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Cultura

Fallece a los 78 años el pintor valenciano Alex Alemany, miembro del «realismo mágico»

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Una imagen del pintor tomada de su portal de Facebook. EFE

València, 16 sep (EFE).- El pintor valenciano Alex Alemany, miembro del movimiento artístico «realismo mágico», ha fallecido esta madrugada a los 78 años de edad al no poder superar una enfermedad, según han informado a Efe fuentes cercanas al artista.

Alex Alemany nació el 5 de enero de 1943 en Gandia (Valencia) y en 1960 ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, donde cursó los estudios preparatorios para la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la que ingresó en 1961, recibiendo las enseñanzas de Francisco Lozano, Enrique Ginesta, Genaro Lahuerta y Felipe M.Garín.

En 1965 viajó a París, ampliando estudios con artistas contemporáneos, y en 1968 se trasladó a Londres para estudiar en la National Portrait Gallery, según la biografía que publica el catedrático de Historia del Arte Santiago Sebastián en la página web oficial del pintor.

Hasta 1970, Alemany viajó y experimentó varias tendencias pictóricas, incidiendo en el abstracto expresionista, y durante su juventud abordó muchas tendencias de vanguardia, sumergido en la corriente general, hasta encontrar su propio estilo, cada vez más coherente con su sensibilidad poética.

En 1975, pintó las primeras obras de retorno al realismo, intuyendo el movimiento asumido y seguido por otros artistas internacionales, bajo el nombre de «realismo mágico».

Desde 1975 a 1978 se instaló en Madrid, alternando los retratos sociales con sus trabajos de contenido surrealista.

La totalidad de su obra pertenece a colecciones privadas y museos y, por principios personales, no participó en concursos ni optó a premios.

De 1993 a 2004 presidió el Círculo de Bellas Artes de Valencia, en 1998 fue nombrado académico electo de la Real Academia de Cultura Valenciana, y hasta su fallecimiento vivía y trabajaba en València.

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Cultura

Más de 16.000 personas rugen con Fito & Fitipaldis en el Roig Arena en un concierto histórico en València

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Fito & Fitipaldis Roig Arena
Fito & Fitipaldis- Roig Arena

València, 24 de enero de 2026.- Más de 16.000 personas, un recinto completamente abarrotado y un rugido colectivo que anticipaba una noche inolvidable. El Roig Arena vivió uno de sus conciertos más multitudinarios con la visita de Fito & Fitipaldis, que colgaron el cartel de entradas agotadas desde hacía meses para su único concierto en la capital del Turia.

La cita formaba parte del “Aullidos Tour 25/26”, una gira que combina las canciones de su octavo álbum, El monte de los aullidos, con los himnos que han acompañado a varias generaciones y que se han convertido en auténtica banda sonora de miles de vidas.

Un regreso esperado de Fito & Fitipaldis a València

Tras varios años sin actuar en València, Fito Cabrales y su banda regresaron con un espectáculo que combinó nostalgia, rock y emoción. Desde los primeros minutos, la conexión con el público fue total, con un Roig Arena entregado que no dejó de cantar y vibrar durante todo el recital.

El concierto arrancó con una gran lona proyectando la silueta inconfundible de Fito, con boina, gafas y guitarra, una imagen icónica que desató los primeros aplausos. Sin artificios, el primer acorde de “A contraluz”, del nuevo disco, abrió una noche que pronto viajó al pasado con “Un buen castigo”.

Clásicos que marcaron a varias generaciones

La euforia colectiva se disparó con “Por la boca vive el pez”, uno de los temas más emblemáticos del grupo, en el que Fito alude a la música como una necesidad vital. El Roig Arena se convirtió en un gran coro con “Me equivocaría otra vez”, evocando el espíritu de 2006, antes de regresar al presente con “Los cuervos se lo pasan bien”.

Acompañado por seis músicos, Fito & Fitipaldis demostraron que no necesitan grandes efectos visuales para conquistar al público. Su fórmula sigue siendo la misma: buen directo, grandes composiciones y una conexión emocional directa con el público.

Momentos emotivos y protagonismo del nuevo disco

Uno de los momentos más íntimos de la noche llegó con “A quemarropa”, una de las canciones más personales de Fito, dedicada al amor incondicional hacia sus hijos. El público respondió con un silencio respetuoso y una ovación prolongada.

El repertorio incluyó también un bloque destacado del nuevo álbum, con temas como “El monte de los aullidos”, “Volverá el espanto” y “Cielo hermético”, que fueron coreados incluso por los seguidores más jóvenes, evidenciando la vigencia del grupo en nuevas generaciones.

Un final apoteósico con los himnos de siempre

La recta final del concierto estuvo reservada para los clásicos imperecederos. “La casa por el tejado” levantó al público de sus asientos, seguida de “Soldadito marinero”, que fue cantada a pleno pulmón por todo el Roig Arena.

Fito también recuperó “Entre dos mares”, de su etapa en Platero y Tú, desatando una ola de nostalgia entre los seguidores de largo recorrido. El broche final llegó con “Antes de que cuente diez”, cerrando la noche con un estallido de emoción colectiva y una ovación interminable.

Fito & Fitipaldis consolidan su legado en directo

El concierto en el Roig Arena confirmó que Fito & Fitipaldis siguen siendo una de las bandas más queridas del panorama musical español. Capaces de reunir a varias generaciones en un mismo recinto, su directo se mantiene como una referencia del rock en español, combinando nuevas composiciones con himnos atemporales que han marcado a millones de seguidores.

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