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Calvo llama a que España «se vista de dignidad» y acabe con la prostitución

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Valencia, 16 oct (EFE).- La exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo ha reivindicado este sábado que España se «vista de dignidad delante del mundo» y lidere la abolición de la prostitución, de la misma manera que lideró los matrimonios entre personas del mismo sexo y luego le siguieron muchos países del mundo.

Calvo se ha pronunciado así a su llegada al 40 Congreso del PSOE, donde ha confesado que recibió «de corazón a corazón» y valoró mucho la ovación que le brindaron este viernes sus compañeros de partido y que hizo que se le saltaran las lágrimas.

Preguntada sobre si se va a abolir la prostitución, como plantea la ponencia del partido e incluso hay enmiendas que reclaman que se haga ya, ha señalado que España «tiene que hacer ese trabajo» porque tiene «un gran problema de prostitución», más que otros países, y por ello le toca afrontarlo.

Para Calvo, España tiene que liderar el acabar con el «crimen organizado de tráfico de seres humanos y de abuso de los derechos humanos de las mujeres» que es la prostitución, y ha reivindicado: «Lo vamos a hacer, y no lo vamos a hacer solo las mujeres abolicionistas y las socialistas; lo tenemos que hacer todos y los barones son los que más nos tienen que ayudar».

Respecto a cómo vivió el largo aplauso de sus compañeros de partido en la primera jornada del congreso, ha indicado que supone una «‘rara avis’ en la política», donde a veces se da la imagen de «mucha dureza» y sin embargo el partido «tiene mucho corazón».

«Lo valoré mucho porque llevo toda mi vida en el feminismo, toda mi vida en el socialismo andaluz y español», ha indicado la dirigente socialista, quien ha considerado que es bueno que la gente sepa que son «ciudadanos normales y corrientes».

«Que nos queremos, que peleamos por las ideas, que gestionamos los interés de los ciudadanos, pero que somos tan normalitos como que me salieron muchas lágrimas», ha manifestado Calvo, quien ha reivindicado que acude al cónclave con su carné de militante para seguir trabajando por el proyecto de este país, que necesita «mucha democracia y mucho socialismo».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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