Síguenos

Consumo

Diseñan una botella de silicona para reducir los plásticos y con una app que incluye 70.000 puntos de recarga de agua

Publicado

en

Jul 2018. (EUROPA PRESS) – La empresa Closca ha diseñado una botella de silicona, acompañada de una nueva aplicación móvil con información sobre 70.000 posibles puntos de repostaje de agua, con el objetivo de reducir el consumo de plástico y a su vez, recuperar el uso de las fuentes públicas, «un hábito perdido en España». El invento, del mismo nombre de la empresa y respaldado por las Fundaciones Oceanogràfic y Aguas de Valencia, se convierte en la primera botella de agua que se puede llevar encima o «enganchar» a objetos como bicicletas o bolsos.

El CEO de Closca e inventor de la botella, Carlos Ferrando, que en su día creó el casco para bicileta plegable, ha presentado el envase en una rueda de prensa acompañado del director general del Oceanogràfic, Eduardo Nogues; la presidenta de la Fundación, Celia Calabuig y el consejero delegado de Global Omnium, Dionisio García. El objetivo es que la gente «repiense su relación con el agua y el plástico».

La botella, recubierta de silicona, cuenta con una correa que permite mantenerla sujeta a diferentes objetos, como la bicicleta o la mochila, convirtiéndose en «la primera botella que se puede enganchar», explica el propio diseñador. Por otra parte, desde Closca han impulsado una aplicación móvil que cuenta con los puntos posibles de repostaje de agua, no solo en València, sino en todo el mundo. Ferrando ha asegurado que la aplicación cuenta con 70.000 localizaciones a lo largo del planeta.

Hasta el momento, los únicos puntos disponibles en la aplicación corresponden a fuentes públicas, pero tal y como ha anunciado Ferrando, la entidad está comenzando a trabajar en colaboración con restaurantes, centros comerciales o gimnasios.

Su diseño está dirigido a un uso más responsable con el medio ambiente y a propiciar la reducción de los plásticos, y con esta, de la creación de residuos. Según Ferrando, el 60 por ciento del plástico que utilizamos dura menos de 15 minutos de uso y «lamentablemente solo se recicla un 19% de las botellas de agua».

Ambas fundaciones y la empresa creadora coinciden en que existe «una comunidad de ideas y propósitos» que les une para impulsar iniciativas que atajen la problemática de la contaminación marina debida al abuso de los plásticos de un solo uso, en su gran mayoría derivados del agua embotellada. Ferrando afirma que su filosofía, que «coincide con el Oceanogràfic y Global Omnium, se basa en que «si la gente encuentra agua fácil y la puede llevar, contribuye a un planeta menos contaminado».

Según ha explicado la presidenta del acuario, Carlos Ferrando es un emprendedor que «necesitaba un pequeño empujón para arrancar» y desde el Oceanogràfic se apostó por su lanzamiento. El consejero delegado de Global Omnium, Dionisio García, también se ha mostrado agradecido por colaborar en un proyecto que cuide el medio ambiente ya que, como ha afirmado, «es imposible vivir sin plástico, pero hay que hacer un uso responsable».

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

Publicado

en

Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

Continuar leyendo