Fallas
¿Qué son las #Fallas de Valencia para usted? por @pacovillena2015
Publicado
hace 9 añosen
Les quiero confesar que es la primera vez que escribo un artículo sobre las Fallas. Disculpen mi atrevimiento y muy agradecido si, ya sabiéndolo, continúan leyendo. También les quiero decir que amo a las Fallas desde que tengo uso de razón. Nunca he sido «oficialmente» fallero. Soy simplemente un valenciano no fallero pero enamorado de las Fallas, que los hay. Recuerdo que con doce o trece años mi amigo Soler y yo, «cosa de xiquets», con la revista «El Turista Fallero» bajo el brazo, nos recorrimos todas las fallas de Valencia de cruces para dentro, de todas las categorías, y las puntuábamos para luego comprobar si coincidían nuestros premios con los del jurado oficial. Lo hice tan sólo aquel año, acabé las Fallas reventado y ya no quise repetir la experiencia, pero mi amigo, que hoy es catedrático de Biología, continuó su maratón fallero algunos años más, desmenuzando los monumentos, como a sus ratones de laboratorio, para encontrar, supongo, la esencia de la vida en los «ninots» o algo parecido.
Para un valenciano amante de las fallas es difícil escribir con frialdad crítica sobre el universo fallero. ¿Acaso un enamorado reconoce los evidentes defectos de su amada?. El amor es ciego, dicen. En cambio, es muy fácil para un valenciano, cuando habla de las fallas, caer en la sensiblería, en el tópico, en el almibarado elogio hacia nuestra gran fiesta. No abunda la literatura fallera aunque de las fallas se haya escrito muchísimo. Como es lógico, cada cual puede escoger las lecturas que quiera, pero si aún están leyendo mi artículo me permito aconsejarles que lean o relean a Josep Bernat i Baldoví ( Sueca, 1809-1864) poeta y autor de sainetes, como el célebre » El Virgo de Vicenteta» llevado al cine y autor del primer «llibret de falles» que costaba entonces «un quinset». Bernat encarna en su obra la sátira, la burla, y la escenografía teatral más lograda de la indefinible «coentor valenciana» tan presente en las fallas. Por supuesto que hay que leer a don Vicente, a Vicente Blasco Ibáñez (Valencia 1867-Menton, Francia 1928) que conocía Valencia, lo valenciano y las Fallas por todos sus poros. De Blasco hay que leerlo todo, pero en su » Arroz y Tartana» describe especialmente el sentir fallero mejor que nadie lo ha hecho hasta ahora en literatura. Y, por último, les recomiendo a otro suecano, a Joan Fuster (Sueca 1922-1992), sus artículos falleros en los diarios Levante y Jornada de Valencia y en las revistas «Festividades» también de Valencia y en «Foc i flama» de Gandia están recogidos en su libro «Combustible per a falles». Fuster, para el que las Fallas eran «un espectáculo humano fuera de serie» y «el fenómeno más importante de la vida colectiva de Valencia» se acercó a nuestra fiesta como observador, con espíritu crítico pero también elogioso y escribió sus artículos en plena censura franquista de principios de los sesenta, conviene tenerlo siempre en cuenta.
