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Valencia

Compromís pide 4 años para los asesores de Rita Barberá y 6 a Grau por blanqueo

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Alfonso Grau

València, 25 nov (EFE).- Compromís ha pedido cuatro años de prisión y 100.000 euros de multa para 45 asesores del PP de Valéncia durante la etapa como alcaldesa de Rita Barberá, y seis años de prisión y la misma multa para Alfonso Grau y Mari Carmen García Fuster, así como una multa al PP de 146.000 euros.

Según consta en el escrito de acusación de 88 folios de Compromís, que ejerce de acusación popular en el caso Taula, al que ha tenido acceso EFE, la coalición asume el escrito de acusación del Ministerio Público.

Compromís considera que el grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de València ha estado financiándose de manera ilícita, obteniendo dinero no fiscalizado por la intervención municipal proveniente de distintas fuentes, todas ellas consistentes «en diversas formas de corrupción».

En lo relativo a los hechos objeto de investigación, que abarcan esencialmente a las actividades delictivas cometidas con ocasión de las elecciones municipales celebradas en los años 2007, 2011 y 2015, el grupo municipal, a través de algunas personas que lo componían, ha obtenido «grandes cantidades de dinero en metálico» originados en regalos entregados en función del cargo que esas personas ocupaban.

Ese dinero era generalmente entregado por empresas contratistas del Ayuntamiento o de sus empresas públicas o fundaciones, y las personas que recibían el dinero eran altos cargos locales del Partido Popular o funcionarios públicos y, en varias ocasiones, tenían la doble condición.

Otra de las mecánicas era recibiendo los regalos a través de cuentas bancarias distintas de la cuenta fiscalizada por la intervención municipal o por el propio PP o de la cuenta de donaciones del partido.

El modus operandi ha supuesto, en otras ocasiones, el desvío de fondos públicos de asociaciones y fundaciones, creadas en el seno del Ayuntamiento, según el escrito de acusación de Compromís, que detalla la operativa diseñada por el PP en las elecciones municipales de 2007, 2011 y 2015.

Según relata, el grupo municipal poseía una capacidad económica importante, manejaba dinero en efectivo, realizaba ingresos, recaudaba dinero de empresarios que era entregado por éstos en atención a la función pública desempeñada por sus integrantes y disponía de él «sin el debido control del partido que consentía y aceptaba tal situación, sin adoptar mecanismos de control».

De esta forma, bajo la apariencia de realizar una aportación voluntaria de 1.000 euros para sufragar los gastos electorales, y dentro de un círculo reducido de personas conformadas por los concejales y asesores municipales, incluyendo a Rita Barberá, fueron ingresando siguiendo las indicaciones de la acusada María del Carmen García-Fuster en la cuenta del Banco Sabadell, la cantidad de mil euros, que les eran devueltos en dos billetes de 500 euros.

Las aportaciones que se realizaron llegaron a un montante de 49.998 euros.

Estos hechos constituyen, según la acusación popular, un delito de blanqueo de capitales, un delito continuado de malversación de caudales públicos, cohecho y un delito continuado de cohecho.

Por ello, Compromís pide por blanqueo de capitales 4 años de prisión y multa de 100.000 euros para 45 acusados; para Alfonso Grau y Mari Carmen García Fuster, seis años de prisión y multa de 100.000 euros, y para el PP, multa de cuatro años con cuota diaria de 100 euros.

Por malversación de caudales públicos, solicita para tres acusados (Grau es uno de ellos) cinco años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio e inhabilitación absoluta por 10 años.

Por cohecho, para Alfonso Grau pide cuatro años de prisión y multa de 24 meses con cuota diaria de 50 euros, y por cohecho continuado, un año de prisión y suspensión de empleo o cargo público por tres años para Mari Carmen García Fuster.

También solicita el decomiso de varias cantidades intervenidas o ingresadas en cuentas, e indemnizaciones conjuntas y solidarias de varios acusados al Ayuntamiento de València por las cantidades sustraídas en la Fundación Turismo Convention Bureau, en el Centro de Estrategias y Desarrollo de Valencia y en la fundación FIVEC.

