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La noche más fría deja heladas en el interior y temperaturas de -5 a 9 grados en la Comunitat

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el tiempo en valencvia

EFE/OFFICIAL PRESS.- ¿Han pasado frío esta noche? ¿Han notado a lo largo del día un frío intenso en la Comunitat Valenciana? Probablemente la respuesta sea sí. Y es que las temperaturas mínimas registradas esta madrugada en la Comunitat Valenciana han caído de forma generalizada, con registros bajo cero que han dejado heladas en muchos puntos del interior de las tres provincias y valores que se han movido entre -4,8 grados de Ademuz y 8,8 grados de Sagunto.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha informado de que ha sido la noche más fría en las capitales desde el pasado 15 de enero, con 4 grados en Alicante, 4,5 en València y 4,9 en Castelló, y además en el promedio del territorio ha sido igualmente la noche más fría desde esa misma fecha.

Según ha incidido, el invierno pasado 2019-2020 apenas hizo frío, fue el tercero más cálido de la serie, de ahí que con el primer coletazo invernal de diciembre se estén registrando unas de las noches más frías del año.

También ha informado de que ha habido caídas de 5 grados en Vinaròs (Castellón), que ha registrado 3,4 grados frente a los 8,3 del miércoles, mientras que han bajado 4 Villena (-3,5), Pinoso (-1,8) y Rojales (3,5), todos municipios de la provincia de Alicante, además de Ademuz (Valencia).

En la provincia de Castellón, los termómetros han bajado de forma general, con valores de -1,2 en Castellfort y Vilafranca, -1,1 en Fredes, 2,2 en Segorbe y casi 5 (4,9) en la capital castellonense, en este último con un descenso de tres grados respecto a ayer.

Según la red de estaciones de Aemet, en la provincia de Valencia el mercurio ha bajado también y se ha situado entre -3,6 de Fontanars dels Aforins y los 5,9 de Miramar.

Otros registros han sido -2,5 grados en Chiva, -2 en Jalance, -0,4 en Utiel, -0,3 en Zarra, -0,2 en Bétera y Chelva, 0.5 en Ontinyent, 0.8 en el aeropuerto de Manises, 1,4 de Xàtiva, 4,5 en València y 4,8 en Polinyà del Xúquer.

En las comarcas del sur, el mercurio ha bajado a 2,4 grados en Xàbia, que ayer marcó 5,4 grados, a 3,6 grados en el aeropuerto de El Altet y a 4 en la capital alicantina.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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