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El tripartito rechaza una propuesta para diferenciar el valenciano del catalán

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Les Corts Valencianes han rechazado este miércoles, con los votos del PSPV, Compromís y Podemos y la abstención de Ciudadanos, una iniciativa promovida por el PP en defensa del valenciano como idioma oficial de la Comunitat Valenciana, de manera que resulte «distinto y autónomo de cualquier otra lengua y, en concreto, del catalán».

El diputado del PP Jorge Bellver ha defendido que la propuesta busca «respetar el sentimiento del pueblo valenciano» y su primera seña de identidad, mientras que el resto de grupos han coincidido en acusar al PP de querer reabrir esta batalla para separar a los valencianos, generar conflictos innecesarios y «hacer sangre».

Bellver ha instado al Consell a cumplir la Constitución, l’Estatut  d’Autonomía y la Llei d’Ús i Ensenyament del valencià y a defender «de forma clara y contundente» ante cualquier administración e institución que el valenciano es un idioma «distinto y autónomo» del catalán.

Compromís y Ciudadanos habían propuesto dos enmiendas para, entre otras cuestiones, eliminar la distinción entre ambas lenguas, algo que no ha aceptado el PP al afirmar que esa reivindicación «está sustentada en la voluntad del pueblo» valenciano.

El diputado de Compromís Josep Nadal ha instado a los diputados populares a romper la disciplina de voto y votar en contra de una propuesta que, a su juicio, busca «poner las vísceras por encima de la razón» y crear «una cortina de humo» para no hablar de las cosas que realmente importan a los valencianos.

 

La diputada de Ciudadanos Mercedes Ventura ha afirmado que la iniciativa del PP solo busca «la confrontación entre valencianos», «hacer sangre» y «abrir batallas» para obtener «rédito político y electoral» y ha defendido que este debate corresponde a los filólogos.

Ha asegurado que el sentimiento «es un bien intangible que no se puede materializar», pero lo que sí sienten los valencianos, ha destacado, es que les han robado, que sus hijos estudian en barracones, que no pueden pagar la factura de la luz y «todas esas penurias que nos ha dejado el gobierno del PP».

La socialista Eva Alcón ha pedido al Consell que «nunca defienda que el valenciano y el catalán son lenguas diferentes» porque si lo hacen, ha dicho, «sentiremos mucha vergüenza y mostraría su ignorancia y cierta incultura».

Alcón ha pedido a los populares que retiren la iniciativa, en primer lugar, para «no ponerse en evidencia», y en segundo, porque Les Corts «no es lugar para tratar temas filológicos» y porque «el valenciano no es un problema» y no cree que deban ser los diputados los que creen los conflictos.

El portavoz socialista, Manuel Mata, también se ha referido a esta cuestión para afirmar que se trata de un debate «más propio de los años 70» y para defender que la lengua «no es conflicto, conflicto es quien da oxigeno a fuerzas políticas alejadas de la realidad y antihistóricas».

Sandra Minguez (Podemos) ha preguntado si los populares se atreverían a cuestionar estudios e investigaciones sobre matemáticas, y ha considerado que hacerlo con una cuestión filológica demuestra que «la lengua no les importa» y su objetivo es «dividir y, con un poco de suerte, sacar algún voto».

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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