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Investigadores transforman residuos de ‘Chuches’ en bioplásticos y antioxidantes

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producción de bioplásticos y antioxidantes

Un equipo de investigación de la Universidad de Alicante (UA), dirigido por la catedrática Rosa María Martínez Espinosa, ha logrado utilizar residuos de ‘chuches’ para producir bioplásticos y antioxidantes naturales. Mediante el uso de haloarqueas, un tipo de microorganismo, como «factoría celular», se ha demostrado que es posible producir bioplásticos y carotenoides como la bacterioruberina (BR), un pigmento natural conocido por sus potentes propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antilipídicas.

Bioplásticos y Antioxidantes de Residuos de Golosinas

La investigación, que se enmarca en la optimización de procesos para la producción de bioplásticos y pigmentos naturales, se centra en encontrar alternativas económicas y sostenibles que puedan competir en el mercado. Según Martínez Espinosa, la clave para mejorar la producción radica en el uso de grandes cantidades de carbono, es decir, azúcar, un componente esencial para los microorganismos encargados de crear estos productos.

“¿Dónde podemos encontrar más azúcar que en la industria de las golosinas?”, se pregunta la investigadora. Esta pregunta llevó al equipo a diseñar un proceso de economía circular que no solo aprovecha los residuos generados por la industria de las ‘chuches’, sino que también ofrece una opción respetuosa con el medio ambiente. Este enfoque innovador promete satisfacer la creciente demanda de bioplásticos y pigmentos naturales en sectores como la cosmética, la farmacéutica y la alimentación.

Residuos de la Industria de las ‘Chuches’

El material utilizado proviene de Vidal Golosinas S.A. y consiste en residuos de almidón y pequeñas bolitas que recubren las gominolas, especialmente las conocidas como ‘moras’. Estos residuos, que caen de las máquinas o son mermas de los procesos de producción, se emplean sin limpiar, lo que representa un desafío significativo para la investigación, pero los resultados obtenidos han sido altamente satisfactorios.

El próximo paso de este innovador proyecto es seguir reduciendo los costos mediante el uso de salmuera de la planta desaladora de la UA y aguas residuales de las empresas textiles, que también contienen sal, un componente esencial para las haloarqueas.

Colaboraciones y Avances Tecnológicos

Este trabajo se ha desarrollado completamente en la Universidad de Alicante, con una colaboración puntual en la parte de bioplásticos con el Centro Tecnológico del Plástico y el Calzado de Murcia, así como con Cetec Biotechnology, una empresa biotecnológica que depende de CETEC.

Haloarqueas: La Clave para la Producción Sostenible

Las haloarqueas, también conocidas como arqueas halófilas, son microorganismos que habitan en ambientes extremadamente salinos, como las salinas. Estos organismos, que pueden sobrevivir a altas concentraciones de sal y radiación solar, tienen la capacidad de sintetizar biomoléculas de gran importancia para diversas industrias, incluidas la biotecnología y la medicina.

Dentro de las biomoléculas que producen las haloarqueas, destacan los carotenoides, como la bacterioruberina, que actúan como antioxidantes potentes, protegiendo las células de los daños causados por la radiación. Además, las haloarqueas son capaces de producir polihidroxialcanoatos (PHAs), bioplásticos biodegradables y biocompatibles que, debido a su termoplasticidad, se presentan como una alternativa prometedora a los plásticos convencionales.

Los PHAs tienen un gran interés en el ámbito de la biomedicina, ya que pueden emplearse en la fabricación de prótesis y otros materiales utilizados en el sector médico.

Innovación en la Economía Circular y Sostenibilidad

Este avance no solo demuestra cómo los residuos de la industria de las golosinas pueden transformarse en productos útiles y sostenibles, sino que también pone de manifiesto el potencial de la economía circular en la creación de soluciones innovadoras. La investigación de la UA no solo ayuda a reducir los costos de producción de bioplásticos y antioxidantes, sino que también contribuye a la reducción del impacto ambiental al aprovechar recursos que, de otro modo, serían desechados.

Esta investigación es un ejemplo claro de cómo la ciencia puede transformar los residuos en oportunidades, ofreciendo soluciones ecológicas y económicas para industrias clave a nivel global.