Escribir o hablar sobre las fallas exige previamente saber a quién diriges tus palabras, ¿a los valencianos del «cap i casal», a los valencianos de Orihuela o Utiel por ejemplo, a los falleros, «als forasters»…?. No es lo mismo. A los turistas les empezaría a hablar de las hogueras que las tribus del levante Mediterráneo encendían al llegar la primavera, después continuaría con los aprendices de las carpinterías del barrio del Carmen que, en el siglo XIX, la víspera de «Sant Josep» recogían trastos viejos por las casas y las virutas de sus talleres y les prendían fuego, y cómo los vecinos del barrio hicieron también suya su fiesta gremial. Porque una «falla» es una hoguera en valenciano. Les hablaría de la «estoreta velleta» y de los «ninots», de la sátira, de nuestra pasión por la pólvora y la música que nos legaron los musulmanes de la «Valencia mora», de los artistas falleros, de los buñuelos con chocolate y de la horchata de Alboraia, de las paella, de la ofrenda de flores a «La Cheperudeta», de la hermosura de las falleras con sus trajes de seda, sus moños, aderezos y peinetas que recuerdan tanto a los de nuestra Dama de Elche que vive ahora en Madrit. Y así, dale que te pego, hasta agotarlos o hasta que me invitaran a una «serveseta» para que me callara un poco. Y, entre trago y trago de cerveza esperando la hora de la «mascletá» también estaría obligado a responderles, con cierta irritación mal disimulada, a la eterna, tópica y típica pregunta de siempre de «els forasters»: ¿Por qué queman ustedes estas obras de arte y con los millones que valen?. Pues mire, es muy sencillo responderle, porque llevamos doscientos años haciéndolas a cientos cada año y ya no nos cabrían en ningún sitio si no las quemásemos, además, para su tranquilidad, indultamos a un «ninot» cada año de recuerdo. Además, las fallas son también una industria que genera más ingresos que gastos y, por último, las fallas nacieron para quemarlas, para regenerarnos como pueblo. Al quemar la falla es como si también quemáramos nuestros vicios y defectos. Los valencianos quemamos la falla y lo que representa que para nosotros es aún más importante que la falla. Si no siendo valenciano me ha entendido, aunque no siempre todos los valencianos pensamos igual, es que usted es una persona muy inteligente.
En cambio, para qué hablarles de las fallas a los falleros si se las conocen al dedillo. No obstante, a los falleros les diría, por decirles algo, que son unos fenómenos. Que gracias a ellos este «invento» permanece vivo. Que sabemos que con la crisis muchas comisiones de falla han tenido que hacer milagros para sobrevivir. Que muchas fallas no les cobran la cuota a los falleros en paro. Que sé que les dan unas migajas de ayudas públicas siendo que generan millones de euros de beneficios para la ciudad y para la industria turística. Que tiene mucho mérito estar todo el año dándole vueltas a la cabeza y con imaginación para conseguir recursos, para abaratar costes, para captar nuevos falleros y falleras a la causa. Que me fascinan sus trajes. Que les admiro. Y les diría también que creo que deberían estar más unidos y ser más reivindicativos pues tienen toda la razón del mundo en sus exigencias. Y dicho todo esto, les diría, con todo cariño, que creo que existen demasiadas «carpas» en las calles, que quizá deberían agruparse las fallas en sus barrios para fortalecerse y ser mejores, que me parece que dedican demasiado tiempo a la ofrenda a la Virgen de los Desamparados que, aunque es una maravilla de colores, de belleza y de sentimientos, el patrón de la fiesta y por lo que nació es Sant Josep y no la Virgen, que se acuerden más de su marido, el buen carpintero de Nazaret. Por último, les diría que se esmeren un poco más en la sátira de los monumentos, que no siempre tienen el ingenio y gracia que los valencianos reconocemos al instante. Pero que hagan lo que quieran, que nunca les estaremos bastante agradecidos a los falleros los valencianos no falleros. «Agraït i a manar que tot es falla» !
Los «problemas existenciales e identitarios» vienen cuando hablamos o discutimos de las Fallas como si se tratase de una corriente filosófica o de una ideología a caballo entre tres siglos. Las Fallas de Valencia no tienen ideología pero hay muchas ideologías vertidas en ellas. No es lo mismo hablar de fallas con valencianos de la capital que con los valencianos de muchas otras poblaciones de la Comunidad que también tienen sus fallas, por contagio e imitación de las de Valencia, pero que tienen su propia personalidad diferenciada. Las Fallas no son Valencia, pero casi. Las Fallas son ingenio, artistas, sátira, humor, color, pólvora, belleza. Una fiesta intergeneracional, familiar incluso, de mucha calle, de mucho andar. Son música, como la de otro gran suecano, el Maestro José Serrano, compositor de nuestro himno y del pasadoble «El fallero». Y son, sobre todo, fuego. Nacieron para ser quemadas y si no hay «cremá» no hay fallas. El valenciano es el pueblo del «pensat i fet», un pueblo que es capaz de improvisar sobre la marcha y hacer una obra de arte en un momento o llevar a cabo un gran proyecto con una rapidez y esmero que a otros pueblos les resultaría imposible. A eso no nos gana nadie, aunque no paren desde dentro y, sobre todo, desde fuera, de ponernos zancadillas. El valenciano en las fallas, y sólo por unos días, se ríe de sí mismo y de los demás, de su propia «coentor», de los que «bufen en caldo gelat». Por unos días y sólo en Fallas, pues el valenciano no acostumbra a hacer autocrítica el resto del año. Sin embargo, en Fallas el valenciano se transforma, «es creix», se convierte en transgresor, critica y se critica, se burla de casi todo, como nunca, y luego se autoinmola, figuradamente, en el fuego «purificador» de la falla de su calle. Y, al día siguiente, con las calles sorprendentemente limpias desde la madrugada, otro hecho diferencial, «de bon matí a treballar, el que hui tinga treball, i al any que ve més Falles».
