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Las 10 cosas que pueden arruinar tu primera cita

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ARCHIVO PEXELS

Hay varias cosas que podrían afectar negativamente una primera cita. Comportarse de manera adecuada en una primera cita es crucial para establecer una buena impresión y sentar las bases para una relación potencial.

Las 10 cosas que pueden arruinar tu primera cita:

  1. Falta de higiene personal: La higiene es esencial. Asegúrate de estar bien arreglado y limpio.
  2. Llegar tarde: Llegar tarde puede enviar un mensaje de falta de respeto hacia la otra persona. Intenta ser puntual para mostrar consideración.
  3. Ser demasiado hablador o demasiado callado: Encuentra un equilibrio en la conversación. Evita monopolizarla o, por otro lado, ser tan reservado que la otra persona se sienta incómoda.
  4. Discutir temas polémicos: En la primera cita, es mejor evitar discutir temas controvertidos o sensibles, como política extrema o religión, a menos que ambos estén de acuerdo en hacerlo.
  5. Usar el teléfono constantemente: Estar pegado al teléfono durante la cita puede dar la impresión de desinterés o falta de atención.
  6. Hablar solo de ti mismo: Asegúrate de darle a la otra persona la oportunidad de hablar y compartir. La conversación debe ser un intercambio, no un monólogo.
  7. Quejarse demasiado: Evita hablar excesivamente de problemas o quejas. La primera cita es para conocerse y disfrutar del momento.
  8. Mostrar malos modales en la mesa: Si están cenando juntos, los malos modales en la mesa pueden ser una distracción y una fuente de incomodidad.
  9. Hablar de ex parejas: Evita discutir sobre relaciones pasadas en la primera cita, ya que esto puede generar sentimientos incómodos.
  10. Presionar para la intimidad: Es importante respetar los límites y no presionar a la otra persona para avanzar más rápido de lo que se sienten cómodos.

Recuerda que las primeras citas son una oportunidad para conocerse mutuamente de manera relajada. Mantener la cortesía, el respeto y una actitud positiva generalmente contribuye a una experiencia más exitosa.

Algunas pautas generales sobre cómo comportarte en una primera cita:

  1. Sé puntual: Llegar a tiempo muestra respeto por la otra persona y demuestra tu interés en la cita.
  2. Viste apropiadamente: Viste ropa adecuada para la ocasión y el lugar de la cita. Asegúrate de que estés limpio y bien arreglado.
  3. Muestra interés: Presta atención activa a la otra persona. Escucha lo que dicen y haz preguntas para demostrar que estás interesado en conocerlos.
  4. Sé auténtico: Sé tú mismo y muestra tu verdadera personalidad. No trates de ser alguien que no eres.
  5. Evita el uso excesivo del teléfono: Presta atención a la persona con la que estás. El uso constante del teléfono puede dar la impresión de desinterés.
  6. Mantén una conversación positiva: Habla de temas ligeros y positivos. Evita quejarte o hablar de problemas personales en exceso.
  7. Evita discutir temas sensibles: En la primera cita, es mejor evitar discutir temas polémicos o sensibles, como religión o política extrema.
  8. Sé respetuoso: Trata a la otra persona con cortesía y respeto en todo momento. Escucha sus opiniones y respeta sus límites.
  9. Ofrece cumplidos sinceros: Haz cumplidos genuinos, pero evita los comentarios demasiado personales o íntimos en la primera cita.
  10. No fuerces la intimidad: Respeta los límites personales de la otra persona y no presiones para avanzar demasiado rápido.
  11. Muestra gratitud: Agradece a la otra persona por la cita al final. Si estás interesado en seguir viéndola, hazle saber de manera amable.

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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