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Osteoartritis: Cómo ayudar a nuestros perros a envejecer con vitalidad
Publicado
hace 1 añoen
La osteoartritis canina es un problema que hay que prevenir antes de que aparezcan los síntomas y para ello lo ideal es proporcionarles condroprotectores desde los 7 u 8 años, pero ¿cómo elegir el mejor para nuestro perro?
Madrid, 20 de enero de 2025 – Ver envejecer a tu perro puede ser muy duro y bonito a partes iguales. Llega un momento en el que no le apetece pasear tanto como antes, duerme durante más horas, pierde la audición o la vista, e incluso le cuesta levantarse de su camita. Pero no debemos normalizar estas situaciones y si les proporcionamos un buen envejecimiento puede ser una época maravillosa para disfrutar con ellos. Sus hocicos se vuelven blancos, los paseos se vuelven más pausados, y notamos como poco a poco se vuelven más cabezones y marcan sus propias rutinas. Esta época puede ser una de las mejores de tu vida. Y de la suya.
Y es que, por suerte y gracias a todos los avances veterinarios y el cuidado que les proporcionamos sus tutores, los perros viven cada vez más, lo que a su vez implica que puedan aparecer ciertos achaques de la edad, como por ejemplo la osteoartritis, una enfermedad articular degenerativa que aparece según la edad, la raza, el peso y la historia médica del animal.
Qué es la osteoartritis
La osteoartritis afecta a uno de cada cinco perros y es causa principal de dolor y movilidad reducida en nuestros compañeros caninos de edad avanzada. Tenemos que saber que “es normal que suceda cuando el perro tiene más de 8 años”, asegura el veterinario clínico, Andrés Santiago, quien explica que “se trata de la degeneración de la capa que amortigua el roce entre los huesos, que con los años se desgasta, roza, provoca dolor y es posible que nuestro perro empiece a cojear o notarles ciertos temblores en las patas”. El problema es que nuestros perros normalizan ese dolor y lo terminan sobrellevando pasando desapercibida por los humanos, ya que los perros instintivamente enmascaran su dolor, algo que no es lo ideal para ellos. Y es que “con la artrosis el problema es que una vez se presenta, no podemos curarla, por eso lo que tenemos que intentar es retrasar su aparición”, explica.
Prevención y tratamiento
Lo primero que hay que saber sobre la osteoartritis es que es una consecuencia inevitable de la edad. “Cuando nuestros perros vivían 8 ó 9 años, no teníamos que preocuparnos por el desgaste de sus huesos, pero ahora que viven entre 14 y 17 años, lo normal es que terminen padeciéndola”, asegura el veterinario. Es por eso que tenemos que ser conscientes de que, para que nuestros perros puedan tener una vida adulta con vitalidad, debemos actuar varios años antes -sobre los 8 años-, retrasando la aparición de esa artrosis lo máximo posible y así mejorar su calidad de vida. “Para ello tenemos que ser conscientes de proporcionarles el mejor descanso posible. Una buena cama viscoelástica sería lo principal para que ellos puedan descansar todas sus articulaciones después de cada paseo”, explica Andrés.
La importancia del peso
Pero no solo se basa en el descanso, ya que también tenemos que cuidar el peso de nuestro perro manteniéndolo equilibrado, proporcionarle la alimentación adecuada y suplementarla con vitaminas y minerales adecuados para ellos. El veterinario clínico recomienda que para cuidar sus huesos lo ideal es que les administremos condroprotectores desde los 7 u 8 años, «teniendo en cuenta que si son razas condrodistróficas -bulldog, tekel, todas las razas mini, y todas las razas de rápido crecimiento como los golden retriever o los mastines- se les deberá suplementar desde cachorros”.
Antes de los condroprotectores se les administraban antiinflamatorios, lo que no deja de ser un medicamento que a la larga puede causar problemas en el hígado y los riñones. En cambio los condroprotectores son suplementos alimenticios que retrasan el desgaste de las articulaciones, siendo la mejor opción para prevenir y tratar la artrosis sin fármacos. “Los condroprotectores facilitan la lubricación de las articulaciones, desinflamando la zona cuando ya ha aparecido, y permitiendo que nuestro animal tenga mejor calidad de vida”, cuenta.
