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El Gulliver cumple un mes cerrado a la espera del informe sobre las alergias

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Mónica Collado

València, 5 jun (EFE).- El parque Gulliver ha cumplido esta semana un mes cerrado desde que el mismo día de su reapertura -había estado más de un año sin actividad por la pandemia- se volviera a clausurar por la alergia que parecía provocar su pintura y está a la espera del informe encargado por el Ayuntamiento de València para saber las causas.

El emblemático parque ubicado en el jardín del Túria cerró sus toboganes el 20 de marzo de 2020, y el pasado día 3 de mayo reabría sus instalaciones tras mejorar la situación epidemiológica y haber subsanado algunos desperfectos menores, añadido piedras para amortiguar las caídas e intervenido el jardín con siega y poda.

Así lo explicó el vicealcalde y concejal de Ecología Urbana, Sergi Camillo, que recordó que el parque está pendiente de una restauración completa y que la adjudicataria de la licitación ya redacta el proyecto que determinará el coste final aunque se ha estimado, en principio, en un millón de euros.

UN GIGANTE «ROMPEPANTALONES» DE MÁS DE 30 AÑOS

Situado en el tramo XII del Jardín del Turia, este parque infantil es un referente de la ciudad y una atracción para el turismo familiar desde hace 30 años. Fue encargado por el Ayuntamiento en 1990 al arquitecto Rafael Rivera y al artista fallero Manolo Martín.

Se trata de una enorme figura de 70 metros que representa a Guilliver, el protagonista de una de las obras del escritor irlandés Jonathan Swift, un gigante sobre el cual los niños y adultos pueden jugar y deslizarse a la manera de los liliputienses de la obra.

Consta de una estructura vacía revestida de materiales blandos que forman sobre ella diferentes zonas de juego: toboganes, escalas y pasarelas, y que según apuntó el propio Campillo tenía «fama de romper algunos pantalones».

REAPERTURA FALLIDA

El 20 de marzo de 2020, en pleno estado de alarma, se cerró por las restricciones pero tras el inicio de la desescalada el pasado febrero, que llevó a reabrir los parques infantiles de la ciudad, el Ayuntamiento decidió también devolver la actividad a los toboganes del Gulliver, dotado con un plan de contingencia ante la covid-19.

Sin embargo, pocas horas después de su reinaguración fue cerrado al público tras las quejas de ciudadanos por las alergias, rasguños y picores que al parecer provocaba la pintura del tobogán entre los niños y niñas usuarias.

La reapertura contaba con el aval de los informes técnicos de los ingenieros del Organismo Autónomo de Parques y Jardines Singulares, encargado de su mantenimiento, tras revisar la estructura y haber reparado algunos desperfectos menores, entre otros, añadir piedra para amortiguar caídas.

Ante estas incidencias, se ordenó su cierre inmediato «por prudencia» y Campillo reiteró al día siguiente sus disculpas y anunció que el Ayuntamiento había ordenado una investigación y contratado a una empresa especializada externa para averiguar las causas que provocaron alergias en la piel a los niños.

El Gulliver sigue cerrado a la espera de las conclusiones de este informe ya que según apuntó el concejal, hasta que no se dispusiera de dicho estudio, el parque quedaría cerrado por prudencia.

El parque siempre había generado problemas como rasguños, rotura de pantalones o quemaduras y por ello tiene una enfermería durante el tiempo de apertura, pero la situación de las alergias fue «demasiado generalizada», según Campillo, y se optó por el cierre.

REMODELACIÓN INTEGRAL

La rehabilitación integral prevista, que sigue en redacción del proyecto y cuya obra se espera licitar este año, incluye una mejora del acceso al parque y de la zona del merendero, que cumplirá su función de espacio lúdico para actividades colectivas y a la vez, actuará de antesala del Gulliver.

Mientras, el Ayuntamiento de València licitará de nuevo la remodelación de los accesos al parque Gulliver por un importe máximo de 118.201,57 euros con IVA. La obra fue licitada el pasado noviembre pero quedó desierta y se vuelve a sacar con el ajuste al alza del presupuesto, según contó el consistorio.

Con esa actuación se sustituirá el pavimento de adoquines que actualmente se encuentra levantado, se remodelarán los accesos, se colocarán contadores electrónicos en vez de los tornos y se construirán nuevos recintos para albergar de manera segura las máquinas dispensadoras de alimentos.

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Una joven valenciana con síndrome de Down, medalla de la Orden del Mérito Civil

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Madrid/València, 18 jun (EFE).- Marta Muñoz Escrivá, una joven valenciana con síndrome de Down que trabaja en la horchatería Daniel, ha recibido la medalla de la Orden del Mérito Civil por su ejemplo de superación y como muestra de la valía del colectivo para incorporarse al mercado laboral.

