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El supuesto asesino de Marta Calvo introducía cocaína en los genitales de sus víctimas «a traición»

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València, 24 nov (EFE).- El supuesto asesino de Marta Calvo, Jorge Ignacio P.J., introducía cocaína en los genitales de sus víctimas de forma sorpresiva y «a traición», según han explicado ante el juez varias de las mujeres que sufrieron estos abusos y que, a diferencia de aquella y otras dos mujeres, sobrevivieron a estos encuentros.

El Juzgado de Instrucción número 20 de Valencia ha acogido este martes la declaración de cinco de estas mujeres, que fueron sometidas a estas prácticas con cocaína sin su consentimiento.

Según ha explicado a EFE Juan Carlos Navarro, abogado de los familiares de dos de las supuestas víctimas mortales y otras mujeres agredidas por el sospechoso, «las mujeres que han declarado hoy han explicado que el acusado les introdujo sustancia estupefaciente sin su consentimiento».

«Lo hacía a escondidas, de forma sorpresiva y traicionera. Lo hacía de forma repetitiva, buscando que la víctima se encontrase en situación de no ser consciente de lo que estaba pasando», ha explicado Navarro de acuerdo a los testimonios que se han escuchado en la sala.

«Estamos en una fase inicial de la instrucción y todavía no podemos concretar acusaciones de homicidio o asesinato. Las tesis de las acusaciones es que podríamos estar ante unos delitos de asesinato y otros de tentativa de homicidio», ha indicado este letrado.

La abogada de la madre de Marta Calvo, Pilar Jové, ha subrayado el hecho de que las víctimas, «que no se conocen entre ellas, sino que las localizó la Policía o la Guardia Civil a raíz de la desaparición de Marta Calvo, coinciden todas en describir un ‘modus operandi’ idéntico y sorpresivo, incluso algunas lo califican de traicionero».

«Hay testimonios en la causa, de mujeres que todavía no han declarado ante el juez, que dicen haber sufrido incluso convulsiones. Hablamos de cantidades de droga muy elevadas. Al parecer el acusado podría llevar encima hasta 25 o 30 gramos de cocaína en algunos encuentros», ha señalado esta letrada.

Preguntada por las incógnitas sobre el paradero del cuerpo de Marta Calvo, Jové ha indicado: «Cada vez estamos más convencidos de que con Marta ocurrió lo mismo -que con las otras dos supuestas víctimas mortales-, es decir, que sufrió una sobredosis inducida».

Por el momento, los investigadores creen que Jorge Ignacio P.J. es responsable de tres homicidios -podrían calificarse posteriormente de asesinato por las acusaciones o la Fiscalía- y otros tres en grado de tentativa.

A estos delitos podrían sumarse otros contra la salud pública por la droga implicada en los distintos hechos; o también intento de homicidio y omisión de socorro, a propuesta de la Fiscalía; o delito de daños morales, agresión sexual y profanación del cadáver de Marta, a petición de la defensa de la familia de esta víctima.

Este mismo juzgado tiene previsto escuchar en calidad de testigos a otras víctimas y personas que las asistieron el próximo 22 de diciembre.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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