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Más de 2.300 personas integran el operativo de llegada del Aquarius, que se extenderá durante la mañana del domingo

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Jorge Suárez, de la GVA, explica el dispositivo del Aquarius
GVA
VALÈNCIA, 16 Jun. (EUROPA PRESS) –

Un total de 2.320 personas integran el dispositivo de acogida de los 629 migrantes que llegarán a bordo del Aquarius y dos embarcaciones italianas al muelle uno del Puerto de València, la primera embarcación entre las 6.00 y las 8.00 horas de este domingo.

El subdirector general de Emergencia de la Generalitat, Jorge Suárez, ha explicado que la llegada está prevista de forma escalonada para mejorar la calidad de la atención. Así, la primera embarcación que llegará será el Dattilo, tres horas más tarde el Aquarius y sobre las 12:00 horas el Orione. Un total de 598 periodistas de 138 medios de comunicación y 15 freelance se han acreditado para cubrir su llegada.

La Generalitat ha activado el Plan Territorial de Emergencias para articular la coordinación de este dispositivo entre las tres Administraciones que intervienen, Estatal, autonómica y local, lo que da además cobertura legal para reclamar cualquier recurso adicional que se pueda necesitar.

En el interior de los barcos, según los datos de los que disponen, viajan cien menores: siete menores de cinco años, cuatro entre 5 y 13 años, 28 entre 13 y 15 años y 61 entre 15 y 17. Además, hay 80 mujeres y 450 hombres y ninguno de ellos reviste de gravedad.

Suárez ha explicado que la prioridad es la atención sanitaria. Así, médicos de la Conselleria de sanidad y sanidad exterior realizarán un primer triaje sanitario lo más rápido posible en el interior del barco porque psicológicamente es «muy importante» que puedan bajar a tierra cuanto antes.

Los migrantes irán desembarcando en grupos de 20 personas y aquellos que se sospeche que precisan de atención médicos irán pasando por los diez puestos habilitados en el Puerto para recibir una primera asistencia y que se determine si precisan de una derivación hospitalaria.

No obstante, ha explicado que, por las informaciones de las ONGs que les atienden durante la travesía, no se espera a nadie con una enfermedad grave y que la atención prioritaria está prevista a las embarazadas y a los menores.

Por ello, no se ha establecido ningún hospital de referencia sino que se irán derivando a los centros hospitalarios de la red pública valenciana en función de los criterios médicos acompañados por policías.

Aquellas personas que precisen de una atención hospitalaria saldrán ya con un número SIP provisional asignado, la tarjeta que garantizar la atención sanitaria. Al resto se le proporcionará en sus centros de acogida.

Los que no precisen de atención sanitaria pasarán a las carpas de espera en las que recibirán un apoyo psicológico por parte de efectivos de Cruz Roja, y donde se prevé que aguarden hasta un máximo de 90 minutos, hasta que pasen por un proceso de filiación por parte de la Policía Nacional.

Posteriormente serán llevados a sus centros de acogida en función de las características de los migrantes para respetar la agrupación familiar y la unidad de los menores. Suárez ha aclarado que no facilitarán los puntos de acogida por razones de seguridad y respeto a la intimidad.

DISPOSITIVO
Suárez ha explicado que en la mañana de este sábado se ha realizado el último simulacro y que «todo está preparado» en el muelle 1 para recibirlo y ha resaltado la experiencia de la Generalitat en la atención de emergencias como grandes incendios e inundaciones. El Puerto se ha clasificado por zonas y se limitará el acceso a las «más calientes» al personal estrictamente necesario.

En total, el dispositivo de acogida está integrado por 2.320 personas aunque en cada departamento hay movilizado más personal por si fuera necesario. Ere ellos 70 efectivos de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuestas a las Emergencias, con un vehículo del Puesto de Mando Avanzado que gestionarán el apoyo logístico y los recursos de materiales como carpas, mesas y sillas.

Asimismo, habrá 150 profesionales de la conselleria de sanidad y 15 de sanidad Exterior «perfectamente coordinados» y 120 Policías de la Generalitat, 356 funcionarios de la Policía Nacional, y cerca de un centenar de efectivos de la Guardia Civil.