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Fallas
La exaltación de la Fallera Mayor de Valencia 2026 en imágenes
Publicado
hace 55 minsen
31 enero, 2026
Valencia ha vivido esta noche del viernes 30 de enero uno de los actos más esperados del calendario fallero. El Palau de la Música ha sido el escenario de la Exaltación de la Fallera Mayor de Valencia, una velada cargada de emoción en la que Carmen Prades Gil ha sido exaltada como máxima representante de las Fallas. Arropada por su Corte de Honor, su familia y las autoridades, Carmen ha protagonizado una noche inolvidable que marca el inicio oficial de su reinado, un año en el que llevará el nombre de Valencia y la esencia de la fiesta por bandera.
FOTOS: ANTONIO CORTÉS LATRE
Quién es Carmen Prades Gil, Fallera Mayor de Valencia 2026
Carmen Prades Gil tiene 25 años y una destacada trayectoria académica y profesional. Estudió el Grado en Transporte y Logística, posteriormente cursó el Máster en Gestión Portuaria y Transporte Intermodal y actualmente se encuentra finalizando el Grado en Administración y Finanzas. En el ámbito laboral, trabaja como adjunta de dirección en la empresa familiar, dedicada al transporte y la logística.
Fallera desde los 12 años, posee el Bunyol d’Or, una de las máximas distinciones dentro del mundo fallero. Se incorporó a la falla Convento de Jerusalén por influencia de su tío, con quien siempre vivió intensamente las Fallas, incluso antes de estar censada oficialmente.
De Fallera Mayor de comisión a Fallera Mayor de Valencia
En 2025, Carmen fue Fallera Mayor de la falla Convento de Jerusalén – Matemático Marzal, una de las comisiones históricas del barrio de La Roqueta-Arrancapins. Ese año, la comisión logró el primer premio de la Sección Especial y también el Ninot Indultat.
Con su elección como Fallera Mayor de Valencia, Carmen Prades Gil se convierte en la tercera FMV de esta comisión, que ya ostentó la máxima representación de las Fallas en los años 1979 y 1994.
Aficiones y vivencia de las Fallas
El acto favorito de Carmen es la Plantà, un momento que vive de forma muy especial acompañando al artista fallero y a su equipo durante los días de montaje del monumento. En su tiempo libre le encanta leer, escaparse a la playa siempre que puede y es una gran aficionada al truc, uno de los juegos de cartas más tradicionales de la Comunitat Valenciana.
Quién ha acompañado a Carmen Prades Gil en su Exaltación
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Álvaro de la Mano Balaguer, presidente infantil durante el reinado de Carmen como Fallera Mayor de comisión, será el responsable de los ramos de la Corte de Honor, además de llevar la joia y colocar el cojín a los pies de la FMV.
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Para llevar su banda, Carmen ha elegido a su hermano, Carlos Prades Gil.
Corte de Honor de la Fallera Mayor de Valencia 2026
La Fallera Mayor de Valencia estará acompañada por doce mujeres que forman su Corte de Honor, procedentes de distintos sectores de la ciudad y con una intensa vinculación fallera.
Mar Vivanco i Marco
Falla: Plaza del Doctor Collado – Sector La Seu-La Xerea-El Mercat
Tiene 24 años. Graduada en Logopedia y máster en Atención Temprana. Trabaja como logopeda. Fallera de nacimiento, posee el Bunyol d’Argent. Le apasionan los playbacks y los bailes regionales. Sus actos favoritos son la Exaltación y la Ofrenda.
