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Pinedo pone a punto su playa canina con mejoras en los servicios

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El Ayuntamiento ya ha organizado todos los servicios de la playa can de Pinedo que este año cuenta, como novedad, con balizamiento en el mar, una cordada de boyarines que delimitará el espacio en el que los perros pueden bañarse.

Esta zona acotada, habilitada por primera vez en el año 2016, en el norte de la playa de Pinedo (al sur de la ciudad), permanecerá abierta durante toda la temporada de verano, desde este  jueves, 11 de julio, hasta el 30 de septiembre. Usuarios y usuarias podrán acceder a todas las instalaciones habilitadas para perros desde las 9:30 horas hasta las 19.30 horas. 

Como en años anteriores, este espacio contará con una caseta de información, desde la que se vigilará el buen uso de la zona y la identificación de los animales mediante chip, pues, según la normativa municipal, los perros deberán estar controlados y sujetos en todo momento dentro de la zona señalizada;  y los calificados como potencialmente peligrosos, además, deberán llevar bozal. 

Así, según recoge la Ordenanza municipal de uso de las playas y zonas adyacentes, desde su  modificación en el año 2016, «la presencia de animales en las playas, zona de baño y paseos, estará sujeta al cumplimiento de las condiciones de seguridad, higiénico-sanitarias y de convivencia ciudadana establecidas». 

De hecho, los propietarios de los perros, que son los responsables de los posibles daños causados por el animal, deberán llevar la documentación del can en regla (pasaporte veterinario y tarjeta de identificación) y respetar, en todo caso, la zona zona habilitada y señalizada para el uso de estos animales, así como a recoger sus excrementos y depositarlos en la papelera. 

Con el fin de que no se generen molestias con el resto de usuarios de las playas, en la caseta de información habilitada por el Ayuntamiento se entregarán estacas para atar al perro y papeleras con bolsa. En este espacio de playa, totalmente señalizado, también se habilitará una manguera para duchar a los perros.

La playa can de Pinedo también tendrá un quiosco de helados y bebidas, hamacas y sombrillas, para dar un mayor servicio a la ciudadanía que utiliza esta playa de uso compartido.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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