Síguenos

Cultura

El Puerto de València despedirá el año con el humor de Mafalda

Publicado

en

El Puerto de València despedirá 2021 con el humor de Mafalda y el icónico personaje creado por Quino será el último artista que acogerá el Edificio del Reloj este año y dará la bienvenida a 2022.

Más de 200 viñetas, carteles publicitarios, audiovisuales y publicaciones en varios idiomas darán cuenta de la proyección internacional de la obra del humorista y viñetista argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón.

Fuentes de la Autoridad Portuaria de Valencia han informado a EFE de que la exposición se abrirá durante la semana de Navidad y se prevé que permanezca abierta al público hasta finales de Febrero de 2022.

Junto a Mafalda y su familia, y la compañía de sus amigos Felipe, Manolito y Susanita, los visitantes a esta exhibición gratuita podrán disfrutar de uno de los iconos mundiales del humor gráfico y su visión inconformista e inquieta de la sociedad en las viñetas producidas entre 1964 y 1973.

La exposición, organizada por la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) en colaboración con el Instituto Quevedo de las Artes del Humor de la Universidad de Alcalá de Henares, y comisionada por Ester Medán y Juan García, dará a conocer a la ciudadanía y turistas de València la personalidad y extensa obra del padre de Mafalda.

El evento reflejará la dimensión más personal de Quino mediante fotografías personales y entrevistas, además de conocer su producción anterior y posterior a Mafalda.

La exposición contará con un espacio dedicado a actividades y talleres con los más pequeños para que puedan interactuar con los personajes del humorista argentino.

Durante los últimos años, el «Casal del Port» ha rendido homenaje a otros tres referentes del humor gráfico de Espñña, con exposiciones de Peridis, Forges y Ortifus, de las que disfrutaron 7.000, 12.000 y 10.500 visitantes, respectivamente.

Algunas de estas muestras también se han trasladado a Sagunto y Gandia tras su paso por València en el marco del compromiso de la APV de la cultura y la actividad portuaria a la ciudadanía. EFE

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

Publicado

en

la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Continuar leyendo