Marta Salvador Salinas
Falla: Padre Doménech-Pío XII – Sector Campanar
Tiene 22 años. Graduada en Diseño Industrial y Desarrollo de Producto. Fallera desde los 9 años, con Bunyol d’Argent. Disfruta especialmente de la Ofrenda y la Crida.
Marta Capella Guanter
Falla: Carretera Escrivá-Cooperativa de San Fernando – Sector Jesús
Tiene 24 años. Graduada en Enfermería. Fallera desde antes de nacer y con Bunyol d’Or. Procede de dos familias fundadoras de fallas. Destaca su cariño por la Plantà y la recogida de premios.
Zoe Molino Tomás
Falla: Virgen de la Fuensanta – Sector Olivereta
Tiene 22 años. Educadora Infantil y estudiante de Pedagogía. Fallera de nacimiento y Bunyol d’Argent. Su acto preferido es la Exaltación.
Virginia Pulido Martínez
Falla: Marqués de Montortal-José Esteve – Sector Rascanya
Tiene 29 años. Odontóloga especializada en odontopediatría. Fallera de nacimiento y Bunyol d’Or. Participa en bailes regionales. Sus actos favoritos son la Exaltación, la Ofrenda, la Crida y la Cremà. Fue Corte de Honor Infantil en 2008.
Laura Llobell López
Falla: Exposición-Micer Mascó – Sector Pla del Reial-Benimaclet
Tiene 27 años. Licenciada en International Business y MBA en moda. Ha lanzado su propia marca de ropa deportiva. Fallera desde 2001 y Bunyol d’Or. La Ofrenda es uno de los actos que más le emociona. Su madre fue Corte de Honor en 1995.
Anabel Calero Bru
Falla: Plaza de la Sequiota-El Palmar – Sector Poblats al Sur
Tiene 31 años. Graduada en Derecho y con formación en mediación. Fallera de nacimiento y Bunyol d’Or. Su acto favorito es la Ofrenda.
Daniela Roig Añón
Falla: Joaquín Costa-Conde de Altea – Sector Pla del Remei-Gran Vía
Tiene 21 años. Estudia el Doble Grado en Derecho y ADE. Trabaja en Valencia Basket. Fallera de nacimiento, con Bunyol d’Argent. Destaca la Plantà, la recogida de premios y el homenaje al Maestro Serrano.
Ani Torregrosa Pérez
Falla: Sant Vicent-Marvá – Sector La Roqueta-Arrancapins
Tiene 26 años. Graduada en Derecho y ADE, y en danza clásica. Fallera desde los 4 años y Bunyol d’Or. Participa activamente en teatro y danzas tradicionales. Su acto favorito es la Ofrenda.
Paula Marí Turrientes
Falla: Matías Perelló-Luis Santángel – Sector Ruzafa-A
Tiene 28 años. Graduada en Farmacia. Farmacéutica y visitadora médica. Fallera de nacimiento y Bunyol d’Or. Vive la Plantà con especial emoción, aunque la Ofrenda es el acto más significativo para ella.
Paula Castell García
Falla: Conde Salvatierra-Cirilo Amorós – Sector Pla del Remei-Gran Vía
Tiene 22 años. Graduada en Derecho. Fallera de nacimiento y Bunyol d’Argent. Disfruta especialmente de la Ofrenda y los pasacalles. Su madre es indumentarista oficial.
Vega Archer Ríos
Falla: Plaza del Mercado Central – Sector La Seu-La Xerea-El Mercat
Tiene 21 años. Estudia el Doble Grado en Periodismo, Publicidad y RRPP. Fallera de nacimiento y Bunyol d’Argent. Participa en Balls al Carrer. Destaca el acto de las Fuerzas Armadas por su vínculo familiar. Su padre es presidente de la comisión.

Terreta, el color del espolín de Carmen Prades, Fallera Mayor Valencia 2026
Terreta, el color del espolín de Carmen Prades, Fallera Mayor Valencia 2026
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