Cómo elegir el mejor condroprotector
El mundo de la salud animal no hace más que crecer y muchas veces no sabemos cómo elegir el mejor condroprotector para nuestro perro, por eso Andrés Santiago sugiere que consultemos con nuestro veterinario o veterinaria de confianza, pero para ayudarnos con la elección nos proporciona cinco consejos para elegir el condroprotector adecuado:
2. Que se le pueda administrar de forma fácil:
3. Que los ingredientes sean de fácil absorción:
4. Que tenga una fórmula equilibrada:
5. Que los ingredientes sean de alta calidad:
Si tenemos en cuenta todos estos consejos, no tardaremos en notar cambios en nuestros perros mayores, empezando por su movilidad, ya que se verá más ágil y se moverá con menor dificultad que antes. “Esto se deberá a que su cartílago habrá comenzado a fortalecerse y se regenerará parcialmente”, explica Santiago. También se reducirá el hinchazón de sus articulaciones, disminuyendo el dolor que el perro sentía. Gracias a ello verás a tu perro con más vitalidad, jugando con otros perros, saltando de nuevo al sofá e incluso a tu cama. Y, ¿quién no quiere ver a su perro de 12 años sentirse como si tuviese 6 de nuevo?
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Cómo elegir una solución de inversión en 2026: claves para no equivocarse
Publicado
hace 7 horasen
8 abril, 2026
Elegir dónde invertir en 2026 ya no es solo una cuestión de comparar productos o perseguir rentabilidades llamativas. El ecosistema financiero se ha sofisticado, han surgido nuevas herramientas digitales y, sobre todo, el inversor medio tiene hoy más acceso que nunca a información… y también a ruido. En este contexto, tomar buenas decisiones exige criterio, no impulsos.
Cada vez más personas buscan alternativas que les permitan gestionar su patrimonio de forma eficiente, con costes controlados y sin necesidad de dedicarle horas cada semana. En ese proceso, explorar distintas soluciones de inversión se convierte en un paso lógico, siempre que se haga con una base sólida y sin dejarse llevar por promesas poco realistas.
Antes de invertir, entiende qué necesitas realmente
Uno de los errores más frecuentes es empezar la casa por el tejado. Se analiza un producto atractivo, se escucha una recomendación o se ve una tendencia, y a partir de ahí se decide invertir. El problema es que, sin una base clara, cualquier decisión puede acabar siendo incoherente.
Antes de mirar opciones, conviene responder a algunas preguntas clave. ¿Para qué quieres invertir? ¿Cuál es tu horizonte temporal? ¿Qué nivel de riesgo puedes asumir sin que te afecte emocionalmente?
No es lo mismo ahorrar para la entrada de una vivienda en cinco años que construir un patrimonio a treinta. Tampoco es igual alguien con ingresos estables y capacidad de ahorro que quien tiene una situación más ajustada. Estas variables condicionan completamente la estrategia.
El entorno económico condiciona, pero no debe dictarlo todo
En 2026, el contexto macroeconómico sigue siendo relevante. Los tipos de interés han cambiado respecto a la década pasada, la inflación continúa siendo una variable a vigilar y los mercados financieros reaccionan con rapidez a cualquier señal.
Esto ha hecho que algunos productos tradicionalmente conservadores recuperen atractivo, mientras que otros, más orientados al crecimiento, siguen siendo clave para horizontes largos. Sin embargo, basar toda la estrategia en el momento del mercado suele ser un error.
Intentar anticipar constantemente qué activo lo hará mejor es complicado incluso para profesionales. Por eso, más que acertar en el timing, lo importante es construir una cartera que tenga sentido en distintos escenarios.
Diversificación con sentido común
Diversificar es una de las bases de la inversión, pero no siempre se aplica bien. Muchas personas asocian diversificación con tener muchos productos, cuando en realidad se trata de combinar activos que se comporten de forma diferente.
Una cartera equilibrada puede incluir renta variable global, renta fija de calidad y, en algunos casos, exposición a otros activos. Lo importante es que cada elemento tenga un propósito claro dentro del conjunto.
Cuando la diversificación se convierte en acumulación, se pierde control. Es más difícil saber qué está funcionando y por qué. Una buena estrategia no necesita ser compleja, necesita ser coherente.
Costes: el factor silencioso que marca la diferencia
Pocas cosas tienen tanto impacto en la rentabilidad a largo plazo como las comisiones. Y, sin embargo, siguen siendo uno de los aspectos más ignorados.
Una diferencia de apenas un 1 % anual puede traducirse en miles de euros a lo largo de los años. Por eso, cada vez más inversores prestan atención a productos con estructuras de costes más eficientes.
Esto no significa elegir siempre lo más barato, sino entender qué se está pagando. Si una comisión aporta valor, puede estar justificada. Pero si no lo hace, simplemente reduce la rentabilidad.
La importancia de la automatización y la disciplina
Uno de los grandes cambios en los últimos años ha sido la incorporación de herramientas que automatizan la inversión. Esto ha facilitado el acceso y ha reducido la dependencia de decisiones constantes.