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¿A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad?

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A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

La magia de la Navidad se mantiene principalmente a la ilusión que millones de niños depositan en Papá Noel y /o los Reyes Magos de Oriente. Sin embargo, aproximadamente a partir de los siete años, los niños empiezan a pensar de manera abstracta y son capaces de sacar conclusiones lógicas acerca de quién deja los regalos debajo del árbol de Navidad o junto al Belén. Ya sea que sus padres les hayan contado la historia de Papá Noel o de los Reyes Magos, o ambas, llega un momento en la infancia en el que la propia madurez hace que se cuestionen la veracidad sobre ellas. Pero, ¿a qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad? Os lo explicamos.

¿Cómo es posible que un gordinflón en trineo o que tres ancianos repartan juguetes en una sola noche a todos los niños del mundo? Empieza a resultarles ilógico, y por más que los padres deseen mantener la ilusión de sus hijos unos años más, hay muchos niños que conocen la verdad sobre los regalos de Navidad, pero siguen el juego.

A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

Se enteran porque a otro niño se le ha escapado en el colegio, porque oyen una conversación, porque tienen hermanos mayores, porque han descubierto a sus padres envolviendo regalos, porque les picaba la curiosidad y lo buscaron en Internet.

Puede que no sea de repente, pero sí que empiecen a descubrir que hay piezas que no acaban de encajarles. Se van enterando de algunas cosas que no tienen sentido, pero prefieren no profundizar, por si acaso este año no caen regalos o la Navidad tiene menos magia.

Según el informe «Infancia y Maternidad» realizado por Chicco, a los siete años casi un 40 por ciento de niños españoles han descubierto ‘la verdad’ sobre la Navidad, aunque tan sólo un 25 por ciento lo hace público.

La media de edad en la que los niños conocen ‘la verdad’ es a los ocho años, etapa en la que ya un 70 por ciento de los niños son conscientes de ello y lo dicen abiertamente. En general, en algún momento entre los 7 y los 12 años, todos los niños acaban descubriendo la verdad, o la mentira, como más os guste.

Si se hace el distraído, ¿cómo actuar?

Hay niños que empiezan a sospechar pero en realidad prefieren no reconocerlo todavía, eligen mantenerse un tiempo más en la creencia aunque no lo tengan tan claro. También hay niños que tienen confirmada la historia pero se siguen haciendo los distraídos, muchas veces por no desilusionar a sus propios padres, creándose un engaño inverso.

Sin embargo, esta disposición a «seguir el juego» que tienen algunos niños no debe ser visto como algo negativo. Hay investigaciones que demuestran que estos niños tienen habilidades mejor desarrolladas en la lógica y el razonamiento.

Cuando el niño comience a cuestionarse la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos, pregúntale qué sabe, déjale que se exprese y podrás saber hasta dónde conoce sobre la historia. Si crees que ha llegado el momento de decir la verdad es conveniente tener una conversación honesta con ellos, explicándoles por qué se mantuvo vivo el mito y que en realidad no había una intención deliberada de engaño. Aquí te dejamos una opción para contarles la verdad sin romper esa ‘magia’ que envuelve a la Navidad y que les traiciona la ilusión.

¿Mis padres me mintieron?

Una preocupación común es si descubrir la verdad, erosionará de alguna manera la confianza de los niños en sus padres. ¿Pueden vivirlo como un engaño? Hay niños que tienen tan internalizada la historia que no pueden creer que no sea verdad y se enfadan muchísimo.

Pero aunque es una posibilidad, no es algo irreversible. No hay evidencia científica de daños psicológicos en adultos porque se les haya mentido sobre los regalos cuando eran pequeños.

La magia de la Navidad no son los regalos

Es importante transmitirles que hemos querido mantener en ellos la ilusión de la Navidad mientras eran pequeños, una ilusión que ahora no ha desaparecido. Ha cambiado, pero seguimos manteniéndola porque la verdadera magia de la Navidad va más allá de quién traiga los regalos, y de los regalos en sí mismos.

Pueden seguir escribiendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos si les apetece, y continuar con las tradiciones navideñas propias de estas fechas o como se haya elegido celebrar la Navidad en la familia.

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