Síguenos

Salud y Bienestar

Buscan voluntarios ciegos para un ensayo pionero que estimula la visión

Publicado

en

Buscan voluntarios ciegos para un ensayo pionero que estimula la visión
Elche (Alicante), 20 oct (EFE).- Científicos de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche (Alicante) buscan cuatro voluntarios para participar en un ensayo pionero dirigido a estimular la visión en una persona ciega mediante un implante cerebral, de manera que perciba formas simples y letras.

Este innovador proyecto dirigido por el catedrático de Biología Celular Eduardo Fernández Jover, del grupo de Neuroingeniería Biomédica de la UMH, llega después de un primer experimento con éxito en una voluntaria valenciana de 57 años, Bernadeta Gómez, que acaba de ser publicado en la revista ‘Journal of Clinical Investigation’.

Fernández Jover ha explicado a Efe Televisión que el proyecto incluye el ensayo en cuatro pacientes más con los requisitos de un buen estado de salud y que «sean conscientes de que es una investigación, por lo que no van a recuperar la visión».

Se trata de un nuevo implante cerebral basado en microelectrodos intracorticales capaz de inducir la percepción de formas y letras en una persona ciega.

Según los resultados, este micro dispositivo se implanta de forma segura y la estimulación directa de la corteza cerebral produce percepciones visuales con una resolución mucho más alta de lo que se había conseguido hasta la fecha, ya que la voluntaria fue capaz de percibir letras e identificar la silueta de algunos objetos. Incluso, dependiendo de la intensidad del estímulo eléctrico, percibió distintos colores, a veces blanco, amarillo o sepia.

En diciembre de 2020, se realizó con éxito y por primera vez un experimento parecido con primates que no eran totalmente ciegos, para lo cual se usó un implante de más de mil electrodos que permitió a los animales percibir formas, movimiento y letras.

Según el científico de la UMH, es la primera vez que se efectúa un implante cerebral de este tipo en una persona ciega donde los resultados son muy alentadores para una futura neuroprótesis visual que ayude a personas ciegas o con baja visión a mejorar su movilidad.

Fernández Jover ha advertido de que, aunque los resultados son prometedores, todavía hay muchos problemas por resolver y es importante no crear falsas expectativas.

Durante seis meses, los científicos realizaron distintos experimentos en forma de juegos en los que la voluntaria tenía que intentar reconocer letras, la posición de los estímulos y la forma de distintos objetos, y estas pruebas se repitieron varias veces para ver y los posibles cambios.

El dispositivo consiste en una pequeña matriz tridimensional de 100 micro electrodos de solo 4 milímetros de lado, con electrodos de 1,5 mm de longitud.

Otra de las conclusiones del estudio es que este implante no afecta a la función de la corteza cerebral ni a la de las neuronas que se sitúan próximas puesto que «la cantidad de corriente eléctrica necesaria para inducir percepciones visuales con este tipo de microelectrodos es mucho menor que la que se necesita con situados en la superficie del cerebro, lo que se traduce en una mayor seguridad».

El sistema incluye, en unas gafas convencionales, una retina artificial que emula el funcionamiento del sistema de visión humana, de manera que transforma el campo visual en impulsos eléctricos para estimular las neuronas.

«Gracias a ello, la persona implantada ha sido capaz de reconocer diversos patrones complejos de estimulación y percibir con precisión formas y letras», ha incidido el científico de la UMH, cuyo equipo ha creado varios videojuegos, uno parecido al clásico Pac-Man («Comecocos») y otro basado en Los Simpson.

Fernández Jover ha considerado que el desarrollo de neuroprótesis visuales cerebrales es una necesidad para el futuro, ya que para muchas personas ciegas no existen tratamientos o dispositivos de ayuda útiles, por ejemplo los pacientes con enfermedades degenerativas de la retina muy avanzada, con glaucoma severo o con patologías que afecten a los nervios ópticos.

Financiado por el Programa Prometeo de excelencia de la Generalitat, el Instituto Carlos III, el Ministerio y la Comisión Europea dentro del plan H2020, han colaborado el Grupo IMED Hospitales, el Netherlands Institute for Neuroscience y la Universidad Libre de Amsterdam (Holanda) y el John A. Moran Eye Center la Universidad de Utah (Estados Unidos).

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

Publicado

en

dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

Continuar leyendo