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Qué tipo de test debería hacerme antes de reunirme con mis familiares en Navidades

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Madrid, 13 dic (EFE).- La necesidad de encontrarse en las fiestas navideñas con familiares y amigos tras duros meses de pandemia puede llevar a pensar que hacerse pruebas de coronavirus es la mejor manera de acudir seguros a los encuentros, sin embargo, los expertos avisan: el test más seguro es reunirse solo con convivientes.

PCR, antígenos, serológicos….son varias las técnicas que hay disponibles para diagnosticar o saber si se ha estado en contacto con la infección, pero expertos como la portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), María del Mar Tomás, afirman que «no hay ninguna técnica que sea cien por cien por segura».

En declaraciones a Efe, explica que, además, depende de cómo, cuándo y en qué momento de la posible infección se hagan las pruebas. «Que te hagas un test te dará una probabilidad, pero depende de quién te lo hace, de cómo te lo hace, del test, del momento en el que te lo hagas», redunda la experta.

Por eso, como profesional, no aconseja hacerse pruebas con el objetivo de ir «seguros» a las comidas y cenas navideñas si no se tienen síntomas.

LOS TEST NO ASEGURAN UNA CENA SIN RIESGO

Para empezar, señala, lo más seguro es reunirse solo con convivientes, y, si no es posible y la reunión es con otras personas, hay que tomar todas las medidas de seguridad recomendadas, desde la higiene y la distancia de seguridad, hasta el uso de mascarillas y la ventilación o hacerlo en espacios abiertos.

Tomás añade que la «única» forma de ir «seguro» a las reuniones de familias o amigos es tener el «mínimo contacto social» entre los cinco y siete días previos, es decir, hacer una cuarentena.

En el mismo sentido se pronuncia en declaraciones a Efe el portavoz COVID-19 de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Lorenzo Armenteros, quien desaconseja el uso de los test como «mecanismo para asegurar una cena tranquila», ya que lo realmente seguro es hacer el sacrificio y evitar el contacto con aquellos con los que no se conviva.

El término conviviente, matiza Armenteros, se refiere a los que conviven en la misma casa, se puede ampliar de una forma más laxa pero, a su juicio, no sería lo conveniente porque revertiría un riesgo.

«Por poner un ejemplo, alguien que va a ver a sus padres a diario pero tiene una vida aparte porque trabaja en una oficina con 40 personas, eso no es un conviviente aunque vaya a ver a diario a sus padres», opina.

LOS AUTOTEST DE ANTICUERPOS

El más desaconsejable es, según los expertos, el test de anticuerpos que ha empezado a distribuirse de manera limitada y bajo prescripción médica en las farmacias, «porque no tiene una capacidad de fiabilidad diagnóstica importante», dice el portavoz de la SEMG.

Esta prueba a través de una muestra de sangre del dedo establece el estado inmunitario, pero no mide el virus en el momento ni las posibilidades de contagio: puede demostrar que se ha tenido contacto con el virus, pero dependiendo de los resultados puede ser necesaria una PCR complementaria.

Además, «no da la garantía» de que una persona está enferma o no y, «desde luego», no confirma «si estás libre o no de la covid: lo que puede provocar es una falsa sensación de seguridad», insiste Armenteros.

De la misma opinión es la portavoz de la SEIMC respecto a estos test, que asegura «ahora mismo no tienen mucho valor en relación a una infección activa».

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos afirmó hace días en un comunicado que estos test de autodiagnóstico permiten detectar la presencia de anticuerpos ante el SARS-CoV-2 pero no están recomendados en el caso de que exista sospecha de infección, es decir, no detectan la presencia del virus, sino la respuesta del organismo al mismo.

TEST DE ANTÍGENOS

En el caso de los test rápidos de antígenos, que detectan proteínas del virus mediante un exudado nasofaríngeo en cerca de un cuarto de hora y son los que la Comunidad de Madrid quiere que se puedan realizar en las farmacias, «dan mayor fiabilidad y sensibilidad para identificar si alguien está enfermo», según Armenteros.

Tienen mayor fiabilidad en la primera semana de infección y principalmente cuando se tienen síntomas, añade la portavoz de la SEIMC, que, no obstante, indica que «no existe una evidencia científica clara de su valor en asintomáticos».

«Un resultado negativo no te garantiza cien por cien que no estés infectado y no contagies», aclara la experta.

Son test que en general sirven en un contexto clínico epidemiológico concreto, porque con síntomas, tanto en Atención Primaria como en Urgencias «permiten gestionar bien la situación», pero en el momento que no se tienen signos de infección «su interpretación en más complicada».

«Es un test más fiable pero estamos en lo mismo, si nos dice que no se tiene nada no se tiene, pero eso no quiere decir que en un periodo de días o de horas no se vaya a manifestar la infección», apostilla Armenteros.

LAS PCR

En cuanto a la PCR, sería para los expertos la prueba más fiable, pero es cara y se recomienda «exclusivamente» desde el sistema sanitario. Tiene una utilidad desde el punto de vista preventivo y clínico para ver la evolución de la patología y siempre en el marco de la atención a un paciente, precisa el portavoz de la SEMG.

Con esta técnica se localiza y amplifica un fragmento de material genético, que en el caso del coronavirus es una molécula de ARN, cuya presencia revela la enfermedad en fase activa y es capaz de detectar cantidades ínfimas del virus para dar positivo, por lo que lo detecta en las primeras fases de la infección.

El resultado tarda entre 24 y 48 horas.