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Valencia

José Remohí, fundador de IVI, revela quién es su referente empresarial: «Juan Roig»

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José Remohí referente Juan Roig
José Remohí

José Remohí, fundador de IVI, tiene claro quién es su gran referente en el mundo de la empresa: Juan Roig. El presidente de Mercadona aparece como la figura empresarial destacada por el prestigioso médico valenciano durante una conversación en la que ambos fundadores de IVI repasan cómo pasaron de ser dos jóvenes ginecólogos volcados en la medicina y la investigación a construir el mayor grupo de reproducción asistida del mundo.

La revelación se produjo durante la participación de Antonio Pellicer y José Remohí en el podcast Así empecé, producido por Arcano Partners, en el que los dos médicos recuerdan los orígenes de IVI, las dificultades de sus primeros años, su apuesta por la investigación, la expansión fuera de Valencia y el salto internacional que terminaría convirtiendo el proyecto en una referencia mundial.

La elección de Juan Roig como referente empresarial de José Remohí cobra especial significado al observar la trayectoria del propio fundador de IVI. Remohí comenzó su carrera como médico e investigador, sin experiencia en el mundo empresarial, y acabó protagonizando junto a Pellicer una de las historias empresariales valencianas de mayor proyección internacional.

Un recorrido que comenzó con recursos muy limitados y que, más de tres décadas después, desembocó en la venta del grupo a KKR por alrededor de 3.000 millones de euros, según recoge Arcano Partners en la presentación oficial del episodio.

Juan Roig, el referente empresarial de José Remohí

Durante la conversación, Remohí señala a Juan Roig cuando se aborda quién constituye para él una referencia dentro del mundo empresarial.

La respuesta resulta especialmente relevante teniendo en cuenta que los fundadores de IVI reconocen abiertamente que ellos no comenzaron siendo empresarios.

Su punto de partida fue completamente diferente. Eran médicos, docentes e investigadores que tuvieron que aprender progresivamente a dirigir una empresa mientras su proyecto crecía.

Pellicer lo resume al recordar las decisiones tomadas durante la internacionalización de IVI: «Nosotros no éramos empresarios, éramos médicos, éramos docentes, éramos investigadores».

Precisamente por eso, conocer quién ha servido de referencia empresarial a Remohí permite entender otra faceta de su trayectoria: la transformación de un médico dedicado a la reproducción asistida en uno de los protagonistas de un proyecto empresarial nacido en Valencia que terminaría alcanzando dimensión internacional.

Juan Roig y José Remohí, dos historias empresariales nacidas en Valencia

Las trayectorias de Juan Roig y José Remohí parten de sectores completamente diferentes.

Roig desarrolló su carrera en la distribución hasta convertir Mercadona en una de las principales compañías españolas. A esa actividad empresarial ha sumado durante años iniciativas relacionadas con la formación, el emprendimiento y la inversión.

Marina de Empresas constituye una de las expresiones más visibles de esa actividad. El ecosistema reúne a EDEM, Lanzadera y Angels y está, según la propia institución, impulsado y apoyado por Juan Roig.

Remohí, por su parte, comenzó como médico e investigador y terminó construyendo junto a Antonio Pellicer una organización internacional surgida de una pequeña clínica valenciana.

Dos historias muy diferentes, pero con un punto común: Valencia como lugar desde el que desarrollar proyectos capaces de trascender ampliamente su territorio de origen.

Por eso resulta especialmente significativa la respuesta de Pepe Remohí cuando pone nombre a su referente en el mundo de la empresa.

Después de haber construido él mismo una de las grandes historias empresariales surgidas de la Comunitat Valenciana, el cofundador de IVI encuentra su referente empresarial muy cerca de casa: Juan Roig.

De investigar con conejos a fundar IVI

La historia de Antonio Pellicer y José Remohí resulta especialmente llamativa si se compara aquel punto de partida con la dimensión que alcanzaría posteriormente IVI.

Antes de que la fecundación in vitro se generalizara, algunos problemas relacionados con la infertilidad femenina se abordaban mediante cirugía de las trompas.

Los dos médicos necesitaban adquirir experiencia y llegaron a practicar con conejos.

