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Estos son los nombres preferidos por los valencianos

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nombres preferidos por los valencianos

València, 16 jun (OFFICIAL PRESS-EFE).- Sofía y Mateo ha sido los nombres propios preferidos por la población valenciana en 2023, según los datos recogidos por la Oficina de Estadística del Ayuntamiento de València.

Sofía, el que más gusta

Durante el año pasado nacieron en València 2.735 niñas, de las cuales 71 recibieron el nombre de Sofía, lo que supone un 7,5 % más que en 2022, mientras que 58 se llamaron Olivia y 56 Lucía. Junto a estos nombres, también han sido elegidos en 2023 los de Emma (45) y Martina (44).

Por lo que respecta a los niños, nacieron 2.834, de los cuales 75 se llamaron Mateo (un 3,4 % más), que se mantiene como primera elección otro año más, seguido por Marc (63) y Martín (58). También destacan los nombres de Leo (49) y Pablo (42).

Al comparar estos datos con los publicados el año anterior, destaca, por ejemplo, que el nombre de Lucía pasa de la primera a la tercera posición, mientras que Mateo se mantiene como primera elección para los niños. Asimismo, el nombre de Marc sigue escalando posiciones y se sitúa en segundo lugar.

Según esta relación de nombres, Sofía, que el año anterior era la segunda opción, en 2023 es el nombre más frecuente de las niñas de la ciudad que a 1 de enero de este año todavía no habían cumplido un año.

Los nombres preferidos por los valencianos

A Olivia, Lucía, Emma y Martina, le siguen Vega, Julia y Valeria, mientras que María baja del puesto 6 al 26, Aitana de la tercera a la decimotercera posición y Valeria de la cuarta a la octava posición. Emma, en cambio, sube una posición.

Respecto a los niños, también destacan los llamados Álvaro, Alejandro y Lucas. Leo y Martín se mantienen entre las primeras opciones un año más.

Entre las curiosidades, destaca la pervivencia de nombres que solo son masculinos o femeninos. Es el caso de Teresa, Greta, Ferran o Pedro.

Estos datos, según constan en el Padrón municipal de habitantes de València, hablan de los gustos y predilecciones de las familias valencianas y formarán parte de la información del próximo Anuario Estadístico del Ayuntamiento, que aparecerá publicado en la página web municipal.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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