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Consumo

Policías de paisano multarán con 90€ a dueños que no recojan los excrementos de sus mascotas

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VALÈNCIA, 5 Sep. (EUROPA PRESS) – Agentes de policía de paisano podrán sancionar a los propietarios de mascotas que no recojan sus excrementos en la localidad valenciana de Cullera, según ha informado el Ayuntamiento, que ha subrayado que con esta medida pretende dar «otro paso en su lucha» por mantener limpia la vía pública.

El consistorio afirma, a través de un comunicado, que Delegación de Gobierno ha autorizado que los policías puedan trabajar de paisano a partir de este mes de septiembre para controlar y sancionar a todo aquel que no elimine de las calles las deposiciones de sus perros.

La iniciativa está coordinada entre las concejalías de Medio Ambiente, encabezada por Hugo Font, y de la Policía Local, con María José Terrades al frente. La sanción será de 90 euros y busca «sensibilizar a los dueños de los perros sobre la necesidad de mantener las calles limpias».

La obligatoriedad de recoger las defecaciones y depositarlas en las papeleras viene contemplada en la ordenanza municipal, como medida higiénica ineludible, y afecta a vías públicas, jardines y paseos y cualquier lugar destinado a tránsito de peatones, recuerdan desde el Ayuntamiento.

Es la última fase de un conjunto de iniciativas motivadas por las quejas vecinales y en las que el ayuntamiento ha estado trabajando en los últimos años. Entre ellas, la creación de zonas habilitadas para que los perros hagan sus necesidades, los conocidos como pipicanes, o la puesta a disposición de los vecinos de papeleras con bolsas para los excrementos de las mascotas.

«Los dueños de las mascotas se tienen que responsabilizar de ellas, y eso incluye la recogida de sus heces» afirma Font, que añade que «desde el consistorio hemos trabajado para ofrecer lugares de esparcimiento canino y brindar herramientas que faciliten la retirada de sus excrementos».

A pesar de la «visible» reducción de este tipo de suciedad en algunas zonas de la localidad gracias a las anteriores iniciativas, se ha considerado necesario complementar la estrategia con esta medida sancionadora en busca de mejores resultados.

El objetivo final, inciden, es «incentivar un cambio en la conciencia de los dueños de las mascotas que repercuta en un mejor civismo y limpieza de las calles».

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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