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CONSEJOS| ¿Cómo ayudar a los niños a aprender inglés desde pequeños?

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¿Cómo ayudar a los niños a aprender inglés desde pequeños?

A raíz del último barómetro Cambridge Monitor presentado hace una semana por Cambridge University Press, Lingokids, la plataforma móvil de aprendizaje de idiomas para niños de entre 2 y 6 años, presenta una guía con consejos para que los niños crezcan siendo bilingües.

Tal y cómo muestra el barómetro, España se sitúa como el país con peor nivel de inglés de la Unión Europea entre las naciones incluidas en el sondeo, por debajo de Italia y Francia. Los españoles se dan a sí mismos un 2,67 sobre 5 puntos. Sólo el 22% de los ciudadanos piensa que su nivel es ‘alto’ o ‘muy alto’.

Uno de los principales problemas que tienen los españoles a la hora de hablar inglés, según muestra el informe, es la vergüenza, desconfianza en sí mismos y el miedo al fracaso. Posiblemente sepamos más inglés del que pensamos, pero no confiamos en nuestra capacidad para expresarnos.

“Se empieza a dar verdadera importancia al aprendizaje de inglés a partir de primaria, y muestran a los niños que aprender un idioma es como una ‘obligación’. Esto es un error”, sostiene Marieta Viedma, educadora y cofundadora de Lingokids, y añade que “los pequeños son curiosos, quieren jugar y explorar, deberíamos aprovechar estas cualidades que se pierden cuando vamos creciendo para que consigan un gran conocimiento del idioma”.

Psicólogos y educadores defienden que la mejor etapa para el aprendizaje de idiomas es en edades tempranas, entre los 2 y 6 años, ya que todas las situaciones que se le presentan al niño son novedosas y absorben toda la información posible sin dificultad. De ahí que interioricen un nuevo idioma de forma natural.

¿Cómo ayudar a los niños a aprender inglés desde pequeños?

-Entrar en contacto con el nuevo idioma desde bebés: siempre de una forma divertida e interactiva, y nunca obligando al niño a hablarlo. Los niños expuestos a más de un idioma desde pequeños tienden a desarrollar una serie de habilidades como la resolución de problemas, la memoria o la creatividad.

– La enseñanza debe hacerse de forma natural y comprensiva: al igual que el aprendizaje de la lengua materna es a través de la escucha de la gente que le rodea, el aprendizaje de la nueva lengua debe ser igual. Es importante que escuche las sílabas, palabras y la pronunciación muy a menudo, para que se familiarice con él poco a poco, y lo vaya interiorizando de forma natural, sin prisa ni obligación.

– Jugar y experimentar: hay que saber cómo mantener su interés y despertar mayor curiosidad. Debemos ir presentando al niño una serie de actividades sobre las diferentes habilidades: oral, escrita, auditiva, lectura, gramática y expresiva. Dibujos, vídeos, música, cuentos… La dinámica debe ser entretenida y cambiante.

– Observar las emociones y estado de ánimo: las emociones y estado de ánimo de los niños son muy diferentes en cada momento, ya que todo lo perciben como nuevo; por ello es recomendable observarlas e identificarlas, ser flexibles y adaptar la enseñanza a cada momento emocional del niño. Por ejemplo, si el niño está aburrido o triste, su foco de atención va a ser mucho más bajo.

– Los dibujos y las películas mejor en versión original: a medida que vayan aprendiendo y comprendiendo el idioma, pueden probar a ver sus películas y dibujos favoritos en el nuevo idioma, así irán cogiendo soltura con nuevas expresiones, pronunciación…

– Eliminar la vergüenza y el miedo a hacer el ridículo: una forma de conseguir que los niños mantengan la confianza en sí mismos es enseñarles que equivocarse no es malo, sino un trampolín para mejorar y aprender más. Es importante hacer hincapié en esto desde pequeños, pues es cuando menos vergüenza tienen y se lanzan a probar todo.

– Ser constante: todos los consejos anteriores son muy importantes, pero sin práctica y constancia de nada sirve. Es necesario que el niño esté expuesto al idioma un rato cada día, aunque no sea en formato de clase. Con vídeos, música o una pequeña conversación. Así, el cerebro del niño se mantendrá activo y despierto a continuar con este nuevo idioma, sin perder lo aprendido.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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