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Los 5 objetos que debes evitar en casa para tener un buen Feng Shui

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objetos que debes evitar en casa para tener un buen Feng Shui
PEXELS

El Feng Shui, una antigua disciplina china, se ha convertido en una práctica cada vez más popular para armonizar los espacios y fomentar el flujo de energía positiva. En este artículo, repasamos los cinco objetos que debes evitar en casa para tener un buen Feng Shui y si deseas que fluyan las buenas vibraciones.

La energía Chi y su impacto en el hogar

El Feng Shui se basa en el concepto de «Chi», una energía vital que fluye a través de todo, incluyendo nuestros hogares. Cuando el Chi fluye libremente, se cree que trae consigo la prosperidad, la salud y la armonía. Sin embargo, ciertos objetos pueden bloquear este flujo energético, afectando negativamente la calidad de vida en el hogar.

Objetos a evitar para un buen Feng Shui

Espejos que reflejan la cama

Los espejos que reflejan la cama pueden perturbar el equilibrio del Chi en el dormitorio. Según el Feng Shui, esto puede afectar negativamente la calidad del sueño y la salud de la relación. Para mejorar la armonía, coloca los espejos donde no reflejen directamente la cama.

Plantas espinosas o puntas afiladas

Las plantas con espinas o puntas afiladas, como los cactus, pueden generar energía negativa en el hogar. Evita colocarlas en áreas de convivencia y, en su lugar, opta por plantas de hojas redondeadas que se consideran más beneficiosas para el flujo de energía positiva.

Objetos rotos o desgastados

Según el Feng Shui, los objetos rotos o desgastados pueden acumular energía estancada. Deshazte de ellos o repáralos para mantener una energía fresca y positiva en tu hogar.

Relojes que hacen ruido

Los relojes que emiten un tic-tac constante pueden generar estrés y ansiedad. Opta por relojes sin sonido o elige relojes que emitan sonidos suaves y relajantes para promover la tranquilidad en tu hogar.

Objetos con energía negativa

Evita tener objetos asociados con experiencias negativas o recuerdos dolorosos en tu hogar. Estos pueden afectar el estado de ánimo y la energía general del espacio. Opta por rodearte de objetos que te traigan alegría y paz.

Cómo equilibrar tu hogar con Feng Shui

Al evitar estos objetos en tu hogar, puedes fomentar un flujo de energía positiva según los principios del Feng Shui. Recuerda que el Feng Shui es una práctica personalizada, y ajustar tu espacio de acuerdo con tus necesidades específicas puede marcar la diferencia en la armonía y el bienestar general de tu hogar.

Qué es el Feng Shui

El Feng Shui es una antigua práctica china que busca armonizar la energía vital, conocida como «Chi», en los espacios para promover la salud, la prosperidad y el bienestar general. Se basa en la creencia de que la disposición y la orientación de los objetos en un entorno pueden influir en la calidad de la energía circulante, afectando así la vida de las personas que ocupan ese espacio.

La palabra «Feng Shui» se traduce literalmente como «viento y agua», y proviene de la observación de cómo la energía fluye como el viento y se acumula como el agua. Los practicantes del Feng Shui consideran factores como la orientación de la puerta de entrada, la disposición de los muebles, el uso del color y la elección de objetos decorativos para crear un flujo armonioso de energía en el entorno.

Los principios del Feng Shui se aplican en diversas áreas de la vida, incluyendo el diseño de interiores, la ubicación de edificaciones y la disposición de espacios exteriores. Al seguir estas pautas, se busca crear ambientes que favorezcan la salud, la prosperidad y el equilibrio emocional.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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