A los inmigrantes les atenderán 70 traductores jurados para ayudarles en los trámites de filiación y 400 intérpretes para realizar unas tareas de acompañamiento y que ninguno de ellos, sobre todo los colectivos más vulnerables, se quede solo.

A este dispositivo se suman 35 efectivos de la conselleria de Políticas Ilusivas, cinco de Transparencia y mil efectivos de Cruz Roja. Infraestructuras pondrá 13 autobuses y un microbus para el traslado y el Ayuntamiento de València aportará, además de Policía Local para ayudar en el control de accesos, cinco autobuses urbanos. La autoridad Portuaria de València colabora con zonas de aparcamiento y Marina Valencia con avituallamiento para el personal del dispositivo.

Suárez ha explicado que las actuaciones previstas en este dispostivo están definidas por el Plan Territorial de Emergencias, que se activó el martes 12 de junio y que estará activo el tiempo que sea necesario.

Este plan es «fundamental» para trabajar distintas agencias con un único mando. Así, se ha constituido un CECOPI (Centro de Coordinación Operativo Integrado) y se ha establecido un Puesto de Mando Avanzado, lo que asegura que «no haya interferencias».

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La Guardia Civil confirma la rotura de la vía 22 horas antes del accidente de Adamuz, pero no saltó la alerta en Adif

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Apunta que Adif «no exigió» que el sistema alertara de una rotura de la vía pese a que en sus especificaciones lo recoge

Un informe de la Guardia Civil presentado al Tribunal de Instancia de Montoro (Córdoba), plaza número 2, confirma la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento del tren Iryo, que en segundos colisionó con el Alvia, a su paso por Adamuz, causando la tarde del domingo 18 de enero el fallecimiento de 46 personas y más de 120 heridos.

A la vista de este informe, queda como «línea principal de investigación la rotura de raíl o soldadura, quedando descartadas las acciones de sabotaje, terrorismo, negligencia o imprudencia de los maquinistas y a expensas de los informes periciales y otra documentación o manifestaciones que puedan ser recabados, y como muy altamente improbable la causa de una pieza en la vía que diera lugar al accidente».

En dicho informe del día 28 de marzo, al que ha tenido acceso Europa Press, se recoge que «el sistema sólo alerta de una rotura si la tensión cae por debajo del umbral de ‘ocupación'», de modo que «en el caso de Adamuz, el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró una caída brusca de tensión la noche del 17 de enero, pero al mantenerse por encima del umbral no generó ninguna alarma al enclavamiento ni al personal de mantenimiento» de Adif.

En conclusión, se apunta que «el sistema SAM llegó a registrar de forma pasiva una alteración eléctrica compatible con una rotura horas antes del accidente, pero el sistema de señalización no estaba configurado para alertar de ello de forma automática por la falta de fiabilidad del método en esta infraestructura ferroviaria», a lo que se añade que «Adif a pesar de contener en sus especificaciones que debe estar diseñado para detectar la fractura, no lo exigió».

Al respecto, un informe técnico recogido en la documentación, en fase de borrador, de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre el siniestro de Adamuz ya apuntó hace semanas a una caída de tensión compatible con la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento, todo ello «a partir de los registros de las señales eléctricas de los circuitos de vía de la zona, que mantiene Hitachi», que se encarga del sistema de señalización.

En este sentido, el informe de la Benemérita indica que de la documentación aportada del sistema operado por Hitachi «se observan una serie de diagramas» en los que «se refleja que la tensión del circuito de vía se mantiene en el entorno de los dos voltios de tensión» del día 12 al 18 de enero. Sin embargo, desde las 21,46 horas del sábado 17 «se produce un descenso hasta el entorno de 1,5 voltios, no recuperándose dicha tensión hasta el accidente, sobre las 19,43 horas del día 18, en el que la tensión ya queda en cero».

Así, «se confirma que la rotura de vía se produjo en el tramo contemplado entre los kilómetros 319,412 y 318,665, por lo que esta indagatoria corroboraría la existencia de una rotura en ese tramo en el que se encuentra el kilómetro 318,681 y que se produjo a las 21,46 horas del día 17 de enero».

Además, se señala que «según la documentación, puede que fuera técnicamente posible detectar una rotura franca de carril» mediante los sistemas de señalización instalados, «aunque la fiabilidad de dicha detección depende de la configuración eléctrica de la vía».