Una de las anécdotas que recuerdan en el podcast refleja hasta qué punto trabajaban entonces con medios limitados. Cuando dejaron de disponer de los animales que utilizaban en la Facultad de Medicina, trasladaron parte de aquellas prácticas a un piso perteneciente al padre de Remohí.

Allí llegaron incluso a improvisar una mesa que les permitiera continuar trabajando.

Resulta difícil encontrar una imagen más alejada de lo que posteriormente llegaría a convertirse IVI.

Estados Unidos cambió la visión de Pellicer y Remohí

Uno de los acontecimientos fundamentales en la trayectoria de los dos médicos fue su formación fuera de España.

Pellicer pasó primero por Alemania y posteriormente viajó a Estados Unidos. Remohí seguiría también el camino estadounidense.

La experiencia cambió su concepción de la medicina.

En Estados Unidos encontraron un sistema basado en una mayor especialización y en una intensa relación entre asistencia médica e investigación.

«Eso fue un antes y un después. Nos cambió la vida porque nos cambió la visión de la medicina», recuerda Remohí en el podcast.

Aquella filosofía acabaría teniendo una enorme importancia en el modelo que posteriormente desarrollarían desde Valencia.

La decisión que cambió sus vidas llegó en Reno

A finales de los años 80, Pellicer había puesto en marcha una unidad de fecundación in vitro en el Hospital Clínico de Valencia.

El problema era la falta de medios.

Aunque trabajaban varias personas en el equipo, Pellicer era el único que disponía de contrato. Al mismo tiempo, los centros privados comenzaban a avanzar rápidamente en el ámbito de la reproducción asistida.

La decisión de crear un proyecto propio terminaría tomándose muy lejos de Valencia.

Fue durante un congreso celebrado en Reno, Nevada, cuando ambos concluyeron que tenían que dar un paso adelante.

Pero aparecía inmediatamente un problema: necesitaban dinero para hacerlo.

Los dos médicos recurrieron entonces a préstamos y al apoyo económico de sus familias para poner en marcha el proyecto.

IVI abrió en Valencia el 26 de marzo de 1990

El Instituto Valenciano de Infertilidad abrió sus puertas el 26 de marzo de 1990.

Su primera sede estaba muy lejos de la imagen que posteriormente ofrecerían las grandes clínicas del grupo.

IVI comenzó en un bajo comercial de aproximadamente 400 metros cuadrados.

«No fuimos donde quisimos, fuimos donde pudimos», reconoce Pellicer al recordar aquellos primeros momentos.

La precariedad llegó al extremo de que el centro abrió sus puertas antes incluso de disponer de agua corriente.

Pellicer y Remohí tampoco se limitaban a pasar consulta.

En aquellos primeros tiempos podían limpiar las instalaciones, preparar las camas, atender el teléfono o mover camillas durante los fines de semana.

Era un proyecto médico, pero comenzaba también una aventura empresarial que ninguno de los dos había previsto inicialmente.

Todos tenían nómina menos los fundadores de IVI

La situación económica tampoco fue sencilla.

Los trabajadores cobraban sus salarios, pero Pellicer y Remohí pasaron los primeros años sin asignarse una nómina.

Dependían del respaldo familiar y, en el caso de Pellicer, también de los ingresos procedentes de su actividad universitaria.

Existía además una incertidumbre fundamental: no sabían si llegarían suficientes pacientes para hacer viable el proyecto.

«La verdad es que al principio no dormíamos», reconoce Pellicer.

Sin embargo, la demanda comenzó a crecer rápidamente.

Apenas dos años después de la apertura, un médico que enviaba pacientes a IVI ya les advertía de que las instalaciones comenzaban a quedarse pequeñas.

La investigación se convirtió en una de las claves de IVI

Una de las decisiones fundamentales adoptadas por Pellicer y Remohí fue reinvertir recursos en investigación.

La estrategia no era evidente para una empresa que todavía estaba consolidándose, pero los dos médicos entendían que la reproducción asistida avanzaría inevitablemente ligada a la innovación científica.

«En el momento que tú quieres competir, tienes que estar delante y para estar delante, tienes que innovar», explica Pellicer.

