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Consumo

El desconocido peligro de la freidora de aire

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Top 5 de los alimentos preparados más habitualmente en una freidora sin aceite

La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos estrella desde su irrupción en el mercado. Por ejemplo, en Estados Unidos alrededor del 36% de los hogares tenían freidora de aire en 2020.

Comidas más sanas y rápidas

Su popularidad radica en la capacidad de freír los alimentos a través de aire caliente que circula en su interior a gran velocidad. De esta manera, se reduce el uso y la ingesta de aceite, y las comidas son mucho más saludables, pues los alimentos tienen entre un 70% u un 80% menos de grasa. Es, al fin y al cabo, un horno portátil con múltiples usos: permite preparar patatas, croquetas, pasteles, alitas y demás recetas más sofisticadas. Además, la preparación de comidas exige poco tiempo.

Sin embargo, estas freidoras de aire también conllevan riesgos con su simple uso o con una limpieza insuficiente. Principalmente, problemas de higiene, cocción deficiente e incluso un remoto pero posible peligro de incendio. Además, constituye un foco idóneo para la proliferación de bacterias como Campylobacter y la Salmonella.

El desconocido peligro de la freidora de aire

Aun así, el mayor y menos visibilizado riesgo que alberga la freidora de aire es el conocido como contaminación cruzada. La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria lo define como «el proceso mediante el cual los microbios u otras sustancias ajenas, como los alérgenos, se transfieren de forma no intencional de un alimento u objeto a otro alimento, con efectos perjudiciales».

Una higiene defectuosa puede provocar que los patógenos se extiendan y, por ende, producirse problemas de intoxicaciones alimentarias y contaminación cruzada. Se trata de un problema de especial gravedad para personas con alergias. Y es que una freidora sucia puede portar restos de algún alérgeno alimentarios, tales como los frutos secos, el huevo, los crustáceos, etc. De ahí puede derivar una reacción alérgica grave y, en último término, un shock anafiláctico. En el caso de la intolerancia al gluten, lo más recomendable es usar freidoras de aire separadas para cocinar alimentos con y sin gluten.

En aras de una utilización segura y limpia de la freidora de aire, es fundamental limpiarla de forma exhaustiva y minuciosa. El detergente líquido, un jabón suave, agua tibia y una esponja son útiles elementos para combatir tal contaminación. Si hubiera mucha grasa incrustada en el aparato, el vinagre puede resultar de gran ayuda.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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