Automatizar aportaciones periódicas, por ejemplo, ayuda a evitar uno de los errores más comunes: intentar acertar el mejor momento para invertir. Con una estrategia sistemática, se reduce el impacto de las emociones y se aprovecha mejor el largo plazo.
Además, la disciplina es clave. No se trata de reaccionar a cada movimiento del mercado, sino de mantener una estrategia coherente en el tiempo.
Entender lo que haces, aunque no seas experto
No es necesario tener formación financiera avanzada para invertir, pero sí es importante comprender lo básico. Saber qué significa volatilidad, cómo funciona la diversificación o por qué el horizonte temporal es relevante marca una gran diferencia.
Hoy hay mucha información disponible, aunque no toda es fiable. Conviene priorizar fuentes rigurosas y evitar caer en mensajes simplistas o excesivamente optimistas.
Si algo no se entiende, es mejor no invertir en ello. Esa regla sencilla evita muchos problemas.
La psicología, el gran enemigo invisible
Uno de los factores más infravalorados en inversión es el comportamiento humano. Las emociones pueden jugar en contra incluso cuando la estrategia es correcta.
El miedo suele llevar a vender en momentos de caída, mientras que la euforia empuja a comprar cuando los precios ya han subido. Este patrón, repetido una y otra vez, explica por qué muchos inversores obtienen peores resultados que el propio mercado.
Tener un plan y seguirlo es la mejor forma de evitar estos errores. No elimina la incertidumbre, pero ayuda a gestionarla.
Cómo evaluar distintas alternativas
El mercado actual ofrece una gran variedad de opciones, desde productos tradicionales hasta propuestas más innovadoras. Analizar todas puede resultar abrumador, pero hay ciertos criterios que ayudan a simplificar.
Más allá de la rentabilidad pasada, conviene fijarse en el riesgo asumido, la liquidez y la consistencia del producto. También es importante entender cómo se construye la cartera y qué lógica hay detrás.
Las estrategias basadas en diversificación global, costes bajos y gestión eficiente han ganado protagonismo precisamente porque simplifican muchos de estos aspectos.
El tiempo como aliado estratégico
Si hay un factor que marca la diferencia en inversión, es el tiempo. Cuanto más largo es el horizonte, más sentido tiene asumir cierta volatilidad a cambio de mayor potencial de crecimiento.
El interés compuesto juega a favor de quienes mantienen una estrategia a largo plazo. Pequeñas aportaciones constantes pueden generar resultados significativos con el paso de los años.
Por el contrario, los horizontes cortos requieren mayor prudencia. En esos casos, preservar capital y mantener liquidez suele ser prioritario.
Fiscalidad: más relevante de lo que parece
La fiscalidad es un aspecto que muchas veces se deja para el final, cuando en realidad debería considerarse desde el principio.
En España, algunos productos permiten diferir la tributación, lo que facilita la gestión de la cartera sin impacto fiscal inmediato. Otros, en cambio, generan impuestos cada vez que se realiza una operación.
Tener esto en cuenta puede mejorar la eficiencia de la estrategia y evitar sorpresas.
¿Cuándo tiene sentido contar con ayuda?
No todo el mundo necesita asesoramiento, pero en determinados casos puede ser útil. Especialmente cuando no se dispone de tiempo o se tienen dudas sobre cómo estructurar una cartera.
Eso sí, es importante que el asesoramiento sea transparente. Entender cómo se remunera el asesor y si existen incentivos es fundamental para evitar conflictos de interés.
En muchos casos, combinar herramientas automatizadas con un mínimo de criterio propio puede ser suficiente.
Señales de alerta que conviene no ignorar
En un entorno con tanta oferta, también hay riesgos. Algunas señales deberían hacer saltar las alarmas de inmediato.
Promesas de rentabilidad alta sin riesgo, falta de claridad en la información o presión para invertir rápido son indicios habituales de propuestas poco fiables. También lo es la complejidad innecesaria.
La regla es sencilla: si no puedes explicar en qué estás invirtiendo de forma clara, probablemente no sea una buena idea.
Ajustar la estrategia sin perder el foco
A lo largo del tiempo, tanto el mercado como la situación personal cambian. Por eso, revisar la cartera periódicamente tiene sentido.
Sin embargo, revisar no implica cambiar constantemente. Los ajustes deben responder a una lógica, no a movimientos puntuales del mercado.
Mantener una visión a largo plazo ayuda a filtrar el ruido y tomar decisiones más racionales.
Elegir bien en 2026 no consiste en encontrar el producto perfecto, sino en construir una estrategia que tenga sentido para ti. Cuanto más alineadas estén tus decisiones con tus objetivos reales, más probabilidades tendrás de evitar errores y obtener resultados consistentes a lo largo del tiempo.
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