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Pedro Cortés, condenado a un año y diez meses de cárcel por abusar de un canterano del VCF

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València, 3 mar (OFFICIAL PRESS – EFE).- El expresidente del Valencia CF Pedro Cortés ha sido condenado a un año y diez meses de prisión por abusar sexualmente de un futbolista menor de edad, perteneciente a la cantera del club, mientras le llevaba en su coche, y al que además tendrá que indemnizar con 6.000 euros.

 

Pedro Cortés, condenado a un año y diez meses de cárcel

Así consta en la sentencia hecha pública este viernes, a la que ha tenido acceso EFE, dictada por el Juzgado de lo Penal número 3 de València tras el juicio celebrado el pasado 23 de febrero. En el fallo se le prohíbe, además, aproximarse a menos de 200 metros de la víctima y comunicarse con él por cualquier medio durante tres años, al tiempo que se le impone libertad vigilada durante dos años.

Cortés sigue negando los hechos

En la vista celebrada ese día, Cortés negó haber tocado las partes íntimas del menor aunque admitió haber sido el autor de unos mensajes de texto enviados al futbolista, según explicó el letrado de la acusación popular, porque el juicio se celebró a puerta cerrada a petición de todas las partes.

La acusación pedía más condena

La defensa del menor solicitaba para Cortés una condena de dos años y medio de prisión y entendía que había prueba de cargo suficiente para obtener una sentencia condenatoria con «pruebas periféricas que corroboran el testimonio del menor».
Por el contrario, el letrado del expresidente del Valencia CF explicó que ni la Fiscalía ni la acusación particular habían modificado una acusación sustentada en los artículos 182.1 y 192.1 del Código Penal, que recientemente han sido modificados por la conocida como ley de «solo sí es sí».

Cortés está procesado desde octubre de 2021 por el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Paterna (Valencia) por ese presunto delito. Aunque la investigación no salió a la luz hasta enero de 2021. Ese mismo día, el expresidente del Valencia CF entre 1997 y 2001 negó la acusación a través de un comunicado emitido por su abogado y presentó su dimisión ante la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de su cargo como delegado de la selección nacional absoluta.

La Fiscalía prueba como había contacto de manera habitual

La Fiscalía Provincial de Valencia pedía una condena de dos años de prisión para el expresidente del Valencia CF. En su escrito de calificación ante el Juzgado, la fiscal explicaba que el menor firmó un contrato de representación con la agencia de un familiar de Cortés, lo que «facilitó que el acusado tuviera contacto de manera habitual con el menor», lo que, a su vez, dio lugar a una «relación de confianza».

Cómo actuaba Cortés

Según este escrito, en noviembre de 2020, Cortés invitó al joven jugador, que entonces tenía 16 años, a comer con su familia en un restaurante de Valencia y durante la comida le susurró al oído: «Te voy a comer enterito».

Después, Cortés trasladó al menor a la ciudad deportiva de Paterna, donde residía, y «guiado por su ánimo libidinoso posó su mano derecha en el muslo izquierdo del menor comenzando a hacerle masajes en forma circular desplazando su mano el acusado hasta la zona genital, llegando a colocarla sobre el pene del mismo».

Según el relato de la Fiscalía, el menor apartó la mano de Cortés, que le dijo en ese momento que «vida hay solo una y hay que disfrutarla». Los padres del menor denunciaron los hechos tras ser conocedores de los mismos.

 

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El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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