La joven valenciana ha sido galardonada durante un acto celebrado en el Palacio Real de Madrid en el que Felipe VI ha conmemorado el séptimo aniversario de su reinado condecorando a 24 ciudadanos anónimos -16 mujeres y ocho hombres- por la labor desempeñada durante la pandemia en sectores como el sanitario, la investigación, la hostelería o el agroalimentario.

El rey ha asegurado que tras el golpe que ha representado la pandemia, es tiempo de actuar con «gran responsabilidad y sentido del deber» y ha reivindicado los valores democráticos que recoge la Constitución como «la mejor garantía contra la imposición, la exclusión o el enfrentamiento».

La Fundación Asindown, de la que Marta es usuaria, ha destacado en un comunicado las ganas de aprender y de superarse en cada situación a la que se ha ido enfrentando, y ha subrayado que es referente de la lucha y la tenacidad que debe mantener una persona síndrome de Down para poder participar de forma activa en nuestra sociedad.

«Yo sabía que en casa pasaba algo, estaban todos muy nerviosos, pero cuando me dijeron que el Rey me iba a dar un premio no podía creérmelo. Al principio, no entendía que me fueran a dar ese reconocimiento a mí», confiesa la protagonista en el comunicado.

La preparadora laboral de Asindown, que la acompañó durante su preparación para el puesto de trabajo, asegura que la actitud de Marta ante cada desafío «ha sido inmejorable. Eso le ha ayudado a afianzar su puesto de trabajo y ha posibilitado que el sector de la hostelería crea y apueste por las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales».

En presencia de la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, Felipe VI les ha impuesto la medalla de la Orden del Mérito Civil por ser personas que, «casi siempre en silencio y sin protagonismos, sirven ejemplarmente a la sociedad».

Ciudadanos que, ha proseguido el monarca, «hacen suyo el significado profundo de ser ciudadano en un Estado democrático».

«Vuestro ejemplo nos une, nos emociona y nos enorgullece. Sois un espejo en el que todos debemos mirarnos, desde luego el rey», ha apostillado.

El comportamiento ejemplar de tantos ciudadanos han dado durante la pandemia han ayudado, según Felipe VI, a fortalecer a España como «una sociedad plena entre las más avanzadas del mundo».

«Son tiempos que demandan una gran responsabilidad, sentido del deber y una firme voluntad de servicio a la comunidad, en bien del interés general y en todos los ámbitos de nuestra vida colectiva. Son tiempos para tener muy presente lo importante que es todo lo que nos une», ha enfatizado el jefe del Estado en medio de un ambiente político marcado por la polarización y la falta de consenso.

Ante la crisis sanitaria sin precedentes que ha supuesto la pandemia, el rey ha señalado los valores democráticos que consagra la Constitución como la senda para consolidarse como una sociedad avanzada.

«Y son la mejor garantía contra la imposición, la exclusión o el enfrentamiento», ha rematado.

La crisis sanitaria ha enseñado, a juicio del monarca, que España va a necesitar «el esfuerzo, la ayuda, la colaboración y el compromiso de todos para salir adelante».

Además de los valores democráticos, don Felipe también ha destacado como punto en común los «afectos» que durante siglos han convertido a España en «un inmenso espacio de sentimientos compartidos», desde el respeto a «las diferencias y la pluralidad».

Al cumplirse siete años desde que relevó en el trono a Juan Carlos I, don Felipe ha renovado su empeño de seguir siendo «el primer servidor de todos los españoles» para consolidar «una sociedad fuerte y serena, cívica y solidaria».

Un compromiso que ha querido renovar con «la misma ilusión, la misma energía y la misma determinación, con el mismo sentido del deber y vocación de servir a España».

«Un proyecto que debe unirnos a todos», ha añadido el jefe del Estado en el Salón de Columnas, donde su padre, Juan Carlos I, firmó su abdicación hace siete años.

En su homenaje a los condecorados, ha elogiado que hayan antepuesto «el bien común al interés propio sin esperar nada a cambio más que la satisfacción personal por el deber cumplido» para enriquecer «un modelo de convivencia que da cabida y protagonismo a todos».

Al margen de su comportamiento «honesto«, ha valorado sus diferentes orígenes y los sectores a los que se dedican a diario.

«Tras esa diversidad, nos habéis demostrado lo mucho que tenemos en común», ha señalado el rey después de haber impuesto la condecoración uno a uno junto a la reina y sus hijas.

El acto ha coincidido con el anuncio hecho por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Barcelona de que la que la mascarilla dejará de ser obligatoria al aire libre el 26 de junio.

El rey ha apuntado que todo indica que, «paso a paso», la pandemia está quedando atrás, aunque ha aconsejado ir con «cuidado y prudencia».

Al margen de Felipe VI ha tenido palabras de recuerdo para los fallecidos por la covid-19, que superan los 80.000, según los datos del Ministerio de Sanidad.

La Casa del Rey ha enmarcado el acto como un reconocimiento de la Corona a la sociedad civil, por lo que no ha habido otros representantes institucionales o políticos, con la excepción de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

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