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Consumo

¿Qué compra la gente durante los confinamientos?

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Ya falta menos para que se termine este 2020 para olvidar. Esta dichosa pandemia nos ha hecho cambiar por desgracia muchas cosas en nuestra vida y con las Navidades a la vuelta de la esquina, el fantasma de un nuevo confinamiento sobrevuela sobre nuestras cabezas y eso se nota.

En circunstancias normales a estas altura de año estaríamos pensando en la lista de los Reyes Magos pero la única lista que tenemos ahora entre ceja y ceja es la de “productos que arramblar durante confinamientos”.

Sí, así es. Como ya vimos durante los meses de la primera ola, la gente es escuchar la palabra “confinamiento” y se le enciende un piloto automático en la cabeza que le hace salir a comprar sin control, como si lo estuvieran regalando.

Y ¿cuáles son los productos estrella de esta lista de la compra especial para búnker? Si estás pensando en latas de conservas, agua, arroz o cualquier alimento de primerísima necesidad con los que podrías sobrevivir en una isla, estás muy equivocado.

Aquí tienes el ranking de los productos más comprados (algunos en cantidades industriales)

PRIMERA OLA

 –Papel higiénico: sin duda lo de este artículo fue el gran misterio de las compras durante la primera ola de la pandemia, digno de estudio o de un programa especial de Cuarto Milenio.

–Harina/productos de repostería: muchos pensaron que este año el verano lo pasaríamos confinados y pasaron de la “operación bikini”.

–Tintes de pelo: con las peluquerías cerradas y la moda de las videollamadas este producto se convirtió en imprescindible para que tus amigos y familiares te reconocieran.

–Material para deporte: durante esos meses todo el mundo se hizo “runner”; además de pasear al perro durante horas.

–Productos de electrónica: la cultura sin duda fue nuestra gran aliada (que no se nos olvide) Eso sí, que no se les ocurra a nadie hacer una versión villancico del “Resistiré” del Dúo Dinámico por favor.

SEGUNDA OLA

–Batas, pijamas, zapatillas de ir por casa: Si el estribillo de la famosa canción decía aquello de “sin pijama, sin pijama”, la realidad de nuestras próximas navidades va ser con pijama… y bata. Cristina Pedroche ya tiene su pijama para estas campanadas.

–Bicicletas: este año la “operación bikini” empieza antes (que no nos pille el toro como este verano)

–Muebles: Si no puedes salir de viaje por el confinamiento créate tus propios escenarios/decorados sin salir de casa. Haz que tu casa sea otra cada semana.

–Electrodomésticos: neveras más grandes para congelar el papel higiénico que nos sobró de la primera ola.

–Productos de ferretería y bricolaje: De los creadores de “Voy a hacer pan y bizcochos” llega “Voy a hacer chapuzas en casa”.

Y si al final nos confinan estas navidades que a nadie nos venga de nuevas. Llevan años avisándonos por estas fechas con aquello de “vuelveee, a casa vueelve por Navidad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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