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Salud y Bienestar

Ninguna vacuna contra la COVID-19 destruye el sistema inmunitario

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EFE/Javier Cebollada/Archivo

Madrid, 22 ene (EFE).- Ninguna de las vacunas contra la covid-19 puede destruir el sistema inmunitario, como afirma un artículo difundido en las redes sociales, que es refutado por la Asociación de Vacunología y la sociedad de medicina preventiva SEMPSPH.

En las últimas semanas se ha vuelto a difundir en Twitter y Facebook un texto publicado en varios portales de internet.

«Enorme escándalo descubierto: la vacuna COVID-19 destruye nuestro sistema inmunológico de forma permanente», afirma ese escrito en su titular.

Ese mismo mensaje ya se había publicado en redes sociales a principios de diciembre.

Se trata de la traducción de un artículo firmado por el osteópata Joseph Mercola, que se puede leer en su web en inglés, con fecha del 11 de noviembre de 2020, y en castellano, datado el 14 de ese mes.

La versión difundida en las redes es una traducción diferente de ese texto, al que también se ha modificado su titular, que en este portal de internet era «Cómo la vacuna contra el COVID-19 podría destruir su sistema inmunológico».

DATOS: La Asociación Española de Vacunología (AEV) y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) subrayan que no hay ninguna evidencia científica de que las vacunas contra la covid-19 puedan suponer un riesgo de destrucción del sistema inmunitario de las personas que las reciben, como sostiene el artículo.

«Rotundamente no», coinciden en responder a EFE el presidente de la AEV, Amós García Rojas, y el portavoz de la SEMPSPH, Julián Domínguez, a la pregunta de si existe el citado peligro.

García Rojas califica esa afirmación de «disparate» y la rechaza con el argumento de que los ancianos de las residencias «acaban de recibir la vacuna contra la covid-19 y están tan campantes», a pesar, incluso, de que el sistema inmunitario se debilita con la edad.

«Las vacunas no tienen ningún riesgo», enfatiza el presidente de la AEV, quien recuerda que los órganos reguladores de los medicamentos han establecido que los preparados contra la covid-19 tienen «perfiles de seguridad y eficacia razonables».

«Los efectos secundarios que ocasionan, que es lo que nos interesa, están perfectamente descritos en los ensayos clínicos y son similares a los de otras vacunas», afirma García Rojas, para quien el mayor riesgo es no ponérselas, porque la pandemia ya ha ocasionado más de dos millones de muertes.

«TENDENCIOSO» Y «FALSO»

El portavoz de la SEMPSPH, Julián Domínguez, también recalca que los efectos adversos de las vacunas contra la covid-19, que se administran desde principios de diciembre, cuando el Reino Unido inició la campaña con el preparado de Pfizer y BioNTech, son similares a las de otras enfermedades.

En su análisis de la versión del texto de Mercola difundido en redes sociales, Domínguez, indica que se trata de un artículo «tendencioso» porque se refiere a fármacos destinados a combatir otras enfermedades y los compara con los de la covid-19 que «tienen una tecnología absolutamente diferente».

También critica que mezcle cuestiones inmunitarias con reacciones farmacológicas, así como que haga un «análisis absolutamente ficticio» cuando Mercola afirma que «la letalidad de la COVID-19 para personas menores de 60 años es menor que la de la gripe» y que «si tienes menos de 40 años, tu riesgo de morir por COVID-19 es sólo del 0,01%».

El titular modificado con el que se ha reproducido el artículo en algunas webs y del que se han hecho eco varios internautas en sus mensajes, en el que se señala que la teoría de la destrucción del sistema inmunitario por parte de las vacunas de la covid-19 es un «enorme escándalo descubierto», merece para Domínguez los apelativos de «sensacionalista» y «falso».

Sobre el argumento principal del escrito, el portavoz de la SEMPSPH explica que el ARN mensajero (ARNm) utilizado en estos preparados dura muy poco tiempo en el cuerpo de quien lo recibe.

Comenta, además, que el ARNm trabaja sobre los ribosomas -los orgánulos en los que tiene lugar la síntesis de proteínas- y no en el núcleo celular, por lo que no puede dañar el sistema inmunitario.

Domínguez recuerda que en el proceso científico no se puede defender que algo es posible solo porque no haya una prueba en contra de su existencia, sino que se necesita una evidencia que avale que una teoría es válida.

UN USO INCORRECTO DE LA DOCUMENTACIÓN CITADA

Del extenso artículo de Mercola, Domínguez cuestiona, asimismo, el uso incorrecto de varios de los estudios que cita para defender sus tesis.

En concreto, este experto en salud pública se refiere a los argumentos erróneos empleados sobre el riesgo de que se produzca una amplificación de la infección dependiente de anticuerpos, un fenómeno que se puede dar en otras enfermedades, como el dengue.

Se trata de un aumento exagerado de los anticuerpos que agrava una dolencia en lugar de curarla, causando daños en diversos órganos.

Nuevamente, no hay ninguna evidencia de que eso pueda pasar con los preparados contra la covid y tampoco parece posible por el tipo de anticuerpos que generan.

