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Mercadona inicia una prueba con un nuevo camión 100% eléctrico y libre de emisiones gei, pm y nox
Publicado
hace 4 añosen
Mercadona, en colaboración con los proveedores Scania, Acotral, Frigicoll, y ThermoKing, ha iniciado una prueba laboratorio en sus procesos logísticos con la incorporación a su flota de un nuevo modelo de camión 100% eléctrico. Este nuevo proyecto permitirá a Mercadona reducir aún más el impacto de su actividad en las distintas ciudades en las que la compañía tiene presencia, y reforzar, de esta manera, su compromiso con los objetivos del Pacto Verde Europeo y con la Ley de Cambio Climático.
El nuevo vehículo no emite emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) durante el transporte, con las consecuencias positivas que ello tiene en la protección y conservación del medio ambiente. Además de ello, este nuevo motor contribuye a mejorar la calidad del aire de las ciudades, al eliminar igualmente los gases más perjudiciales para la salud de las personas, como por ejemplo aquellos que generan partículas menores de 10 micras y Óxido de Nitrógeno (NOx).
Este proyecto de Mercadona y sus proveedores también contribuye a reducir la contaminación acústica, con una disminución muy relevante del ruido que, gracias a este tipo de motor, así como al diseño del vehículo, alcanza un nivel sonoro apenas perceptible para el oído humano.
Dotado de un motor Scania 300 kWh, el nuevo camión es multitemperatura, dispone de un motor eléctrico alimentado por baterías de iones de litio con una autonomía máxima de 220 km y un tiempo de recarga completa a 230 kW en corriente continua de 90 minutos. Durante el periodo de pruebas, que se realizará con 1 unidad ya incorporada a la flota de Acotral, Mercadona tiene previsto optimizar los procesos de recargas, que realizará en uno de los muelles de su bloque logístico de Ciempozuelos (Madrid) con el objetivo de aprovechar al máximo los tiempos de descanso de los conductores y los horarios de carga de mercancías.

Camión eléctrico en pruebas Mercadona
Diseñado para ámbitos urbanos, tanto para descargas diurnas como nocturnas, el vehículo es un camión rígido con capacidad para 21 palés y una Masa Máxima Autorizada de 26 Tn. Su equipo de frío, también 100% eléctrico y conectado a la misma batería que el motor, es la versión Frigoblock de ThermoKing, nos permite no sólo eliminar las emisiones de Gases del equipo de frío sino también poder circular con el equipo encendido en los núcleos urbanos gracias a una importante reducción de la contaminación acústica.
Este nuevo proyecto de transporte urbano con motores 100% eléctricos y libres de emisiones GEI, Partículas y NOx confirma el compromiso que Mercadona y sus proveedores logísticos tienen con el transporte sostenible y la convivencia con los vecinos. La compañía lleva años apostando no solo por transportar más con menos recursos y optimizar cada ruta, sino por reducir al máximo el impacto de su actividad con iniciativas como la que está probando en estos momentos, totalmente alineada con los objetivos medio ambientales que marca Europa.
Mercadona dice sí a seguir cuidando el Planeta, lo que implica importantes esfuerzos, como por ejemplo el Plan de Reducción de Emisiones que la compañía puso en marcha apoyándose en la iniciativa Lean & Green, promovida en España por AECOC, Asociación de Fabricantes y Distribuidores, y acreditando una reducción superior al 20% en las emisiones de CO2 de sus procesos logísticos, concretamente del 27%, en el período 2016 – 2020.
Logística sostenible: comprometidos con el entorno
Mercadona ha seguido revisando sus procesos logísticos e introduciendo mejoras que, en su conjunto, han permitido optimizar la cadena de suministro para hacerla cada vez más sostenible. Para ello ha incorporado soluciones como, por ejemplo, el uso de combustibles menos contaminantes como son el gas natural licuado (GNL) o el gas natural comprimido (GNC), mejoras en los gases utilizados en los equipos de refrigeración de los vehículos, la renovación de la flota hacia estándares de motor más avanzados y eficientes o repartos de última milla en núcleos urbanos realizados por camiones con las normas de control de emisiones más restrictivas del mercado. Además, ha seguido impulsando su Estrategia del Ocho, con diversas iniciativas combinadas que permiten mejorar el comportamiento ambiental de su flota, tales como la apuesta por las “Compras sobre Muelles”, que reducen la huella de carbono; el aprovechamiento de la “Logística Inversa” para optimizar los trayectos de retorno; la utilización de un pool de envases reutilizables, fácilmente reparables y reciclables o el fomento del ecodiseño de envases y embalajes para aprovechar al máximo el espacio de carga y evitar así “transportar aire”.
