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Denuncian que los bomberos se encuentran «en situación límite por falta de personal»

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Incendio Villajoyosa

VALÈNCIA, 17 Abr. (EUROPA PRESS) – El Sindicato Profesional de Policía Local y Bomberos (SPPLB) ha denunciado este martes que los bomberos del Ayuntamiento de València se encuentran en «situación límite» por «falta de personal» en la plantilla, una situación que califica de «insostenible».

El SPPLB ha anunciado que se movilizará «próximamente» para pedir «soluciones inmediatas» a los problemas de «escasez» de personal y exigirá que se prevea cubrir «con dotaciones normales y no mínimas los parques de bomberos de València».

La organización ha indicado en un comunicado que esta no es «ninguna novedad» ya que sufren «una escasez de bomberos desde hace años» puesto que desde 2008 no ha habido efectivos de nuevo ingreso «en la que es la tercera ciudad de España tanto en importancia como en población».

«Hemos sido testigos de cómo, de forma sistemática, se han ido ajustando a la baja los mínimos de bomberos diarios de guardia para hacer encajar los números», ha denunciado el sindicato, que como ejemplo ha señalado que València «ha llegado a contar con 90 diarios y casi 600 efectivos en total, pero en estos momentos apenas alcanzan los 350». «Un día cualquiera, la ciudad de Valencia cuenta con 38 bomberos de servicio con una media de edad que supera los 50 años», recalcan.

Según el SPPLB, en 2018 la Delegación de Seguridad Ciudadana ha reconocido que se ha alcanzado una situación «límite» y «se apresura presionado por sindicatos y oposición, a solicitar bomberos de otros servicios para que vengan en Comisión de Servicio hasta que se celebre la tan anunciada y urgente oposición, que cuando llegue no paliará las necesidades de personal operativo».

EDICTO
De acuerdo con el sindicato, el Ayuntamiento de València ha convocado, a través de un edicto de fecha 13 de abril, una comisión de servicios para que «a la vista de las necesidades perentorias puestas de manifiesto por la Concejalía Delegada del Área de Protección Ciudadana», se pueda «paliar un déficit estructural de personal».

No obstante, el SPPLB califica la medida de «simples paños calientes» y de «muy dudosa eficacia» por cómo se está desarrollando la gestión de la Comisión de Servicios, de la que critica «la falta de previsión». Asimismo, asegura que «intuye» una «total descoordinación entre las concejalías de Personal y Seguridad Ciudadana ya que se puede dar el caso de que no se haya previsto ni los equipos de protección personal necesarios e imprescindibles para que el personal que venga en Comisión de Servicio pueda desarrollar su trabajo».

El sindicato calcula que València necesita 200 bomberos y afirma que no le valen «más excusas ni la inacción del anterior Gobierno Municipal ni las posturas del actual», y advierten de que están en situación «de cuerda floja donde está en juego la seguridad de los trabajadores y ante todo del propio ciudadano».

Entre los grupos que asegura que están en estado «de abandono», cita el de rescate subacuático y acuático, con unos problemas de «escasez evidentes», hasta el punto de «no poder actuar llegado el caso». Como ejemplo, cita el pasado 30 de marzo «cuando se solicitó ayuda a través del 112 por parte de un deportista (kysurfista que no podía salir, el poniente lo arrastraba hacía dentro), y el Inspector del turno tomó la decisión de no salir al servicio al no haber mando de buceadores».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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