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Mercadona inaugura su mayor planta fotovoltaica

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Desde 2020 la compañía lleva invertidos más de 75 M€ en su apuesta por la energía  solar, lo que ha permitido instalar unos 200.000 módulos solares, que producirán el 6% de la energía consumida de toda la cadena

 

Valencia, 21 de junio de 2024.- Mercadona, compañía de supermercados físicos y de venta online, tras haber finalizado la instalación de la que es hasta el momento su mayor planta fotovoltaica ubicada en el bloque logístico de Abrera (Barcelona), alcanza los 100 MW de energía renovable en toda su cadena.

La suma de todas sus cubiertas con fotovoltaica supone producir una energía anual aproximada de 125 GWh, equivalente al consumo anual de 40.000 viviendas. Con esta energía producida se evita la emisión de 16.000 toneladas de CO2 al año, similar a la cantidad que neutralizan 350.000 árboles (casi el 90% del arbolado que hay en la ciudad de Valencia).

La compañía, que desde 2020 inició su plan de energía sostenible con una apuesta firme por la fotovoltaica, lleva invertidos más de 75 M€ en la instalación de placas solares.

Esta inversión ha permitido instalar unos 200.000 módulos solares, que producirán el 6% de la energía consumida de toda la cadena.

De los más de 1.660 supermercados y 23 bloques logísticos y “colmenas” (almacenes exclusivos de venta online) que Mercadona cuenta en España y Portugal, más de 400 tiendas, 8 bloques logísticos y “colmenas”, y sus oficinas centrales ubicadas en Albalat dels Sorells (Valencia), cuentan con placas solares en sus cubiertas. Con toda esa potencia instalada, la compañía espera ahorrar la energía equivalente al consumo anual acumulado de más de 125 tiendas.

Durante los próximos años, Mercadona prevé continuar potenciando el uso de energías limpias y más respetuosas con el medioambiente, con el objetivo de disponer de una potencia fotovoltaica total de 250 MW, lo que supondría una capacidad de autoconsumo del 15 % de la energía total consumida anual.

 

Abrera, la mayor planta fotovoltaica de Mercadona

 La instalación de paneles, iniciada a finales del pasado año y concluida durante el pasado mes de mayo, ha supuesto una inversión de casi 7 M€. En detalle, la cubierta cuenta con 16.500 placas solares, una potencia instalada de 8 MW que genera 9,5 GWh/año y que evita la emisión de 1.270 toneladas de CO2 al año.

Se trata de la mayor planta fotovoltaica que cuenta la compañía entre sus instalaciones. Gracias a esta, el centro producirá, por sus propios medios, un 25% de su demanda energética anual.

El bloque logístico de Mercadona en Abrera ocupa una parcela de 200.000 metros2, de los cuales, más de 120.000 se han destinado a superficie edificada. Ha supuesto una inversión de 300 millones de euros y cuenta con capacidad para albergar 75.000 palets de mercaderías.

Vista de las placas fotovoltaicas en el bloque logístico de Abrera (Barcelona).

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio
El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

En un bar o restaurante, la experiencia del cliente empieza mucho antes de probar la comida. El primer sorbo de una visita ocurre con los ojos, con los sentidos atentos al ambiente y con las sensaciones iniciales que determinan si ese lugar invita a quedarse… o a marcharse. Aunque pocas veces se menciona, el éxito de un negocio de hostelería no solo se cocina en los fogones: se sienta en las sillas, se apoya en las mesas y descansa en un espacio bien pensado.

En esta línea de contexto, empresas especializadas como Rula Mobiliario de Hostelería se han convertido en un aliado silencioso para quienes saben que el mobiliario de hostelería tiene tanto impacto en la rentabilidad como la mejor receta. El cliente elige con los ojos, y si el entorno no conquista a primera vista, la carta tendrá muy difícil hablar por sí sola.

Lo primero que se aprecia sin mirar el menú

Antes de que el camarero se acerque a la mesa, antes incluso de abrir la carta, el cliente ya ha formado una opinión. La primera impresión es determinante en la hostelería, y esa impresión nace del diseño del espacio, de la distribución y de la identidad que transmite cada elemento. Un buen mobiliario comunica sin palabras: invita, seduce y acompaña.

Cada negocio tiene una personalidad propia. Un bar que respira tradición necesita sillas y mesas que respeten su esencia, mientras que un restaurante moderno pedirá líneas limpias, colores cuidados y materiales actuales. El mobiliario define el carácter del lugar, incluso cuando el chef es el protagonista principal.