Gracias a todos estos movimientos y al esfuerzo constante y conjunto de su departamento de logística y de los Proveedores Totaler con los que colabora, al cierre de 2020 la compañía ha certificado importantes avances, tal y como reflejan estos datos: el 99% de su flota responde al estándar Euro VIc y Euro VId, dispone de 103 camiones propulsados con GNL y GNC, ha implantado la logística silenciosa en horas valle en más de 700 tiendas y ha alcanzado una tasa de llenado de camiones del 85%, a pesar de la complejidad de los cambios logísticos que ha habido que realizar en 2020 y 2021 por causa de la pandemia.
En cuanto a las flotas de Servicio a Domicilio y Mercadona Online, se están introduciendo furgonetas Bifuel y, en paralelo, se están realizando pruebas con furgonetas eléctricas. Además, en los Bloques Logísticos de Mercadona se están realizando importantes mejoras de ahorro y eficiencia energética como son la introducción de la iluminación Led y la instalación de paneles solares fotovoltaicos en algunos de ellos, como Villadangos y Vitoria-Gasteiz
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Cómo elegir una solución de inversión en 2026: claves para no equivocarse
Publicado
hace 7 horasen
8 abril, 2026
Elegir dónde invertir en 2026 ya no es solo una cuestión de comparar productos o perseguir rentabilidades llamativas. El ecosistema financiero se ha sofisticado, han surgido nuevas herramientas digitales y, sobre todo, el inversor medio tiene hoy más acceso que nunca a información… y también a ruido. En este contexto, tomar buenas decisiones exige criterio, no impulsos.
Cada vez más personas buscan alternativas que les permitan gestionar su patrimonio de forma eficiente, con costes controlados y sin necesidad de dedicarle horas cada semana. En ese proceso, explorar distintas soluciones de inversión se convierte en un paso lógico, siempre que se haga con una base sólida y sin dejarse llevar por promesas poco realistas.
Antes de invertir, entiende qué necesitas realmente
Uno de los errores más frecuentes es empezar la casa por el tejado. Se analiza un producto atractivo, se escucha una recomendación o se ve una tendencia, y a partir de ahí se decide invertir. El problema es que, sin una base clara, cualquier decisión puede acabar siendo incoherente.
Antes de mirar opciones, conviene responder a algunas preguntas clave. ¿Para qué quieres invertir? ¿Cuál es tu horizonte temporal? ¿Qué nivel de riesgo puedes asumir sin que te afecte emocionalmente?
No es lo mismo ahorrar para la entrada de una vivienda en cinco años que construir un patrimonio a treinta. Tampoco es igual alguien con ingresos estables y capacidad de ahorro que quien tiene una situación más ajustada. Estas variables condicionan completamente la estrategia.
El entorno económico condiciona, pero no debe dictarlo todo
En 2026, el contexto macroeconómico sigue siendo relevante. Los tipos de interés han cambiado respecto a la década pasada, la inflación continúa siendo una variable a vigilar y los mercados financieros reaccionan con rapidez a cualquier señal.
Esto ha hecho que algunos productos tradicionalmente conservadores recuperen atractivo, mientras que otros, más orientados al crecimiento, siguen siendo clave para horizontes largos. Sin embargo, basar toda la estrategia en el momento del mercado suele ser un error.
Intentar anticipar constantemente qué activo lo hará mejor es complicado incluso para profesionales. Por eso, más que acertar en el timing, lo importante es construir una cartera que tenga sentido en distintos escenarios.
Diversificación con sentido común
Diversificar es una de las bases de la inversión, pero no siempre se aplica bien. Muchas personas asocian diversificación con tener muchos productos, cuando en realidad se trata de combinar activos que se comporten de forma diferente.
Una cartera equilibrada puede incluir renta variable global, renta fija de calidad y, en algunos casos, exposición a otros activos. Lo importante es que cada elemento tenga un propósito claro dentro del conjunto.
Cuando la diversificación se convierte en acumulación, se pierde control. Es más difícil saber qué está funcionando y por qué. Una buena estrategia no necesita ser compleja, necesita ser coherente.
Costes: el factor silencioso que marca la diferencia
Pocas cosas tienen tanto impacto en la rentabilidad a largo plazo como las comisiones. Y, sin embargo, siguen siendo uno de los aspectos más ignorados.
Una diferencia de apenas un 1 % anual puede traducirse en miles de euros a lo largo de los años. Por eso, cada vez más inversores prestan atención a productos con estructuras de costes más eficientes.
Esto no significa elegir siempre lo más barato, sino entender qué se está pagando. Si una comisión aporta valor, puede estar justificada. Pero si no lo hace, simplemente reduce la rentabilidad.
La importancia de la automatización y la disciplina
Uno de los grandes cambios en los últimos años ha sido la incorporación de herramientas que automatizan la inversión. Esto ha facilitado el acceso y ha reducido la dependencia de decisiones constantes.
