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Valencia

Rovira sobre la muerte del operario en Massanassa: Todo apunta a un accidente de trabajo

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conseller Educación colegio Massanassa
El conseller de Educación, José Antonio Rovira (izq), junto al responsable de Tragsa en la Comunitat Valenciana, Juan Miguel Alepuz, este domingo en el Palau de la Generalitat. EFE/Cristina Magdaleno

València, 26 nov (EFE).- El conseller de Educación, José Antonio Rovira, ha manifestado este martes que la inspección de Trabajo y la Policía Judicial están investigando la muerte, el pasado domingo, de un operario tras el derrumbe de un colegio de Massanassa, y ha afirmado que «todo apunta a que fue un accidente de trabajo por desgracia».

Rovira, en declaraciones a los periodistas a su llegada al acto de toma de posesión de los nuevos consellers en el Palau de la Generalitat, ha señalado asimismo que «no tenía sentido» que representantes del Consell acudieran al lugar de los hechos tras el accidente.

«Si hubiéramos podido llegar en ese momento y estuviera la familia, bien, pero estábamos aquí coordinando con Tragsa -la empresa pública a la que pertenecía el trabajador muerto-, tratando de averiguar qué había ocurrido y, sobre todo, analizando el resto de actuaciones que estaba haciendo Tragsa para que saber las posibles peligros que pudiera haber», ha añadido.

Esa tarde, el president de la Generalitat, Carlos Mazón, convocó de urgencia una reunión en el Palau para analizar lo sucedido. Al lugar de los hechos sí acudió la vicepresidenta primera, Susana Camarero, así como la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, quien fue increpada e insultada por varios vecinos en la zona.

«Tragsa es una empresa pública, tendrá sus planes de prevención y lo que estaban haciendo eran labores en el exterior», según el conseller.

Preguntado por la petición de Compromís de su dimisión del cargo tras el accidente ha respondido: «Es lo de siempre».

 

VÍDEO| Las polémicas declaraciones del conseller de Educación tras el derrumbe del colegio de Massanassa

València, 24 nov (OFFICIAL PRESS-EFE).- El conseller de Educación del Gobierno valenciano, José Antonio Rovira, ha señalado que el colegio Lluís Vives de Massanassa, donde este domingo ha fallecido un trabajador de Tragsa, no iba necesariamente a ser derruido, aunque se había catalogado como «rojo» por los daños sufridos por la dana.

«En ningún caso estaba calificado como un centro que podía colapsar, y no lo ha hecho; el accidente se ha producido simplemente en un porche, quizá por un daño en un pilar, y ha caído», ha dicho Rovira en una comparecencia junto al responsable de Tragsa en la Comunitat Valenciana, Juan Miguel Alepuz, tras reunirse con el president de la Generalitat, Carlos Mazón.

Un «derrumbe imprevisible»

El conseller ha insistido en que los trabajadores de Tragsa que estaban en el colegio se han visto sorprendidos «por un imprevisible derrumbe» y ha señalado que, como en todos los accidentes laborales, el Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT) investigará lo sucedido.

Preguntado por los motivos por los que se estaban haciendo trabajos en ese colegio, Rovira ha indicado que se encontraban haciendo limpieza exterior, «que es algo muy demandado por los municipios», con una máquina y cuatro operarios que limpiaban lodo y enseres abandonados.

«Era un tema de salubridad, por eso limpiaban allí, porque estaba lleno de lodo. El martes pasado estuvo el director general de Infraestructuras y la idea es montar ese colegio en aulas prefabricadas», ha afirmado el conseller, quien ha añadido que, tras esa reunión, el alcalde «trasladó la petición de realizar esas labores».

Colegio marcado como rojo «para rehacer»

Al estar marcado como rojo «para rehacer», ha manifestado el responsable de Educación, «todo apuntaba a que valía más la pena hacerlo nuevo que repararlo, porque había destrozos importantes» tras haber superado el agua los 2,10 metros de altura en las inundaciones.

Los informes reflejan «daños estructurales que no suponían un riesgo de fallo de la estructura», pero sí para ser ocupado por los niños, por eso el alumnado de este centro va a ser reubicado en la antigua escuela de Magisterio de València a partir de mañana, ha relatado.

La idea para el Lluís Vives a corto plazo es, mientras se estudia su reconstrucción, reubicar para el curso que viene a los menores en aulas prefabricadas, pues ahora lo principal es acometer obras y reformas en centros en mejor estado que se puedan poner a disposición en un menor periodo de tiempo, ha precisado.

Mazón y el conseller de Educación no aparecen: «No hacíamos nada allí»

Preguntado sobre por qué no ha ido Mazón al colegio tras el accidente, Rovira ha expresado que la prioridad era reunirse con Tragsa y conocer los detalles de lo sucedido, y que al Lluís Vives se ha desplazado la vicepresidenta del Gobierno valenciano, Susana Camarero.

«No hacíamos nada allí. Es un accidente laboral y se investigará por la inspección laboral», ha referido Rovira, quien ha aseverado que tanto él como el president se encontraban en Alicante porque tienen a su familia allí y ha agregado: «todos tenemos derecho a estar con nuestras familias».

Ha señalado que desde las riadas del 29 de octubre muchos aparcamientos y exteriores de los colegios han sido usados para dejar enseres o ser centros logísticos de acopio de comida y otras cuestiones y que actualmente Tragsa está actuando en 19 localidades.

En concreto, ha detallado, Tragsa ha intervenido en 68 centros, de los que 44 son colegios de infantil y primaria y 24 de secundaria. De ellos, 23 ya están limpios y con certificación de higienización.

También ha expresado que desde la dana han analizado más de 90 centros, de los que la mayor parte ya están abiertos o abren en próximos días. «Aquellos con daños que costarán mucho tiempo, valoraremos si vale la pena echarlos abajo o no, intentando buscar alternativas dentro del municipio y no desplazar a los chavales», ha finalizado.

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Sucesos

Arranca el juicio por el crimen del canónigo de València: el portero relata sus prácticas sexuales y una deuda de 20 euros por sexo oral

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muerte cura Valencia
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo

El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito

Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.

En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.


La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”

Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.

Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.


El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”

La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.

Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.

El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.


“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”

Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.

“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.


El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido

El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.

Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.


Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada

El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.

A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.


El juicio continuará hasta el 3 de febrero

Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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