En base a la manifestación de la responsable del sistema –empresa Hitachi Rail GTS Spain SAU proveedora de servicios contratada por Adif, «era posible detectar una rotura franca de carril en la vía 1 entre el kilómetro 317 y el 319, pero la fiabilidad de esta detección mediante los sistemas de señalización en esta línea específica era muy baja debido a la configuración eléctrica de la infraestructura».

«NO ES HABITUAL» LA VARIACIÓN DE TENSIÓN DE FORMA SOSTENIDA

Igualmente, se declara que ante la variación de la tensión de forma sostenida a lo largo del tiempo, desde las 21,46 horas del día 17 de enero hasta el cero de las 19,43 horas del día 18, «se comprueba que no es habitual durante la serie estudiada», en el período que abarca desde el día 12 de enero.

En este caso, se explica que «estas caídas de tensión se recogen en el SAM que se encuentra ubicado en la Base de Mantenimiento de Hornachuelos, que sólo se consulta por averías notificadas o por tareas de mantenimiento».

No obstante, la Guardia Civil afirma que «habrá que dilucidar si existía la posibilidad técnica de recibir algún tipo de alerta por estas caídas de tensión, sobre todo por el tiempo que se mantiene en esos niveles no habituales y por la gravedad de las consecuencias, puesto que una de ellas es la rotura del raíl, tal y como se reconoce en la manifestación, especialmente porque según las propias especificaciones de Adif, en el diseño del sistema debe establecerse la capacidad de poder detectar la rotura del carril y habiendo sido ya advertido en el memorando de la catenaria de 25KV, redactado para el trazado AVE en el año 1992».

En dicho memorando se advierte, refiriéndose al Sistema de Corriente y retorno y de puesta a tierra, que «el equipo de señalización de libre vía requiere que el número de las conexiones entre rieles y sistema de retorno sea mínimo, a fin de poder detectar la rotura de un riel». Y posteriormente se dice que «la puesta a tierra de los postes debe ser coordinada con la técnica de señalización para la detección de posibles roturas en los raíles».

LA CAUSA

En cuanto al hecho de determinar la causa o causas que dieron lugar al accidente de circulación ferroviaria, el Instituto Armado asevera que «esta cuestión sigue aún sin poder resolverse, en tanto en cuanto no se finalicen otras actuaciones de investigación como es la Inspección Técnico Ocular, además de contar con los resultados de los especialistas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios e informes periciales solicitados».

No obstante, y al objeto de aclarar las distintas líneas de investigación que se siguen por esta instrucción, se explica el estado actual de cada una de ellas y las gestiones pendientes de resolverse para confirmar o descartar cada una de ellas.

De este modo, se expone que «teniendo en cuenta que se produjo la rotura de un riel (hilo) o de la soldadura y con los datos recabados hasta la fecha, no es posible determinar si fue la rotura del riel la que dio lugar a la de la soldadura o viceversa, se investigan distintas causas».

Ante ello, se han tomado 19 manifestaciones a maquinistas de las empresas Ouigo, Iryo y Renfe, que circularon el mismo día del accidente por ese tramo, de forma que «salvo una manifestación que informa de un golpe en lado derecho, el resto no reporta ningún tipo de incidencia o sensación extraña».

Respecto a la causa del accidente, se significa que «la CIAF llevó a cabo inspecciones, con la finalidad de comprobar la rodadura de los trenes que circularon con anterioridad por el tramo en el que se produjo el descarrilamiento, dando como resultado que en varios de los trenes se apreciaron muescas compatibles con una rotura de raíl».

Una de las causas del descarrilamiento del tren Iryo, con la información disponible a la fecha de redacción del informe, «pudo ser la rotura del riel, marcado con la inscripción ‘Ensidesa’ del año 2023, acero de grado R350HT, del carril sentido Madrid y que se corresponde con el lote 4D2062, que son los carriles nuevos instalados en el entorno de Adamuz», a lo que se añade que «la rotura de un riel puede producirse por diversas causas técnicas, operativas y metalúrgicas que van desde el proceso de fabricación hasta el desgaste por el uso continuado».

Entretanto, en el informe se afirma que los agentes actualmente analizan las imágenes de las cámaras de los dos trenes, «por si pudieran aportar más información relativa al momento de la colisión».

 

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