Sentarse cómodo, sentirse a gusto, sentir que ese espacio está hecho para disfrutar es el primer paso para que el cliente se quede. Si el lugar no enamora al entrar, es muy probable que tampoco enamore al pagar.

Cuando la silla decide si el cliente se queda o se va

Hay una verdad incómoda en la hostelería: una mala silla puede arruinar una buena comida. La comodidad es uno de los factores más subestimados en este sector, pero también uno de los más determinantes si hablamos de tiempo de permanencia, consumo adicional y fidelidad del cliente.

Un taburete inestable en una barra hace que el cliente no repita. Una silla incómoda en un restaurante puede recortar la sobremesa y, con ella, el beneficio extra de una bebida más, un postre o un café. El mobiliario no es un accesorio: es una herramienta de negocio.

Además, no es lo mismo equipar un bar que un restaurante. En el bar se busca dinamismo; en el restaurante, permanencia. El mobiliario marca ese ritmo, y elegirlo sin criterio es como cocinar sin probar la comida: arriesgarse a decepcionar sin necesidad.

La pregunta clave debería ser: ¿Invita mi local a quedarse… o a irse rápido?

Diseñar para vender más: estética que también convierte

La decoración no es un capricho: es estrategia. Un entorno atractivo genera más fotografías, más recomendaciones y más retorno. En un mundo en el que Instagram puede convertir un local en tendencia, el mobiliario es marketing visual sin coste publicitario continuo.

La estética influye en la percepción del precio: un espacio cuidado justifica mejor un ticket medio más alto. Y también influye en la repetición: la gente vuelve a los sitios donde se siente bien y donde quiere ser vista.

Aquí, es donde contar con especialistas como Rula Mobiliario se traduce en decisiones inteligentes: asesoramiento para combinar funcionalidad y diseño, materiales resistentes, opciones para interior y terraza, y soluciones que responden a la realidad diaria del sector. Porque el mobiliario trabaja tanto como el personal de la sala y la cocina.

Una inversión que se nota en el día a día

No es solo cuestión de estética: la durabilidad define la rentabilidad. Mesas que se rompen antes de tiempo, sillas que cojean, mobiliario que se oxida al poco tiempo en una terraza… Son errores que se pagan cada día con malas experiencias y gastos innecesarios.

Elegir mobiliario profesional para hostelería significa:

  • Resistencia al uso intensivo
  • Mantenimiento sencillo
  • Estabilidad y seguridad

Si una mesa se tambalea, si una silla chirría, el cliente lo nota. Aunque no diga nada, su opinión ya ha cambiado. Y en la hostelería, una mala sensación puede costar una reseña negativa… o la pérdida definitiva de una visita.

El mobiliario adecuado aguanta el ritmo del negocio: desde el desayuno del lunes, hasta la cena del sábado a desbordar. Por eso, quienes triunfan en el sector saben que toda inversión inteligente se recupera en satisfacción y clientes fieles.

El mobiliario es parte de la experiencia que el cliente recuerda

El éxito de muchos locales está en entender que los clientes no solo compran comida: compran momentos. Y esos momentos se apoyan en sensaciones. La silla, la mesa, el entorno y el confort son parte del producto, aunque no aparezcan escritos en la carta.

El cliente puede olvidar el nombre de un plato, pero recordará:

  • Si estuvo cómodo
  • Si el ambiente era agradable
  • Si el local tenía personalidad

Y ese recuerdo hará que un día cualquiera, decida volver. Porque volver a un bar o restaurante no es una decisión racional: es emocional. Y esa emoción la construye el local desde que el cliente cruza la puerta. El mobiliario no es un elemento secundario:
es el escenario donde todo ocurre.

Convertir un espacio en un lugar especial: el verdadero secreto

El sector hostelero está lleno de competencia. Solo algunos negocios consiguen convertirse en sitios de referencia, en puntos de reunión donde todo el mundo quiere estar. ¿Cuál es su secreto? Crear lugares con alma.

Un buen mobiliario para hostelería ayuda a que el cliente sienta que ese espacio le pertenece, que quiere invitar a otros a conocerlo, que quiere repetir. La combinación perfecta entre diseño, comodidad y durabilidad mejora la experiencia, impulsa el negocio y construye comunidad.

Y aunque no aparezca en el menú, aunque nadie lo señale durante el servicio, el mobiliario es una parte clave del éxito. Es el ingrediente invisible que hace que un local tenga vida, tenga identidad y tenga futuro.

 

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