Los laboratorios adquirieron igualmente una importancia decisiva.

Pellicer los define como «la cocina» del negocio porque buena parte del resultado de los tratamientos dependía de lo que sucedía dentro de ellos.

El modelo de IVI comenzó así a asentarse sobre varios pilares: asistencia médica, investigación, innovación y formación de profesionales.

IVI comienza su expansión fuera de Valencia

El crecimiento llevó posteriormente a abrir centros fuera de Valencia.

Los propios fundadores reconocen que no todas las primeras decisiones respondieron a una estrategia empresarial perfectamente diseñada.

Pellicer admite que las aperturas iniciales en lugares como Murcia y Almería no siguieron necesariamente la lógica que posteriormente aplicaría el grupo.

Después llegarían mercados de mayor tamaño como Madrid, Barcelona y Sevilla.

Pero había una ventaja fundamental.

IVI no solo estaba creando clínicas. También estaba formando médicos.

Profesionales procedentes de otros puntos de España y de todos los puntos del mundo viajaban hasta Valencia para aprender el modelo desarrollado por Pellicer y Remohí. Algunos terminarían posteriormente asumiendo responsabilidades en los nuevos centros.

De Valencia al mercado internacional

Ese sistema facilitó igualmente la internacionalización.

Profesionales extranjeros podían pasar varios años formándose en IVI y posteriormente regresar a sus respectivos países.

Latinoamérica se convirtió de esta manera en uno de los primeros territorios de expansión.

Y es precisamente al hablar de aquellas decisiones cuando aparece una de las reflexiones más significativas de Pellicer: ellos no pensaban todavía como empresarios profesionales.

Eran médicos e investigadores que iban construyendo una compañía prácticamente al mismo tiempo que aprendían a gestionarla.

Ese proceso ayuda a comprender por qué, décadas después, resulta especialmente interesante conocer que José Remohí encuentra en Juan Roig una de sus grandes referencias empresariales.

De médicos a empresarios: la transformación de Pellicer y Remohí

El crecimiento de IVI obligó a sus fundadores a enfrentarse progresivamente a decisiones que ya no pertenecían únicamente al terreno médico.

Había que contratar profesionales, abrir nuevas clínicas, gestionar equipos, decidir inversiones, afrontar la internacionalización y crear una organización capaz de mantener unos mismos estándares en distintos países.

En otras palabras: Pellicer y Remohí tuvieron que aprender a ser empresarios.

Y lo hicieron sin abandonar completamente su identidad original como médicos e investigadores.

La evolución de IVI permite entender el significado de la respuesta de Remohí sobre Juan Roig. Su referente procede de un sector completamente diferente, pero representa un modelo de construcción empresarial desarrollado también desde Valencia y posteriormente proyectado mucho más allá de la Comunitat Valenciana.

La fusión con RMA y el gran salto de IVI

Otro de los grandes hitos llegó en 2017, cuando IVI se fusionó con la estadounidense RMA.

La operación había sido preparada durante años y reforzó notablemente la posición internacional del grupo.

Cinco años después se produciría otro movimiento determinante.

En 2022, en pleno proceso de concentración del sector de la reproducción asistida, llegó la operación con KKR.

Los fundadores consideraron que para mantener el ritmo de crecimiento necesitaban una capacidad financiera que ellos ya no podían aportar en solitario.

Arcano Partners cifra la venta en alrededor de 3.000 millones de euros y destaca que, pese a la operación, Pellicer y Remohí continuaron vinculados al día a día de la compañía y siguieron ejerciendo como médicos.

El consejo de José Remohí para quienes quieren emprender

Después de más de tres décadas construyendo IVI, expandiéndolo internacionalmente y participando en una de las operaciones empresariales más relevantes protagonizadas por una compañía nacida en Valencia, Remohí mantiene una visión muy concreta sobre el emprendimiento.

Su consejo para quienes están pensando en poner en marcha un proyecto es asumir que el fracaso también forma parte del camino.

«Aunque vayan a fracasar, que se lancen, porque el fracaso también es un aprendizaje», afirma.

La frase adquiere especial sentido cuando se observa su propia trayectoria.

 

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