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Cultura

El Test de OP a… Consuelo Llobell, Fallera Mayor de València

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La última invitada a pasar por el Test de OP es la Fallera Mayor de València Consuelo Llobell. Conoce a la máxima representante de las fiestas josefinas a través de este breve cuestionario por el que ya han pasado muchas caras conocidas de València.

–Un color

Azul

Un sabor

Limón

Una comida

Tortilla de patata

Una bebida

Agua

Tu mayor secreto confesable es…

Me dan pánico las arañas.

Tu libro o cómic favorito

«Todos mis amigos» de Susana Herrero

El libro que más odias

Ninguno

Canción que no puedes dejar de cantar

Cualquiera de Melendi

Canción que odias

«Todos los días sale el sol» de Bongo Botrako.

Hoy en día está sobrevalorado…

El postureo

Tu actor/actriz favorito es…

Blanca Suárez

La mejor película

No veo muchas películas. Si tengo que elegir una me quedo con «El libro de la Selva»

La peor película

«La vida de Pi»

Serie a la que estás enganchada

Me encantan las series pero si tuviera que quedarme con una sería «The Big Bang Theory». Ahora a la que más enganchada estoy es «Anatomía de Grey».

Un olor

El de la pólvora

Un lugar

El Perelló

Un nombre

Consuelo, desde siempre me ha encantado mi nombre sin diminutivos, es un nombre poco común entre la gente de mi edad y para mi es muy especial.

Tu mejor recuerdo

El día 1 de marzo.

Tu peor recuerdo

El día que falleció mi abuelo.

Paella o fideuà

Sin duda, paella

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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