Síguenos

PORTADA OFFICIAL PRESS

GENTE| Aitor Trigos, del éxito y la fama en TV a la ruina y la prostitución

Publicado

en

Aitor Trigos, un actor nacido en Valladolid y que triunfó en la televisión tras ser modelo y actor, es uno de los muchos ejemplos del ‘famoseo’ que no despierta del sueño hasta que no se da de bruces contra el suelo.

Su carrera fue meteórica, ascenso vertiginoso en programas de mucho éxito, como ‘Las mañanas de Cuatro’, ‘Si yo fuese tú’ y ‘Amor en la red’. También llegó a presentar galas de Reyes. Todo le iba de maravilla, hasta que un día cayó.

Hace poco ha vuelto a salir a la luz para explicar sus caso en una entrevista en televisión que ofreció a los compañeros de ConfiTV y también estuvo en el programa Sálvame, en la que reconoció que se encontraba «en la ruina», había llegado a vivir «en la puta calle» y que, incluso, había tenido que ejercer la prostitución con otros hombres para poder salir del agujero en el que se había metido.

Su alto tren de vida, que no supo parar cuando el negocio televisivo bajó y la cantidades de dinero que se cobraba por programa empezaron a bajar. Ello, además del divorcio del que fue su marido —con el que invirtió grandes cantidades en negocios que no acabaron bien—, le llegó a costar todo lo que tenía: perdió su casa y tuvo que ir a vivir donde podía, en sitios que ha señalado que eran ‘poco recomendables’ Han sido diez años en los que no ha aparecido.

«No supe asimilar lo que me estaba pasando en mis años de mayor esplendor y viví una borrachera profesional provocada por la buena racha», señalaba en alguna de estas entrevistas en las que el actor se ha sincerado y ha reconocido las dificultades de poder volver a la televisión, ni ahora ni entonces. Y es donde reconoció que tuvo que prostituirse: «Decidí vender hasta esta intimidad porque ya nadie me ofrece trabajo».

Lo intentó en varios castings, como el de ‘First Dates’, —finalmente la cadena eligió a Carlos Sobera— y tampoco pudo acceder a estar en el programa ‘Supervivientes’, pero no alcanzó un acuerdo con la cadena y, para el de 2018, ha sido ésta la que no lo ha elegido. Es por ello que, ahora, sigue ligado al mundo del espectáculo, aunque en este caso ligado al teatro. Ha fijado su residencia en Málaga y realiza alguna colaboración con alguna televisión local.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

PORTADA OFFICIAL PRESS

El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

Publicado

en

vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

Puedes seguir toda la actualidad visitando Official Press o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram y también puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp.

Continuar leyendo