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Muere Benji Gregory, el niño de ALF, a los 46 años

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Muere Benji Gregory niño de ALF
Benji Gregory, con Alf, en una imagen de promoción de la serie.

Muere Benji Gregory, conocido por su papel del niño Brian Tanner en la icónica serie de televisión ALF, a los 46 años.

Circunstancias de su fallecimiento

Según TMZ, el cuerpo del actor fue encontrado en su coche en un estacionamiento el pasado 13 de junio. El certificado de defunción confirma la fecha, pero la Oficina del Médico Forense del Condado de Maricopa aún no ha determinado la causa de la muerte.

Rebecca, la hermana del actor, declaró a TMZ que Benji sufría de depresión, trastorno bipolar y un trastorno del sueño que a menudo le impedía dormir durante días. Sus familiares creen que Gregory fue al banco a depositar unos cheques, se quedó dormido en su coche y falleció por un golpe de calor debido a las altas temperaturas en Arizona. Gregory estaba acompañado por su perro, que también murió.

Carrera de Benji Gregory

Inicios en la televisión

Nacido el 26 de mayo de 1978 en las afueras de Los Ángeles, Benji Gregory debutó en la televisión en 1984 con un episodio de El equipo A. Su gran oportunidad llegó en 1986 con ALF, donde participó en más de 100 episodios. El elenco principal de la serie también incluía a Max Wright, Anne Schedeen y Andrea Elson.

Éxito con ALF

Emitida por la NBC entre 1986 y 1990, la serie ALF (acrónimo de ‘Alien Life Form’ – ‘Forma de vida Extraterrestre’) narraba las aventuras de los Tanner, una familia estadounidense que acogía a un extraterrestre peludo y deslenguado cuya nave se había estrellado en la Tierra y que tenía predilección por comer gatos.

Reflexiones sobre su experiencia en ALF

En el año 2000, Benji Gregory fue entrevistado por People y habló sobre su experiencia en ALF. «Las únicas veces que parecía que estaba trabajando era cuando las luces estaban encendidas y hacía mucho calor», afirmó, añadiendo que recordaba «jugar con el personal debajo del escenario». Aunque sintió un gran «alivio» cuando ALF fue cancelada, ya que no quería seguir actuando, también afirmó que no se arrepentía de su trabajo en la serie.

Trayectoria posterior

La filmografía de Gregory incluye otros títulos como Punky Brewster, Más allá de los límites de la realidad, Cuentos asombrosos, Jumpin’ Jack Flash y T.J. Hooper. En 2003, Gregory dejó el mundo del entretenimiento y se alistó en la Marina de Estados Unidos, donde se especializó en meteorología y oceanografía, proporcionando pronósticos y advertencias para la seguridad aérea y náutica. En 2005, recibió el alta médica honorable de la Marina.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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