En su web, Joseph Mercola se presenta como «doctor en osteopatía», así como «filántropo y defensor de la salud natural».

Tanto la osteopatía como la medicina naturista forman parte del listado de 66 técnicas cuya validez científica estudia la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (REDETS), dentro del Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias.

De ese listado, el Ministerio de Sanidad señalaba en un comunicado del 28 de febrero de 2019 que «el hecho de que existan publicaciones relativas a estas prácticas no implica que la técnica esté respaldada por el conocimiento científico y que se avale su eficacia y seguridad».

«Estas cuestiones serán analizadas de forma individualizada por la REDETS en sucesivos informes», añadía la nota informativa sobre la presentación de estas medidas por parte de la entonces ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, y el titular de Ciencia, Pedro Duque.

En conclusión, las afirmaciones del citado artículo, tanto en la versión publicada en la web del autor como en la difundida en redes sociales como un supuesto escándalo descubierto, carecen del aval científico, ya que no hay evidencias que las respalden y suscitan las críticas de los expertos consultados.

Además, la validez de las disciplinas a las que está adscrito su autor es estudiada por el Sistema Nacional de Salud.

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Salud y Bienestar

El psicólogo será clave en la cuarta ola: Ansiedad, fobias o problemas de pareja

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Castelló, 27 feb (EFE).- El psicólogo valenciano Enric Valls reivindica la normalización de la figura del especialista en salud mental como un pilar fundamental para el bienestar social y vaticina que la cuarta ola de la pandemia será la «silenciosa» o «invisible», con ansiedad, estrés, miedo, fobias y problemas de familia y pareja.

Desde su consulta en València, el especialista recibe cada día más pacientes con problemas derivados del cansancio acumulado después de tantos meses de restricciones, por la llamada «fatiga pandémica» que cada vez interfiere más hondamente en el bienestar mental de la ciudadanía.

Valls explica a EFE que cada vez «hay más gente que piensa que no le pasa nada y todo está bien, y de repente le entra ansiedad, pánico, fobias o desmotivación tremenda», y van en aumento los casos de «estrés postraumático por las pérdidas sin despedida y derivados de la soledad a la que se enfrentan muchas personas, porque hay gente que lleva un año sola sin tener ningún tipo de acercamiento».

Así, prevé que la cuarta ola de la pandemia será la de la salud mental y será una «ola silenciosa o invisible» con altas cargas de «sufrimiento, rabia e impotencia».

LA DEPRESIÓN DEL PERSONAL SANITARIO

Desde el inicio de la pandemia en su consulta cada vez atiende a más personal sanitario, del cual, señala, «casi el 65 % presenta ansiedad y entre un 50-60 % una sintomatología depresiva».

Además ha aumentado el síndrome de «burnout» o del trabajador quemado -el cual implica un trastorno emocional vinculado al ámbito laboral por el cansancio y presión acumuladas- y que se presenta en este personal de primera línea: «Verbalizan que ya no pueden más, que quieren cambiar de trabajo y que sienten rechazo incluso al hecho de entrar al hospital».

Para el psicólogo la base de la salud y el bienestar mental se está viendo «gravemente afectada por la pandemia». En estos meses, ya casi un año, la salud mental, asevera, «debe estar presente y ser tratada como una urgencia», como «aquel que tiene un accidente y necesita acudir a un hospital».

Cuando uno tiene buena salud mental, según Valls, «se encuentra bien», pero «ahora mismo se dan muchos casos de inestabilidad laboral, incertidumbre, restricciones sociales, de movilidad, problemas familiares… y esto repercute en la persona».

Y apunta que desde la pandemia ha aumentado incluso el consumo de psicofármacos, porque muchas personas acuden a su médico de cabecera o al psiquiatra y relatan que «no pueden dormir, que no quieren comer» y les están recetando medicamentos ante patologías ligadas a la salud mental, por lo que ha indicado que es necesario «no mirar para otro lado», sino «priorizar la salud mental».

EL ANTES Y EL DESPUÉS DE LA COVID

Enric Valls ha indicado que antes de la covid-19, las estadísticas de salud mental eran «tremendas», y según la OMS «la depresión afectaba ya a 264 millones de personas en el mundo, y el suicidio era la segunda causa de muerte entre los jóvenes de entre 17 y 30 años».

En España, añade, «según el Comité de Defensa de Derechos Humanos de Confederación Salud Mental España», la ratio de profesionales de salud mental es tres veces inferior a la de la Unión Europea. Esta ratio estaría situada en 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, una cifra que en Europa se sitúa en 18 especialistas.

Por tanto, considera que «hay una asignatura pendiente por parte de los organismos públicos y las entidades privadas, que también pueden invertir en esto porque es invertir en salud y tranquilidad».

IR AL PSICÓLOGO NO ES DE LOCOS

Valls aboga por «desechar la idea de que ir al psicólogo es algo de locos. Muy al contrario: acudir a un profesional es de persona fuerte, porque el que tiene buena autoestima reconoce sus capacidades y limitaciones y pide ayuda si no puede abarcarlo», resalta.

«El que niega y dice ‘a mí no me pasa nada’, rechaza la ayuda y verbaliza que está perfectamente bien», cuando no es así, demuestra en su opinión «que tiene miedo y no quiere afrontarlo».

