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Encuentran muerta a María José Alcón, mujer de Alfonso Grau, tras precipitarse por un balcón

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La exedil del PP en el Ayuntamiento de València María José Alcón ha sido hallada muerta en la mañana de este sábado en Callosa d’en Sarrià (Alicante), según han confirmado a Europa Press fuentes cercanas a la familia.

Según las mismas fuentes, la edil se habría precipitado por el balcón de la vivienda y el cuerpo ha sido localizado por su marido, el también exconcejal del PP en el consistorio y exvicealcalde de València, Alfonso Grau, quien en ese momento estaba fuera de la casa ya que había salido con un amigo.

La Guardia Civil ha abierto una investigación en relación con la muerte de una mujer en la localidad, aunque no han concretado ni circunstancias ni identidad de la fallecida, según el instituto armado.

La exedil, investigada en el caso Taula al igual que Grau, con quien se casó en 2015, llevaba años delicada de salud y había pasado por diversos ingresos hospitalarios. En junio de 2009 tuvo que ser hospitalizada en La Fe de València tras, según se informó en ese momento, sufrir un accidente doméstico en su casa de Mislata desde donde cayó de una altura de dos metros y resultó herida grave.

Alcón, que fue concejala de Cultura en el equipo de gobierno de la fallecida exalcaldesa de València, Rita Barberá, era natural de Mislata y licenciada en Derecho y Máster en Derecho Urbanístico.

La exedil fue una de las personas detenidas en enero de 2016 por la Guardia Civil en el arranque del caso Taula, una pieza derivada de la trama Imelsa que investiga el juzgado de Instrucción número 18 de València y una de las más conocidas a raíz de hacerse públicas unas conversaciones grabadas por la Policía donde Alcón reconocía a su hijo el presunto blanqueo en el grupo municipal ‘popular’.

En la conversación que mantuvo con su hijo y que consta en el sumario del caso, Alcón aludía al supuesto ‘pitufeo’ del partido, por el que se habrían blanqueado hasta 50.000 euros en las elecciones municipales y autonómicas de 2015. Afirmaba que el partido hizo «una trampa» al darle «1.000 euros en dos billetes de 500», que calificaba de «dinero negro».

En la grabación, su hijo le informa a la exedil de que ha recibido una llamada de un representante del banco «muy preocupado» para ver si estaba bien. Al respecto, Alcón explica: «Claro, bueno, claro, es que han hecho una trampa en el Partido, que me han dado mil euros en dos billetes de quinientos, dinero negro… y yo les tenía que hacer una transferencia legal de mi cuenta, o sea, eh? para blanquear dinero, vamos, corrupción política total (…)».

La exedil reconoció ese supuesto blanqueo la primera vez que declaró ante el juez tras su detención. Sin embargo, en una comparecencia posterior –en noviembre del pasado año– para aclarar sus contradicciones en relación con el conocido como ‘pitufeo’, Alcón negó al instructor este delito y afirmó que cuando admitió ese hecho se encontraba «muy mal» y no recordaba lo que había dicho.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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