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Gran avance contra el cáncer en la Universidad Politécnica de Valencia: desarrollan nanopartículas con mayor capacidad contra el cáncer

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nanopartícula cáncer
Equipo investigador de la UPV - VICENTE LARA SAEZ - ACOM UPV - Archivo

Un equipo de investigación liderado por la Universitat Politècnica de València ha desarrollado una innovadora nanopartícula capaz de mejorar la respuesta del sistema inmunitario frente a los tumores, abriendo así una nueva línea en el tratamiento del cáncer.

El avance, encabezado por el investigador Ramón Martínez Máñez, se enmarca en el campo de la nanoinmunoterapia y podría suponer un cambio significativo en la forma de abordar distintos tipos de tumores, especialmente los más difíciles de tratar.

Cómo funciona la nanopartícula contra el cáncer

La clave de esta tecnología reside en su capacidad para restablecer la comunicación entre las células tumorales y las células inmunes, un proceso que suele estar bloqueado en muchos cánceres debido a mecanismos de evasión del propio tumor.

Cuando esta comunicación falla, el sistema inmunitario no reconoce correctamente las células cancerosas y no puede eliminarlas.

La nanopartícula desarrollada por la UPV actúa como un “puente” entre ambos tipos de células, facilitando que los linfocitos identifiquen y destruyan las células tumorales.

Inspiración en terapias existentes, pero con mejoras

El diseño de esta tecnología se basa en los llamados anticuerpos biespecíficos (BiTEs), utilizados actualmente en algunos tratamientos oncológicos.

Sin embargo, estos presentan limitaciones importantes:

  • producción compleja
  • corta duración en el organismo
  • eficacia reducida en tumores sólidos
  • posibles efectos secundarios

Las nanopartículas tipo Janus desarrolladas por el equipo valenciano superan estos inconvenientes al ser más estables, versátiles y con mayor capacidad de acumulación en el tumor.

Resultados prometedores en laboratorio y en modelos animales

En ensayos realizados con células humanas de melanoma y células inmunes, se ha demostrado que estas nanopartículas —denominadas J-pHLIP-PD1— permanecen adheridas a la membrana de las células tumorales mientras interactúan con los linfocitos.

Este mecanismo permite activar la respuesta inmunitaria y favorecer la destrucción de las células cancerosas.

Además, en modelos animales de metástasis, los resultados han sido especialmente relevantes:

  • reducción significativa de metástasis en los pulmones
  • aumento de linfocitos citotóxicos en las zonas afectadas

Estos datos apuntan a un alto potencial terapéutico en cánceres avanzados.

Un avance clave en la nanoinmunoterapia

Según los investigadores, una de las principales innovaciones de estas nanopartículas es su estructura tipo Janus, que permite actuar en dos direcciones:

  • una cara reconoce las células tumorales
  • la otra se une a células del sistema inmune

Este diseño imita la sinapsis inmunológica natural, mejorando la eficacia del tratamiento y permitiendo una interacción más precisa entre células.

Posibles aplicaciones en otros tipos de cáncer

Aunque el estudio se ha centrado en melanoma metastásico, los investigadores destacan que esta tecnología podría adaptarse a otros tumores.

Entre ellos:

  • cáncer de mama triple negativo
  • tumores sólidos complejos
  • cánceres hematológicos

En estos casos, la dificultad para que el sistema inmune acceda al tumor hace que los tratamientos actuales sean menos eficaces.

Próximos pasos en la investigación

El equipo ya trabaja en nuevas fases de desarrollo para validar la eficacia de estas nanopartículas en distintos escenarios clínicos.

Además, su estructura permite incorporar fármacos en su interior, lo que abre la puerta a combinar terapias en un solo sistema.

El estudio ha sido publicado en la revista científica Advanced Materials y ha contado con la participación del grupo Nanosens del IDM de la UPV, en colaboración con centros como el CIPF y el IIS La Fe.

Un avance con potencial clínico

Este descubrimiento refuerza el papel de la investigación española en el desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer y apunta a una futura generación de tratamientos más precisos, eficaces y con menos efectos secundarios.

 

 

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Daraxonrasib, el nuevo fármaco contra el cáncer de páncreas que duplica la supervivencia

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AVANCE| El CSIC descubre cómo detectar el cáncer de páncreas a través de un análisis de sangre
EFE/Sáshenka Gutiérrez/Archivo

Daraxonrasib se ha convertido en una de las novedades más importantes en la investigación contra el cáncer de páncreas metastásico. Este fármaco oral, diseñado para bloquear la vía RAS, ha logrado resultados relevantes en pacientes con adenocarcinoma ductal de páncreas avanzado y ya ha recibido la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Los resultados del ensayo clínico de fase 3 RASolute 302, publicados en The New England Journal of Medicine, muestran que los pacientes tratados con daraxonrasib tuvieron una supervivencia global mediana de 13,2 meses, frente a los 6,6 meses registrados entre quienes recibieron quimioterapia en el grupo con mutaciones RAS G12.

Es uno de los avances más destacados de los últimos años para un tumor que continúa siendo especialmente difícil de tratar.

¿Qué es el daraxonrasib?

Daraxonrasib es un fármaco oral que actúa sobre la proteína RAS, una pieza fundamental de las señales que intervienen en el crecimiento de las células tumorales.

