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¿Qué fue de Fernando Simón?

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Fue el hombre de moda. La pandemia le hizo pasar del anonimato a convertirse en todo un fenómeno de los medios, las redes sociales y los memes. Famosas fueron sus ruedas de prensa con las que a diario se colaba en los hogares españoles. Como famosas fueron algunas de sus frases (míticas) que dejó para la historia y que le persiguieron durante el tiempo que fue rostro del Ministerio de Sanidad.

Pero, la pregunta que muchos se hacen es, ¿qué fue de Fernando Simón?

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) ya había avisado que a medida que fueran bajando los casos, él desaparecería. Y precisamente fue eso lo que sucedió el pasado mes de septiembre. Nadie se dio cuenta, nadie le echó en falta, precisamente porque ya nadie prestaba tanta atención a su figura debido al «relajamiento» general ante la mejora sanitaria producida por las medidas y la vacunación. ¿Sería ese el motivo?

El caso es que Sanidad calló su voz tan particular, esa tan característica e imitada en tantas ocasiones durante meses. La ministra Darias ponía fin a las ruedas de prensa de los lunes y los jueves. Ella sería la encargada de informar sobre la evolución de la pandemia.

¿Y qué sucederá con Fernando Simón? Cuando comenzó el coronavirus el presidente Pedro Sánchez se comprometió en crear una Agencia Estatal de Salud Pública, con la finalidad de estar preparados ante futuras pandemias. Precisamente días después de que Simón dejara de comparecer la ministra Darias anunciaba la creación de dicha agencia, a falta de que se apruebe la ley específica –el Gobierno tiene la intención de que salga adelante en el segundo semestre de 2022–. ¿Estará ahí el futuro de Simón? ¿Será la Comunidad Valenciana la sede del organismo? Muchas son las preguntas que quedan en el aire. Preguntas que ni el mismísimo epidemiólogo sabría contestar (ya no decimos acertar)

El caso es que Simón nos dejó momentos que no podremos olvidar. Momentos producidos en tiempos de absoluto desconocimiento, en los que nadie sabíamos qué era esto del covid. Y él el primero como demostró en sus comparecencias. Nos dejó errores, momentos ‘divertidos’ y muchos gestos que lo convirtieron en el ‘hombre de la pandemia’. Aquí dejamos una pequeña muestra:

«España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado» (31 enero 2020) Sin duda su frase más conocida pronunciada con la pandemia a punto de empezar.

«No es necesario que la población utilice mascarillas» (26 febrero 2020)

«No es necesario cerrar los colegios» (4 marzo 2020)

 

Y momentos divertidos que fueron inmortalizados en forma de memes y camisetas:

«Ha sido una almendra que me he comido» (2 mayo 2020) Explicación al ataque de tos que le dio.

 

 

En su siguiente comparecencia comenzó diciendo: «Hoy no he comido almendras por si acaso» (3 mayo 2020)

Fernando Simon camiseta (Internet)

 

 

Y cuando ya casi nadie se acordaba de él, reaparece para soltar una nueva frase, de esas que llenan los debates de los bares, los cafés en el trabajo o los grupos de whatsapp:

«El 90% de nuestra población podría tener ese pasaporte COVID con apretar dos botones en el teléfono. Yo personalmente creo que, como todo el mundo está prácticamente vacunado, ¿qué sentido tiene?», declaró hace apenas unos días a la salida de la conferencia inaugural del III Congreso de Médicos de Toledo.

Para él es «una opción que puede llegar a ser útil» sobre todo en países con menor tasa de vacunación y, en España, para viajar al extranjero. No obstante, ha apuntado que para entrar en los locales de hostelería «tendría un impacto menos importante» y que «puede ser una herramienta más».

España tiene una «situación muy distinta» de otros países del este de Europa y ha emplazado a «ver lo que va pasando en las próximas semanas» y ver qué se tiene que proponer cuando se vaya acercando la Navidad.

Simón en esta ocasión no ha querido vaticinar nada de lo que podrá suceder estos próximos meses. «Yo no me atrevería a decir que vamos a estar muy mal o muy bien, es muy difícil», ha reconocido indicando que el coronavirus es «impredecible», aunque ha considerado que España «parte de un punto quizá mejor que otros países por las coberturas muy altas de vacunación» y porque se mantiene el uso obligatorio de mascarillas en los interiores. Con todo, ha pedido prudencia e «ir dando un paso detrás de otro».

¿Estará en lo cierto esta vez?

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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