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Salud y Bienestar

La regla del ABCDE: Cómo saber si un lunar puede ser maligno

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La regla del ABCDE: Cómo saber si un lunar puede ser maligno

La detección temprana del cáncer de piel es fundamental para un tratamiento efectivo. Una herramienta útil para evaluar la sospecha de melanoma es la regla del ABCDE, que ayuda a identificar las características preocupantes en los lunares. Aquí te explicamos en qué consiste y cómo puedes aplicarla:

1. Asimetría (A):

  • Observa si el lunar tiene forma asimétrica, es decir, si una mitad no coincide con la otra en tamaño o forma. Los melanomas suelen ser asimétricos.

2. Bordes (B):

  • Examina los bordes del lunar. Los bordes irregulares, borrosos o dentados son señales de alerta, especialmente si no son lisos y bien definidos.

3. Color (C):

  • Presta atención al color del lunar. Los colores múltiples o variados dentro del mismo lunar, como tonos de marrón, negro, rojo, blanco o azul, son preocupantes.

4. Diámetro (D):

  • Evalúa el tamaño del lunar. Los melanomas tienden a ser más grandes que un borrador de lápiz (más de 6 milímetros), pero también pueden ser más pequeños.

5. Evolución (E):

  • Observa cualquier cambio en el lunar con el tiempo. Si un lunar comienza a cambiar de tamaño, forma o color, o si desarrolla picazón, sangrado o dolor, consulta a un dermatólogo.

Es importante destacar que no todos los lunares que exhiben estas características son cancerosos, pero es crucial estar alerta y buscar atención médica si notas cambios sospechosos en tu piel. Realiza autoexámenes regularmente y visita a un dermatólogo si tienes preocupaciones.

Recuerda proteger tu piel del sol usando protector solar y evitando la exposición prolongada a los rayos UV. La prevención y la detección temprana son fundamentales para la salud de tu piel.

Consulta con un profesional de la salud para obtener una evaluación adecuada si tienes dudas sobre tus lunares.

 

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Salud y Bienestar

Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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