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El móvil de Jorge Ignacio, la clave para localizar el cuerpo de Marta Calvo

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València, 16 dic. – Tras remover más de 170 toneladas de basura, la Guardia Civil busca el cadáver de Marta Calvo con la geolocalización de unos de los tres móviles de Jorge Ignacio Palma, el presunto asesino de la joven de Estivella desaparecida desde el pasado 7 de noviembre.

No obstante, los agentes no dejan de rastrear en el vertedero de Dos Aguas, buscando en los montones de basura del 9 de noviembre procedentes de la localidad de Silla.

Sin el cuerpo de Marta Calvo solo queda la declaración del acusado, algo que la jueza instructora del caso, así como los agentes no acaban de dar credibilidad. Jorge Palma asegura que descuartizó a la joven pero que no la mató. Por eso es tan importante para los investigadores hallar el cadáver. Una tarea que está siendo complicada tras la confesión de haber tirado el cuerpo a varios contenedores después de desmembrarla. Algo para lo que los investigadores sospechan que pudo contar con ayuda, dada la pulcritud de la limpieza posterior del domicilio de Manuel donde supuestamente sucedieron los hechos.

Los agentes han rastreado campos, acequias, pozos, el río… sin éxito. Ahora trabajan en las zonas señaladas gracias a la geolocalización de uno de los tres móviles de Jorge Palma. Según informa el diario Las Provincias. Días después de la desaparición de la joven, su teléfono le sitúa en la localidad de Silla.

Tras remover 170 toneladas de basura, los agentes tampoco dejan de buscar en el vertedero de Dos Aguas, donde habría llegado el cadáver de la chica de ser cierta la versión del acusado.

NUEVO TESTIMONIO CONTRA EL ACUSADO

Una nueva mujer se ha sumado a los testimonios que narran el ‘modus operandi’ de Jorge Ignacio Palma. Según adelantaba Levante-EMV, una joven de 19 años afirma haber estado con el acusado la misma noche en que desapareció Marta Calvo.

Según su testimonio, el joven contactó con ella a través de Whatsapp para contratar sus servicios sexuales. Además, el detenido insistió en que en dicho encuentro debía haber cocaína.

Entre sus declaraciones destaca el carácter «muy violento» e «insistente» del sospechoso en que fuera ella quien consumiera la droga y se la introdujera tanto en la boca como en los genitales, «mientras que él solo bebía agua».

Dada su insistencia, la joven decidió echarlo de su casa. Todo ello supuestamente ocurría poco antes de que la madrugada del 7 de noviembre, el investigado se citase con Marta Calvo en su casa de Manuel.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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