Las mutaciones en RAS están presentes en más del 90% de los tumores de adenocarcinoma ductal de páncreas. El objetivo del tratamiento es bloquear esas señales para dificultar la proliferación de las células cancerosas.

El medicamento se administra en comprimidos y, en Estados Unidos, la dosis recomendada es de 300 miligramos una vez al día.

Los resultados que han despertado el interés de los oncólogos

El ensayo RASolute 302 incluyó a 500 pacientes con cáncer de páncreas metastásico previamente tratado. De ellos, el 91,8% presentaba mutaciones RAS G12.

Los resultados mostraron una diferencia significativa frente a la quimioterapia:

  • Supervivencia global: 13,2 meses con daraxonrasib frente a 6,6 meses con quimioterapia en pacientes con RAS G12.
  • Supervivencia libre de progresión: 7,3 meses frente a 3,5 meses.
  • En el conjunto de pacientes, la supervivencia global fue de 13,2 frente a 6,7 meses.
  • El riesgo relativo de muerte fue aproximadamente un 60% menor con daraxonrasib en el análisis del ensayo.

Estos datos son los que explican el optimismo de especialistas como Mariano Ponz-Sarvisé, oncólogo del Área de Cáncer de Hígado y Páncreas del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, que ha participado en la investigación.

El especialista ha destacado que los datos de supervivencia son «espectaculares» y confía en que este tipo de tratamiento pueda cambiar el escenario de los pacientes con enfermedad metastásica.

¿Por qué el cáncer de páncreas es tan difícil de tratar?

El adenocarcinoma ductal de páncreas es uno de los tumores que presenta mayores dificultades terapéuticas.

Una de las razones es que puede crecer durante bastante tiempo sin provocar síntomas específicos. Cuando aparecen las señales que permiten sospechar de la enfermedad, en muchos casos el tumor ya se ha extendido a otros órganos.

Además, el cáncer de páncreas tiene una característica biológica particular: una gran cantidad de estroma, el tejido que rodea y da soporte a las células tumorales.

Esta estructura puede dificultar que determinados tratamientos lleguen con facilidad a las células cancerosas.

A ello se suma la enorme importancia de la vía RAS. Las alteraciones de esta vía aparecen en más del 90% de los adenocarcinomas ductales de páncreas, lo que la convierte en una de las principales dianas de investigación.

Un tratamiento oral frente a la quimioterapia

Otra de las características que diferencia a daraxonrasib es que se administra por vía oral.

En el ensayo de fase 3, los efectos adversos de grado 3 o superior aparecieron en el 61,8% de los pacientes tratados con daraxonrasib y en el 69,6% de los que recibieron quimioterapia. Además, los efectos adversos relacionados con el tratamiento que obligaron a suspenderlo se produjeron en el 1,2% de los pacientes del grupo de daraxonrasib frente al 11,2% del grupo de quimioterapia.

Entre los efectos secundarios descritos en los estudios aparecen problemas dermatológicos, diarrea, náuseas, inflamación de la mucosa, vómitos y cansancio.

Esto no significa que el fármaco esté libre de efectos secundarios ni que pueda sustituir a la quimioterapia en todos los pacientes. Su utilización depende de las características del tumor, los tratamientos recibidos previamente y la situación clínica de cada persona.

Estados Unidos ya ha aprobado el daraxonrasib

La FDA aprobó Rasonque, el nombre comercial de daraxonrasib, el 26 de agosto de 2026 para adultos con adenocarcinoma de páncreas metastásico que hayan recibido al menos una terapia sistémica previa o que no sean candidatos a determinados tratamientos combinados.

La aprobación convierte a daraxonrasib en una nueva opción terapéutica para pacientes con una enfermedad que históricamente ha contado con pocas alternativas cuando progresa después del tratamiento inicial.

¿Cuándo llegará a España y al resto de Europa?

La situación en Europa es diferente. Aunque el medicamento ya cuenta con aprobación en Estados Unidos, su disponibilidad y financiación en Europa dependen de los procesos regulatorios y de acceso de cada territorio.

Por eso, la aprobación estadounidense no significa que todos los pacientes españoles puedan acceder automáticamente al tratamiento.

El propio Ponz-Sarvisé ha explicado que el acceso al medicamento en Europa es uno de los principales retos pendientes y ha animado a los pacientes a consultar con sus oncólogos las posibilidades existentes, incluidos los ensayos clínicos.

Un avance importante, pero no una cura

Los resultados de daraxonrasib son relevantes, pero conviene ponerlos en contexto. No se trata de una cura para el cáncer de páncreas metastásico ni todos los pacientes responden de la misma manera.

Lo que muestran los ensayos es que, en pacientes con cáncer de páncreas metastásico previamente tratado, el fármaco consigue prolongar de forma significativa la supervivencia y el tiempo sin progresión frente a la quimioterapia.

Para los especialistas, el avance tiene además un significado que va más allá de este medicamento concreto: demuestra que RAS puede convertirse en una diana terapéutica efectiva en uno de los tumores que durante décadas ha presentado mayores dificultades para ser tratado.

Y esa es precisamente la esperanza que abre daraxonrasib: que el cáncer de páncreas pueda dejar de ser un tumor contra el que solo se dispone de tratamientos limitados y avance hacia una medicina cada vez más dirigida a las características moleculares de cada paciente.

 

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