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Sucesos

Muere un hombre de 47 años que trabajaba en la restauración de la cubierta del Palau de Les Arts

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Muere operario restauración Palau de les Arts

Un trabajador que llevaba a cabo labores de restauración en la cubierta del Palau de Les Arts de València falleció tras precipitarse de unos 20 metros de altura al seccionarse las dos cuerdas que le sujetaban.

Muere operario restauración Palau de les Arts

Operarios trabajan en el Palau de les Arts. EFE/Manuel Bruque/Archivo

El accidente se produjo el pasado 4 de marzo y según han informado a EFE fuentes de la Policía Nacional, encargada de investigar las circunstancias en las que se produjo el suceso, el trabajador disponía de las medidas de seguridad pertinentes.

El hombre fue trasladado en estado crítico a un centro hospitalario y falleció un día después de su ingreso, según han confirmado fuentes de la Ciutat de les Arts i les Ciències, a la que pertenece del Palau de Les Arts.

Las mismas fuentes han indicado que el fallecido era un trabajador externo, contratado por una UTE.

Según ha adelantado este martes Levante-EMV, el hombre, de 47 años de edad, llevaba escalando más de dos décadas y tenía una dilatada experiencia en seguridad en altura.

Sobre las circunstancias del accidente, el diario señala que algunas fuentes atribuyen el corte de la cuerda que lo sujetaba a una chapa de aluminio en mal estado, aunque se desconoce los motivos por los que la cuerda que debía tener como línea de vida no actuó.

 

Accidentes laborales

Los accidentes laborales que resultan en muertes son tragedias profundas, afectando no solo a las familias de los trabajadores sino también a las comunidades y a las empresas involucradas.

A nivel global, estos incidentes son preocupantemente comunes en ciertos sectores, aunque las estadísticas y las causas varían ampliamente según la región, el tipo de industria y las normativas de seguridad laboral aplicadas.

Las causas de accidentes laborales mortales pueden ser diversas, incluyendo pero no limitándose a:

  1. Falta de formación y concienciación sobre seguridad: Los trabajadores que no están adecuadamente formados sobre cómo realizar sus tareas de manera segura tienen un riesgo mayor de sufrir accidentes.
  2. Falta de uso o disponibilidad de equipo de protección personal (EPP): En muchos casos, los accidentes mortales ocurren porque los trabajadores no disponen de, o no utilizan, el equipo de protección adecuado.
  3. Condiciones de trabajo peligrosas: Algunos entornos laborales son intrínsecamente peligrosos, como la construcción, la minería, la agricultura, y la pesca, donde los riesgos de accidentes son altos debido a la naturaleza del trabajo.
  4. Falta de mantenimiento de maquinaria y equipo: El mal funcionamiento de maquinarias y equipos puede llevar a accidentes fatales, especialmente en industrias donde se utilizan grandes maquinarias.
  5. Cultura de seguridad deficiente en el lugar de trabajo: Una cultura organizacional que no prioriza la seguridad puede llevar a una falta de medidas preventivas y un mayor número de accidentes.

Para prevenir estos accidentes, es crucial la implementación de políticas de seguridad y salud ocupacional efectivas, la formación continua de los trabajadores en prácticas de trabajo seguras, el mantenimiento adecuado de equipos y maquinarias, y la promoción de una cultura de seguridad dentro de las organizaciones.

Los organismos gubernamentales y las organizaciones internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajan hacia la reducción de estos accidentes a través de la creación y promoción de normativas y directrices. Además, es fundamental que tanto empleadores como empleados colaboren para crear entornos de trabajo seguros y reporten cualquier condición insegura.

 

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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