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La concejala de Podemos, Sonia Vivas asegura que los hombres con penes pequeños suelen ser más violentos

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Sonia Vivas, es concejala de Podemos en el Ayuntamiento de Palma, y este lunes un comentario suyo en la red social Twitter se ha convertido en viral tras asegurar que «Los hombres con penes pequeños suelen ser más beligerantes. Se debe a que el mandato patriarcal valora mucho el tamaño de los genitales masculinos y asocia esa medida a la idea de potencia y fortaleza.El que no cumple, suple con violencia su carencia».

Ha explicado que «el mandato patriarcal sobre la masculinidad como potencia se circunscribe al tamaño del falo. Se ve de manera clara en las películas pornográficas. Penes enormes, mejores cuanto más grandes. De esa construcción social, emanan muchas frustraciones masculinas».

El tuit de la podemita ha generado mucha polémica en las redes con miles de comentarios. La política se define en su perfil de esta red social como «Policía, denunciante de corrupción política y policial, lesbiana, catalana de izquierdas y feminista. Activista y formadora en derechos humanos.Demócrata».

Vivas es responsable de Justicia Social, Feminismo y LGTBI en el Ayuntamiento de Palma y no es la primera vez que se convierte en protagonista por sus comentarios. Uno de los más conocidos fue el que hizo en un pleno tachando de machismo la temperatura que regulaban los termostatos del consistorio balear.

Sonia Vivas Rivera, nacida en Barcelona, es una política, articulista, activista social, y expolicía catalana. Es pedagoga y educadora social por la UNED.

Fue delegada de Gaylespol en Baleares y policía local en Palma de Mallora, pero tuvo que abandonar su trabajo en enero de 2019. Según una denuncia que presentó, la renuncia se debió a haber sido víctima de homofobia y de acoso tras haber participado en la instrucción del caso Cursach.

Vivas fue número 2 en la lista de Podemos para el Ayuntamiento de Palma en las elecciones de 2019, obteniendo una plaza de concejala.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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