Automatizar aportaciones periódicas, por ejemplo, ayuda a evitar uno de los errores más comunes: intentar acertar el mejor momento para invertir. Con una estrategia sistemática, se reduce el impacto de las emociones y se aprovecha mejor el largo plazo.
Además, la disciplina es clave. No se trata de reaccionar a cada movimiento del mercado, sino de mantener una estrategia coherente en el tiempo.
Entender lo que haces, aunque no seas experto
No es necesario tener formación financiera avanzada para invertir, pero sí es importante comprender lo básico. Saber qué significa volatilidad, cómo funciona la diversificación o por qué el horizonte temporal es relevante marca una gran diferencia.
Hoy hay mucha información disponible, aunque no toda es fiable. Conviene priorizar fuentes rigurosas y evitar caer en mensajes simplistas o excesivamente optimistas.
Si algo no se entiende, es mejor no invertir en ello. Esa regla sencilla evita muchos problemas.
La psicología, el gran enemigo invisible
Uno de los factores más infravalorados en inversión es el comportamiento humano. Las emociones pueden jugar en contra incluso cuando la estrategia es correcta.
El miedo suele llevar a vender en momentos de caída, mientras que la euforia empuja a comprar cuando los precios ya han subido. Este patrón, repetido una y otra vez, explica por qué muchos inversores obtienen peores resultados que el propio mercado.
Tener un plan y seguirlo es la mejor forma de evitar estos errores. No elimina la incertidumbre, pero ayuda a gestionarla.
Cómo evaluar distintas alternativas
El mercado actual ofrece una gran variedad de opciones, desde productos tradicionales hasta propuestas más innovadoras. Analizar todas puede resultar abrumador, pero hay ciertos criterios que ayudan a simplificar.
Más allá de la rentabilidad pasada, conviene fijarse en el riesgo asumido, la liquidez y la consistencia del producto. También es importante entender cómo se construye la cartera y qué lógica hay detrás.
Las estrategias basadas en diversificación global, costes bajos y gestión eficiente han ganado protagonismo precisamente porque simplifican muchos de estos aspectos.
El tiempo como aliado estratégico
Si hay un factor que marca la diferencia en inversión, es el tiempo. Cuanto más largo es el horizonte, más sentido tiene asumir cierta volatilidad a cambio de mayor potencial de crecimiento.
El interés compuesto juega a favor de quienes mantienen una estrategia a largo plazo. Pequeñas aportaciones constantes pueden generar resultados significativos con el paso de los años.
Por el contrario, los horizontes cortos requieren mayor prudencia. En esos casos, preservar capital y mantener liquidez suele ser prioritario.
Fiscalidad: más relevante de lo que parece
La fiscalidad es un aspecto que muchas veces se deja para el final, cuando en realidad debería considerarse desde el principio.
En España, algunos productos permiten diferir la tributación, lo que facilita la gestión de la cartera sin impacto fiscal inmediato. Otros, en cambio, generan impuestos cada vez que se realiza una operación.
Tener esto en cuenta puede mejorar la eficiencia de la estrategia y evitar sorpresas.
¿Cuándo tiene sentido contar con ayuda?
No todo el mundo necesita asesoramiento, pero en determinados casos puede ser útil. Especialmente cuando no se dispone de tiempo o se tienen dudas sobre cómo estructurar una cartera.
Eso sí, es importante que el asesoramiento sea transparente. Entender cómo se remunera el asesor y si existen incentivos es fundamental para evitar conflictos de interés.
En muchos casos, combinar herramientas automatizadas con un mínimo de criterio propio puede ser suficiente.
Señales de alerta que conviene no ignorar
En un entorno con tanta oferta, también hay riesgos. Algunas señales deberían hacer saltar las alarmas de inmediato.
Promesas de rentabilidad alta sin riesgo, falta de claridad en la información o presión para invertir rápido son indicios habituales de propuestas poco fiables. También lo es la complejidad innecesaria.
La regla es sencilla: si no puedes explicar en qué estás invirtiendo de forma clara, probablemente no sea una buena idea.
Ajustar la estrategia sin perder el foco
A lo largo del tiempo, tanto el mercado como la situación personal cambian. Por eso, revisar la cartera periódicamente tiene sentido.
Sin embargo, revisar no implica cambiar constantemente. Los ajustes deben responder a una lógica, no a movimientos puntuales del mercado.
Mantener una visión a largo plazo ayuda a filtrar el ruido y tomar decisiones más racionales.
Elegir bien en 2026 no consiste en encontrar el producto perfecto, sino en construir una estrategia que tenga sentido para ti. Cuanto más alineadas estén tus decisiones con tus objetivos reales, más probabilidades tendrás de evitar errores y obtener resultados consistentes a lo largo del tiempo.
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