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Novedades en el caso Alcàsser tras analizar nuevas muestras de ADN

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Novedades en el caso Alcàsser tras analizar nuevas muestras de ADN

Valencia, 15 mar (OP/ EFE).- El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, a través de dos de sus laboratorios ubicados en Madrid y Barcelona, ha analizado muestras de pelos del triple crimen de Alcàsser y, tras compararlo con los de siete hombres que fueron considerados en su día sospechosos, no ha hallado nuevas pruebas.

Tres de estas personas son hermanos de Antonio Anglés, uno es Miguel Ricart, único condenado por los crímenes, y los otros tres son amigos o conocidos de Anglés, compañeros de delincuencia en algún caso, o relacionados con la venta o el consumo de estupefacientes en otro.

El laboratorio de Ciencias Forenses de Madrid remitió un escrito al Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira, el responsable de la investigación, en el que informaba de que las pruebas analíticas que se ordenaron el pasado octubre serían realizadas por este laboratorio pero repartidas entre los departamentos de Madrid y Barcelona.

Estas pruebas genéticas fueron solicitadas por el equipo del criminólogo Félix Ríos, personado en la causa como acusación popular a través de la Asociación Laxshmi, para la Lucha contra el Crimen y la Prevención, y fueron ordenadas en octubre por el citado juzgado.

En el informe de conclusiones, adelantado este martes por el diario Las Provincias y al que ha tenido acceso EFE, se asegura finalmente tras cotejar un total de 116 muestras: «Del estudio de ADN de los indicios no se ha obtenido resultado positivo».

EL ANÁLISIS DEL ADN

En aquel documento inicial, los responsables del laboratorio indicaban que, tras una revisión de las muestras a analizar -medio centenar, sobre todo pelo- y los análisis requeridos, se acordaba que se haría un determinado análisis de una zona del ADN mitocondrial, de forma que en función de los resultados obtenidos se valoraría la posibilidad o no de ampliar ese análisis a otra región del ADN.

Los laboratorios genéticos de Madrid y Barcelona han comparado las muestras de ADN que se pudieran extraer de los pelos localizados en la fosa donde se enterró a las tres niñas y otros encontrados en la caseta de La Romana -concretamente sobre un colchón- con los perfiles genéticos de los siete hombres mencionados.

El laboratorio explicaba al instructor que necesitaba muestras de algunos parientes de las víctimas por la línea materna, y le pedía que se comunicara directamente con los investigadores para especificar de qué familiares se trata, ya que en algunos casos sí que hay muestras disponibles.

Por otra parte, solicitaba una copia de todos los informes que se hayan realizado sobre los pelos objeto de análisis en este caso, bien sean del servicio de criminalística del propio Instituto Nacional de Toxicología, o cualquier otro emitido por otras instituciones.

LOS ANTECEDENTES DEL CASO

El pasado 27 de enero se cumplieron 29 años del hallazgo de los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée, las tres chicas de entre 14 y 15 años que habían desaparecido más de dos meses antes. Fueron dos apicultores quienes los hallaron semienterrados en un paraje cercano al pantano de Tous denominado La Romana.

La sentencia dictada en septiembre de 1997 por la Audiencia de Valencia, y confirmada posteriormente por el Tribunal Supremo, dictó que «Miguel Ricart, en compañía de otro varón identificado y que no se encuentra a disposición del Tribunal -en referencia a Antonio Anglés-, y posiblemente de alguna otra persona más», secuestraron a las tres adolescentes para satisfacer sus deseos sexuales.

Las víctimas fueron sometidas a violaciones y torturas extremas y al amanecer del día siguiente fueron ejecutadas y enterradas en una fosa que sus asesinos conocían, pues les había servido con anterioridad para ocultar una moto robada.

La investigación judicial sobre lo sucedido, de la que es responsable el citado juzgado de Alzira, está completamente agotada, aunque queda abierta una pieza dedicada exclusivamente a la localización de Anglés, uno de los prófugos más perseguidos de toda Europa.

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Indemnizan con 225.000 € a la familia de una paciente fallecida tras 36 horas en Urgencias del Hospital General de València

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indemnización hospital general pancreatitis
Hospital General de València en imagen de archivo - GVA - Archivo

La compañía aseguradora de la Conselleria de Sanidad y el Consorcio Hospital General Universitario de València indemnizarán con 225.000 euros a la familia de una paciente de 69 años que falleció por una pancreatitis aguda tras permanecer 36 horas en Urgencias sin recibir atención médica continuada.

El acuerdo se ha alcanzado tras la reclamación presentada por la asociación El Defensor del Paciente, cuyos letrados, Ica Aznar y Juan Carlos Montealegre, han logrado que ambas aseguradoras asuman la compensación económica por los daños causados.


36 horas en un box sin seguimiento médico

Según detalla la asociación en un comunicado, la paciente permaneció en un box de Urgencias desde las 00:12 horas del día de su ingreso hasta las 07:32 horas del día siguiente, momento en el que se certificó su fallecimiento.

Durante ese periodo, denuncian que no consta registro de constantes vitales, analíticas ni nuevas exploraciones médicas, más allá de la evaluación inicial realizada a su llegada al hospital.

El acuerdo se ha producido en el marco de un procedimiento administrativo tras interponerse una reclamación patrimonial contra la sanidad pública por presunta negligencia médica.


Ingreso sin cama disponible y falta de atención

Los hechos se remontan al 7 de mayo de 2025, cuando la paciente acudió a Urgencias con síntomas como dolor abdominal, vómitos y sensación de hinchazón.

Tras las primeras pruebas, entre ellas una ecografía abdominal, se detectó litiasis biliar y se diagnosticó una pancreatitis aguda biliar, por lo que se ordenó su ingreso hospitalario.

Sin embargo, ante la falta de camas disponibles, la paciente permaneció en el área de Urgencias a la espera de traslado y tratamiento.

Según la asociación, durante ese tiempo la mujer estuvo “36 horas esperando atención” y finalmente falleció sola en el box sin que ningún profesional sanitario advirtiera la situación a tiempo.


Una patología que requiere vigilancia intensiva

La pancreatitis aguda puede evolucionar de forma leve o grave. En los casos más severos, puede provocar inflamación extensa, necrosis pancreática y fallo multiorgánico, con tasas de mortalidad que superan el 30%.

Por ello, este tipo de pacientes requiere monitorización constante, uso de escalas pronósticas y tratamiento intensivo precoz para evitar complicaciones.

La asociación denuncia que no se aplicaron estos protocolos básicos, lo que, a su juicio, derivó en una muerte evitable.


Denuncian “inacción” y falta de atención mínima

El Defensor del Paciente considera que la fallecida tenía “altas expectativas de curación”, pero que la falta de atención sanitaria le privó de recibir el tratamiento necesario.

“La paciente fue abandonada en un box de Urgencias sin la supervisión mínima exigible”, subraya la entidad, que insiste en que este tipo de situaciones son evitables con un seguimiento básico de los pacientes ingresados.

Asimismo, recalcan que no es aceptable que durante más de un día ningún profesional sanitario se acercara a valorar su estado, lo que consideran una grave negligencia asistencial.

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