Una mujer de 36 años está siendo investigada en la provincia de Valencia por presuntamente realizar tratamientos estéticos ilegales sin la titulación médica necesaria. La actuación policial se inició tras detectarse que ofrecía servicios como aumento de labios, pómulos, rinomodelación o infiltraciones de bótox en distintos centros y domicilios sin estar habilitada para ello.
La investigación, desarrollada por agentes de la Guardia Civil en Sueca y dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de la localidad, apunta a la posible comisión de varios delitos, entre ellos intrusismo profesional, falsedad documental y delitos contra la salud pública por el uso de medicamentos y toxina botulínica.
Tratamientos estéticos sin autorización en centros y domicilios
La mujer promocionaba sus servicios en redes sociales, donde mostraba supuestos resultados de tratamientos como perfilado de labios, aumento de pómulos, modelación nasal o infiltraciones en frente y patas de gallo. Según la investigación, estos procedimientos se realizaban en distintos centros de la provincia de Valencia y, en ocasiones, en su propio domicilio.
El caso salió a la luz tras una denuncia presentada en marzo por una profesional sanitaria. En ella se alertaba de que una persona estaba practicando tratamientos estéticos en una peluquería de Sueca sin ningún control sanitario ni habilitación profesional para ello.
A partir de esa denuncia, los agentes iniciaron las pesquisas para localizar los lugares donde se llevaban a cabo los tratamientos y verificar la formación de la persona investigada.
Titulación en odontología pero sin habilitación para medicina estética
Durante la investigación se comprobó que la supuesta “doctora” contaba con un título de odontología obtenido en una universidad privada. Sin embargo, tras consultar a las autoridades sanitarias competentes y a los colegios profesionales, se confirmó que los tratamientos estéticos con infiltraciones de medicamentos o toxina botulínica están reservados exclusivamente a médicos especialistas en medicina estética.
Esta interpretación cuenta con el respaldo tanto del Colegio de Médicos como del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos, que coinciden en que estos procedimientos no pueden ser realizados por profesionales sin la formación médica específica y la habilitación correspondiente.
Centros sin licencia sanitaria ni condiciones adecuadas
Los agentes también comprobaron que la mayoría de los centros donde se realizaban los tratamientos no disponían de la licencia administrativa obligatoria para ofrecer este tipo de servicios. Para practicar medicina estética es necesario contar con la autorización sanitaria específica de la Conselleria de Sanidad de la Comunitat Valenciana, conocida como permiso U48.
Además, se detectaron importantes irregularidades en las condiciones de los locales. En algunos casos no existían sistemas de refrigeración adecuados para conservar los productos sanitarios, ni protocolos de gestión de residuos biológicos ni las medidas de seguridad exigidas por la normativa.
Estas deficiencias aumentan el riesgo para la salud de los pacientes, ya que el uso incorrecto de medicamentos o su mala conservación puede provocar infecciones graves, reacciones adversas o complicaciones médicas de gran gravedad.
Dudas sobre la procedencia de los productos utilizados
Otro de los aspectos que se investigan es la procedencia de los productos utilizados en los tratamientos. Según las pesquisas, no se ha podido verificar la legalidad ni la trazabilidad de los medicamentos y sustancias administradas, entre ellas toxina botulínica.
Todo apunta a que los productos podrían haber sido adquiridos por canales no autorizados y sin seguir los procedimientos legales establecidos para su distribución y manipulación. Esta circunstancia agrava la situación, ya que la aplicación de sustancias de origen desconocido o mal conservadas puede suponer un serio riesgo para la salud e incluso para la vida de los pacientes.
Delitos investigados y recomendaciones a los usuarios
La mujer está siendo investigada por presuntos delitos de intrusismo profesional, delito contra la salud pública por suministro de medicamentos y toxina botulínica, y falsedad documental. La investigación sigue abierta para determinar el alcance total de los tratamientos realizados y posibles afectados.
Desde las autoridades sanitarias y policiales se recuerda la importancia de acudir siempre a profesionales cualificados y centros autorizados antes de someterse a cualquier tratamiento estético. Verificar la titulación del especialista, la licencia del centro y la procedencia de los productos es fundamental para evitar riesgos.
Los expertos advierten de que la aplicación de tratamientos estéticos por personas no autorizadas puede provocar consecuencias graves para la salud. La falta de garantías sanitarias, la manipulación incorrecta de medicamentos o el uso de productos de origen desconocido pueden derivar en complicaciones severas e incluso poner en peligro la vida.
El caso ha vuelto a poner el foco en la proliferación de tratamientos estéticos ilegales y en la necesidad de reforzar la vigilancia para proteger a los usuarios en un sector en crecimiento.
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