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Cultura

Jesús Arrúe, el pintor valenciano de las miradas, expone en el prestigioso Hotel Tayko de Bilbao

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jessús arrúe
“Alone in the dark”, una de las obras de Jesús Arrúe expuestas en el Hotel Tayko (Bilbao) y en el que se ubica el Restaurante Ola Martín Berasategui

El artista valenciano Jesús Arrúe expone una selección de sus mejores pinturas en el prestigioso Hotel Tayko de Bilbao. La exposición está actualmente abierta al público y permanecerá hasta el próximo mes de abril de 2022.

Situado en pleno centro de Bilbao y ubicado en un edificio de principios de siglo XX, el Hotel Tayko está considerado como uno de los mejores hoteles de la ciudad. En él se encuentra, además, el restaurante Ola, uno de los más prestigiosos de España regentado por Martín Berasategui.

Jesús Arrúe, ha pintado para personajes ilustres como Alejandro Sanz, Álex González y la mismísima Madonna. Y ha sido finalista en dos ediciones de la Bienal de Valencia, ha participado en la Meninas Madrid Gallery (2019) y expuesto en la prestigiosa Galería Cuatro de Valencia (2021) entre otras.

Bilbao está considerada una de las ciudades más cosmopolitas y modernas de nuestro país, lugar donde Jesús Arrúe se siente plenamente acogido.

Como el propio Jesús Arrúe ha expresado: “Estoy encantado de exponer mi arte en este lugar tan emblemático y que más personas puedan disfrutar de él en un entorno magnífico.”

Jesús Arrúe, el pintor de las miradas:

Jesús Arrúe Mora (Valencia, 1973) artista valenciano. Nacido en el barrio de Velluters de Valencia, conocido como Barrio Chino, en una familia numerosa con 5 hermanos más.

La pasión por el arte le viene de familia. Su abuelo paterno le transmitió tanto a Jesús como al resto de sus hermanos un gran amor por la pintura. Su adolescencia y juventud estuvo marcada por la música y el estilo de los 80´s y 90´s. Sus artistas favoritos fueron David Bowie, Madonna, Freddie Mercury o Michael Jackson, entre otros.

De estilo “figurativo y expresionista” se considera más artista que retratista, pues no son retratos al uso lo que pinta y va más allá. En sus obras plasma con primeros planos los rostros de personajes famosos, con los que expresa su alma, a través de las miradas que pinta.

Con su participación en la Meninas Madrid Gallery 2019 y la venta de una obra a Madonna, la aparición en medios de comunicación locales y nacionales, su participación en diciembre de 2020 en la prestigiosa Galería Cuatro de Valencia (con su obra “Poop WC Trump”) o la venta de obras en países como Estados Unidos, Reino Unido, Colombia, Australia o Filipinas, Jesús Arrúe se está posicionando como uno de los pintores de moda de la ciudad de Valencia.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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