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Consumo

Riesgo «potencialmente serio» en los melones de Marruecos por sus pesticidas para controlar las garrapatas del ganado

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Melones Marruecos pesticidas

Del mismo modo que  hace unos días ocurrió con los calabacines y pimientos españoles en Francia, el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la Unión Europea ha emitido una alerta al detectar en un control de fronteras la presencia de residuos del pesticida clorpirifos por encima de los niveles permitidos en melones procedentes de Marruecos, lo que califica como un riesgo «potencialmente serio»
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La OCU ha querido precisar que, al igual que ocurrió con las fresas contaminadas con el virus de la hepatitis, estas alertas no son para el consumidor, sino que son un sistema de aviso rápido entre las autoridades sanitarias europeas de problemas que se detectan en las fronteras y en muchos casos los productos no llegan a entrar en el mercado.
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Riesgo «potencialmente serio»

El sistema RASFF, que emitió la alerta en 5 de abril, califica el riesgo “potencialmente serio” al superarse en los análisis realizados el nivel máximo permitido de 0.01 mg/kg – ppm de clorpirifos, «un insecticida organofosforado de uso común en la agricultura.

Se utiliza para controlar las garrapatas del ganado y se rocía en los cultivos para controlar las plagas», explican desde FACUA-Consumidores en Acción, que denuncian que la alerta no da datos sobre la plantación, la zona del país o la marca que comercializa los melones.

Esta escasa “siembra la sospecha sobre todos los melones procedentes de Marruecos, ya que no da detalles sobre la empresa productora y ni tan siquiera de la zona del país en la que se han cultivado”, lamentan. De esta manera, reza en un comunicado, es imposible que “los consumidores puedan comprobar si han comprado o consumido alguno de los productos alertados”.
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Por ello, la asociación reclama cambios en los protocolos de información del RASFF, de manera que ofrezca mayor nivel de detalle sobre los productos peligrosos detectados”, concluyen.

Por su parte, la OCU ha querido matizar que el RASFF notifica de “cualquier producto que se sospeche que puede ser dañino o no cumpla las especificaciones” para proteger a los consumidores de peligros alimentarios independientemente de su origen.

En el caso de los melones, explican, contienen clorpirifós, “un insecticida no autorizado en la Unión Europea”.

Sin embargo, “a lo largo de este 2024 en RASFF hay más de 70 notificaciones por presencia de clorpirifós en alimentos originarios de distintos países, algunos de ellos europeos, e incluso miembros de la UE: en marzo se detectaron en hojas de vid procedentes de Grecia y hace unos días en centeno procedente de Francia”, detallan.

No obstante, indican, “este tipo de incidencias no son alertas dirigidas a los consumidores, sino un sistema de aviso rápido entre las autoridades sanitarias europeas de problemas que se detectan en la frontera. De hecho, en muchos casos los productos no entran en el mercado”.

Así, instan a no demonizar ya que “hay notificaciones por distinto tipo de problemas, por alimentos y piensos procedentes de Europa y de terceros países”.

De hecho, recalcan, desde que comenzó el año hay registradas más de 53 incidencias de productos con origen España, por lo que “todo apunta a que los alimentos marroquíes no son más peligrosos que cualquiera de los otros registrados en esta red”.

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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