Valls desarrolló su interés por la psicología ya en el colegio, cuando observaba que sus compañeros reaccionaban de manera diferente ante un estímulo objetivo -como ver una película-, y empezó a trabajar de manera temprana con colectivos vulnerables y con miles de personas que necesitaban apoyo emocional a través de entidades como la Fundación Cuadernos Rubio, Cruz Roja y con conferencias, talleres y charlas sobre pareja, autoestima, depresión o ansiedad.

Con el «afán de normalizar la psicología» comenzó a colaborar también con medios de comunicación, para «intentar ser el altavoz de la importancia de la salud mental». Rosabel Tavera

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Salud y Bienestar

Uno de cada diez infectados con covid-19 tiene síntomas doce semanas después

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EFE/NACHO GALLEGO./Archivo

Copenhague, 25 feb (EFE).- Una de cada diez personas afectadas por la covid-19 presenta síntomas doce semanas después de haber superado la infección, reveló este jueves la Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que instó a considerar el denominado covid persistente una prioridad para las autoridades sanitarias.

Según un informe sobre covid de larga duración presentado por el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, alrededor de una cuarta parte de los enfermos continúa teniendo síntomas un mes después, una condición que incluye desde dolor muscular y en el pecho a fatiga, problemas de respiración y lagunas mentales.

La probabilidad de padecer covid persistente no parece estar asociada con la severidad de la infección inicial y algunos grupos están aparentemente más dispuestos a sufrirla, como los trabajadores sanitarios y las mujeres, según el informe.

«Se trata de una enfermedad que puede tener un impacto enorme en la vida de la gente. Muchos son incapaces de volver a trabajar o tener una vida social, muchos han descrito cómo afecta a su salud mental, sobre todo porque su evolución varía a menudo», señaló en rueda de prensa Martin McKee, uno de los autores del informe.

La OMS defendió la necesidad de un enfoque multidisciplinar para evaluar y gestionar este tipo de covid, desarrollar nuevos tratamientos, fomentar la investigación e impulsar medidas destinadas a proteger los derechos laborales y sociales de los trabajadores afectados.

«Quienes padecen covid persistente necesitan ser escuchados si queremos entender las consecuencias a largo plazo y la recuperación de la covid-19. Es una clara prioridad para la OMS y de la máxima importancia. Debería serlo para cada autoridad sanitaria», señaló el director de OMS-Europa, Hans Kluge.

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Salud y Bienestar

Un proyecto estudia el impacto del coronavirus en las mujeres embarazadas

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EFE/Zayra Mo/Archivo

Valencia, 25 feb (EFE).- El Área de Investigación en Vacunas de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio) es el único centro español que participa en un proyecto que estudia cómo la infección por SARS-CoV-2 impacta en la salud de las mujeres embarazadas y los recién nacidos durante el embarazo y el posparto.

El proyecto, financiado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuenta con la colaboración de los servicios de Ginecología y Pediatría del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia, según fuentes de Generalitat Valenciana.

Hasta el momento no se conoce si las mujeres embarazadas experimentan la infección de manera diferente ni tampoco hay evidencias de que puedan transmitir el virus a los bebés.

Por ello, la OMS ha lanzado una convocatoria para analizar si la infección por SARS-CoV-2 en mujeres embarazadas aumenta el riesgo de efectos adversos y estimar el riesgo de transmisión del virus de madre a hijo durante el embarazo, el parto y el posparto (incluyendo el período de lactancia).

Así mismo, como objetivo exploratorio, se estudiará también la transmisión de madre a hijo de anticuerpos contra SARS-CoV-2, en aquellas madres infectadas incluidas en el estudio.

Además, se espera que los resultados del estudio sirvan para desarrollar guías y recomendaciones, tanto para las madres como para los recién nacidos, en el contexto de seguridad durante la pandemia, caracterizando el curso y la progresión de la COVID-19 durante el embarazo.

El proyecto, coordinado por el Área de Investigación en Vacunas de Fisabio, dependiente de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, acaba de iniciarse, durará al menos un año, basará su estudio en la selección de 2 participantes control (no expuestas al virus) por cada participante expuesta, y se compararán los resultados durante el embarazo y las 6 primeras semanas de posparto entre los dos grupos.

Se estima que podrían participar entre 20 y 40 embarazadas con diagnóstico positivo por COVID-19 y entre 40 y 80 embarazadas controles.

«Este estudio busca resolver algunas de las cuestiones más importantes sobre la naturaleza de la COVID-19 en embarazadas, entre otras, cuál es el riesgo real que supone para las embarazadas y si es posible la transmisión tanto de virus como de anticuerpos de madre a hijo» han explicado Antonio Carmona y Alejandro Orrico, coordinador e investigador principal del estudio, respectivamente.

La Fundación Fisabio es la única entidad española participante en este estudio, que se realizará simultáneamente en otros centros de Asia, América, África y Europa.

El proyecto utilizará una plataforma ya creada anteriormente para otro estudio de la OMS, del que el Área de Investigación en Vacunas ha formado parte.

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