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Valencia

Los autocines, «abocados al cierre» por el cambio horario y el toque de queda

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El autocine Drive-in de Dénia (Alicante). EFE/ Natxo Francés/Archivo

València, 23 mar (EFE).- Los autocines de la Comunitat Valenciana se verán obligados a cerrar este fin de semana porque la madrugada del 27 al 28 de marzo se produce el cambio horario y con el toque de queda establecido a las 22:00 horas no tendrán tiempo suficiente para hacer su proyección de cine.

Por ello, desde la Asociación Valenciana de Empresarios de Cine (Avecine) reclaman el desarrollo de un marco legal que les proteja para ejercer su actividad y que la entrada a un acto cultural sirva como «salvoconducto» cuando el espectador vuelve a casa dentro del toque de queda.

«A partir del domingo anochecerá una hora más tarde y cada día que pase oscurecerá 1 minuto más tarde», según explican las fuentes en un comunicado, en el que indican que para que una proyección de cine al aire libre se lleve a cabo «es necesario que haya anochecido por completo».

Con el marco restrictivo actual, en el que el toque de queda está establecido a las 22 horas, los autocines «no tendrán tiempo suficiente para ejercer su proyección de cine» y aunque el toque de queda se retrasase a las 23 horas «la problemática seguiría estando presente».

El pasado 2 de marzo, en la Jornada Cultura Segura celebrada en el Palau les Arts de València, el vicepresidente de Avecine, Leví Navarro, hizo hincapié en la instauración de un pasaporte cultural que permita a los asistentes de un acto cultural el retorno a casa dentro del toque de queda, sirviendo su entrada como salvoconducto.

Asimismo, Antonio Such, presidente de Avecine, envió el 4 de marzo sendas cartas a Presidencia de la Generalitat y al conseller de Cultura, Vicent Marzà, exponiendo la problemática a la que se enfrentarían los autocines si no se les dotaba de un marco legal que les permita trabajar.

«Defendemos la Cultura como acto social seguro, ¿puede haber una expresión cultural más segura que acudir al cine dentro de tu propio coche?», defiende Such.

Según indica, «ha empezado la cuenta atrás para los autocines y necesitamos un marco legal que los proteja para que puedan ejercer su actividad».

Este lunes, Avecine volvió a enviar cartas a Presidencia de la Generalitat y a la consellera de Justicia solicitando que se equipare legalmente la vuelta a casa de un autocine a la vuelta al domicilio de un trabajador que termina su jornada laboral una vez iniciado el toque de queda.

«Solicitamos que los autocines puedan iniciar la sesión como hora límite el establecido por el toque de queda y que la gente pueda volver a sus domicilios al igual que lo hacen los trabajadores una vez activo el toque de queda», explica.

Según Such, «hay que hacer especial atención en que la vuelta a casa de un autocine se realiza exclusivamente dentro del propio vehículo, no hay movilidad en la vía urbana».

Autocine Star en Pinedo, Autocine Drive-In en Dénia y Autocine El Sur en Mutxamel esperan una solución administrativa que les permita «seguir trabajando de forma segura tal y como lo han hecho en todo momento», concluyen las fuentes.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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