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Darias sobre el extravío de 30.000 vacunas: «Todas las dosis están controladas, menos las puestas indebidamente»

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Madrid, 25 mar (EFE).- La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha dicho este jueves en el Congreso, ante las críticas de los grupos por el supuesto extravío de 30.000 vacunas, que no se ha perdido ni un solo vial: «Todas y cada una de las dosis están controladas, menos las que se han puesto indebidamente y se han colado».

En una comparecencia en la Comisión de Sanidad para informar sobre la evolución de la covid, Darias se ha referido así a quienes al inicio de la campaña de vacunación se saltaron el turno para inocularse y ha querido explicar que no es que esas vacunas no estén controladas, porque no estén identificadas en el lote correspondiente, «sino porque se salieron de lo que nos toca a la mayoría de los ciudadanos españoles».

Y tras hacer esa referencia, Darias ha dejado claro que las vacunas «están controladas por albaranes en un proceso absolutamente riguroso de quienes están al frente».

La titular de Sanidad ha negado que haya arbitrariedad en los repartos, como ha dicho reiteradamente la oposición, y ha explicado que la distribución responde a dos pautas: con AstraZeneca el criterio es poblacional «puro y duro», y con las de Pfizer y Moderna, el criterio etario (relativo a la edad).

Por eso, estas dos últimas, que se administran a los más mayores, se reparten en las comunidades en función del porcentaje de su población envejecida.

En su intervención y en respuesta a los grupos que le han preguntado si hubo o no propuesta de Sanidad para adelantar el toque de queda a las 20:00 horas, Darias ha asegurado que «esta ministra no lanza globos sonda, nunca», por lo que ha apelado a que se pregunte a quien se ha manifestado en ese sentido.

Darias también ha reiterado el compromiso de vacunar al 70 por ciento de la población «a lo largo del verano» y a quien duda de esa capacidad les ha recordado que es un objetivo en el que van «de la mano» de la Comisión Europea. Por tanto, ha dicho, «se mantiene el compromiso que va a depender de la llegada de vacunas».

Aquí ha subrayado que también son las compañías farmacéuticas las que tienen que cumplir su contrato. Y ha afirmado que España y la Comisión Europea exigirán a las farmacéuticas el máximo cumplimiento.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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