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Epidemiólogo: «Si a finales de enero hay 88.000 personas vacunadas, es muy difícil que una población de 33 millones (el 70%) esté inmunizada en verano»

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Begoña Fernández
Madrid, 27 ene (EFE).- El epidemiólogo y presidente del comité de Ética del Instituto Carlos III, Fernando García, advierte de que administrar una sola dosis de las vacunas Pfizer o Moderna, lo que se denomina «inmunidad imperfecta», puede favorecer la propagación de mutaciones y que el virus y sus variantes persistan en el tiempo.

En una entrevista con Efe, García explica que si una única dosis no confiere inmunidad suficiente «los beneficios de la vacunación se pierden y el problema es que se desconoce el grado de inmunidad de una sola inoculación». Y la conclusión es que «prácticamente se tira el dinero», añade.

Para este epidemiólogo, la propuesta de Reino Unido de una única dosis «chirría». Hoy por hoy, no hay datos empíricos que prueben su eficacia «y «los estudios con animales demuestran que una sola dosis no ofrece datos muy prometedores», añade.

En opinión de García, «la inmunidad perfecta tiene que ser completa» con las dosis previstas por lo que descarta que se «castigue» sin inmunidad a los que se han saltado el protocolo de vacunación.

SI ALGO FALLA SE VIENE ABAJO TODO EL SISTEMA

Este responsable del Instituto de Salud Carlos III considera que algo está fallando en el plan de vacunación y habrá que mejorar los sistemas de coordinación pero que «no se puede castigar».

«La asistencia sanitaria no opera según juicios morales, eso sería un disparate y no se hace. Se atiende a todo el mundo», asevera.

«Otra cosa sería que hubiera escasez de vacunas y hubiera que racionar la segunda dosis, entonces los últimos en la lista serían ellos (los que se saltaron el protocolo) pero es una situación distinta», explica.

García corrobora que los hechos de los últimos días demuestran de que el proceso no está suficientemente controlado y afirma que en algunos hospitales madrileños se han vacunado trabajadores sanitarios de segunda fila, que no están en contacto directo con los pacientes.

«El plan no se puede arruinar», dice y para eso tiene que haber infraestructura, personal, jeringas adecuadas, neveras para almacenar las dosis y lugares donde atender a un paciente con una posible reacción alérgica.

«Si algo falla, se viene abajo todo el sistema», afirma.

No obstante, García se muestra optimista, asegura que una vez se han encontrado vacunas, hay que aprovechar todos los recursos y reclamar a las autoridades, nacionales y autonómicas, que ponga en marcha un plan de vacunación sin fallos. «Hay que remar de manera coordinada», dice.

ADMINISTRAR LA SEGUNDA DOSIS NO MÁS ALLÁ DE LOS 28 DÍAS

Desde la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos, pide que se sea muy estricto con los tiempos de la vacunación y que la segunda dosis se administre en el margen previsto (no más allá de los 28 días): «De no hacerlo así, la efectividad de la vacuna no está asegurada».

«No podemos trasladar el mensaje de que se puede retrasar sin más porque caemos en un error importante» señala este experto que observa «descontrol» en el actual proceso de vacunación, «al dejarlo al arbitrio de las comunidades autónomas.

«Cuanto más divides los puntos de vacunación, hay menos mecanismos de coordinación» y más posibilidades de que ocurran fallos y el proceso se ralentice, explica.

LOS POSITIVOS CON ANTICUERPOS A LA COLA DE LA VACUNACIÓN

Y en ese proceso de vacunación, López Hoyos plantea que los contagiados por covid con PCR positivo y anticuerpos sean los últimos en inmunizarse ya que -supone- tienen defensas contra el virus al menos seis u ocho meses.

López Hoyos, que también dirige el Instituto de Investigación ‘Marqués de Valdecilla’, explica que los que pasaron la enfermedad poseen «células-memoria T y B, que son las fábricas que producen los anticuerpos».

«La gente que ha pasado la infección no debe de tener prisa, puede vacunarse al final de todo» insiste este experto.

López Hoyos también comenta que han observado que los ya han dado positivo tienen «con más frecuencia» efectos adversos tras recibir la primera dosis, «no más graves pero sí molestos (dolor en el brazo y malestar general)».

EL 70% VACUNADO EN NAVIDADES

Este inmunólogo sitúa el fin del plan de vacunación lejos de los tiempos previstos por el Gobierno, y dilata el proceso al menos hasta las próximas navidades. Para entonces, dice, es posible que esté vacunado el 70 por ciento de la población. López Hoyos deja claro que su cálculo se basa en los ritmos actuales.

«Y si a finales de enero hay unas 88.000 personas vacunadas, es muy difícil que una población de 33 millones de personas (el 70 por ciento de la población) esté inmunizada en verano».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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