Sobre este tema de los test de cara a Navidad, organizaciones como la de consumidores y usuarios (OCU) ha pedido al Ministerio de Sanidad que ante la creciente demanda de pruebas rápidas en clínicas, laboratorios y farmacias marque unas «directrices claras».

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Juan Carlos I renuncia a recuperar los 65 millones de euros que entregó a Corinna Larsen

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Corinna Larsen
El rey emérito Juan Carlos I junto a Corinna Larsen, a quien entregó 65 millones de euros en 2012 que finalmente no reclamará judicialmente.-CAPTURA DE PANTALLA

El rey emérito descarta finalmente emprender acciones judiciales contra su expareja y el abogado suizo Dante Canónica, a quienes pretendía reclamar más de 73 millones de euros por una operación económica vinculada a fondos procedentes de Arabia Saudí.

Juan Carlos I ha decidido no continuar con su intención de recuperar los 65 millones de euros que transfirió a Corinna Larsen en 2012, una cantidad que procedía de los fondos que el entonces monarca había recibido años antes de Arabia Saudí. El rey emérito renuncia así a presentar la demanda que había anunciado en abril de 2025 contra su antigua pareja sentimental y contra el abogado suizo Dante Canónica.

La decisión supone un nuevo giro en uno de los episodios económicos más controvertidos de la vida del padre de Felipe VI. Según ha publicado El País, citando fuentes próximas al entorno del exjefe del Estado, la reclamación judicial finalmente no se ha formalizado, pese a que inicialmente se había planteado exigir 70 millones de euros a Corinna Larsen y otros 3,5 millones al letrado suizo.

Con este cambio de postura, Juan Carlos I evita abrir otro procedimiento judicial relacionado con sus finanzas personales y con la fortuna que acabó en manos de quien fue su compañera sentimental durante años.

Juan Carlos I renuncia a demandar a Corinna Larsen por los 65 millones de euros

La intención del rey emérito de acudir a los tribunales se conoció en abril de 2025, cuando trascendió que estudiaba emprender acciones legales contra Corinna Larsen y Dante Canónica.

La reclamación no se limitaba a solicitar la devolución del dinero. También contemplaba posibles acciones por presunto fraude y vulneración del derecho al honor, en relación con las circunstancias de la transferencia y las declaraciones públicas realizadas por la empresaria.

Juan Carlos I consideraba que había sido engañado y pretendía obtener una compensación económica que superaba el importe originalmente entregado.

Sin embargo, más de un año después de anunciar sus intenciones, el antiguo monarca ha optado por no presentar la demanda.

Esta decisión evita reactivar un enfrentamiento judicial que podría haber vuelto a situar bajo el foco público las operaciones financieras del emérito y su relación con Corinna Larsen.

¿De dónde procedían los 65 millones de euros que Juan Carlos I entregó a Corinna?

El origen de esta fortuna se remonta a 2008, cuando Juan Carlos I recibió 100 millones de dólares del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí, durante el reinado de Abdalá bin Abdulaziz.

Los fondos fueron depositados en una cuenta bancaria vinculada a la fundación panameña Lucum, una estructura financiera relacionada con el patrimonio del entonces jefe del Estado español.

La operación adquirió especial relevancia pública años después, cuando comenzaron a conocerse detalles sobre las cuentas del rey emérito en el extranjero.

En 2012, el banco suizo Mirabaud & Cie exigió el cierre de la cuenta asociada a la fundación Lucum. Fue entonces cuando Juan Carlos I transfirió aproximadamente 65 millones de euros a Corinna Larsen.

La empresaria trasladó posteriormente ese patrimonio a una cuenta perteneciente a una de sus sociedades en Bahamas.

Una donación que se realizó después del escándalo de Botsuana

La transferencia tuvo lugar en 2012, el mismo año en el que salió a la luz el polémico viaje de Juan Carlos I a Botsuana para participar en una cacería de elefantes.

Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la imagen pública del entonces monarca, especialmente después de que sufriera un accidente durante su estancia en el país africano.

Corinna Larsen formaba parte de aquel viaje, cuya repercusión mediática puso bajo escrutinio la vida privada del rey y su relación con la empresaria.

Meses después de aquel escándalo, Juan Carlos I formalizó la entrega de los 65 millones de euros que ahora ha decidido no reclamar judicialmente.

La clave de la fortuna de Corinna Larsen: una donación irrevocable

Uno de los aspectos fundamentales de este caso es la naturaleza jurídica de la transferencia realizada por Juan Carlos I.

Según la documentación de la operación, la entrega de los 65 millones de euros se formalizó como una donación irrevocable, una condición que resulta especialmente relevante a la hora de valorar cualquier posible reclamación posterior.

El documento establecía que Corinna Larsen no estaba obligada a devolver el dinero, ni siquiera en caso de fallecimiento del rey emérito.

Esta cláusula dificultaba una eventual reclamación basada únicamente en la voluntad de recuperar los fondos.

Aunque Juan Carlos I estudió la posibilidad de impugnar la operación, finalmente ha decidido no iniciar ese procedimiento.

La decisión no supone una nueva resolución judicial sobre la titularidad del dinero, sino que implica que el emérito no ha formalizado las acciones legales que había anunciado.

¿Quién es Dante Canónica y qué relación tiene con el dinero de Juan Carlos I?

El abogado suizo Dante Canónica también figuraba entre las personas contra las que Juan Carlos I pretendía emprender acciones judiciales.

Su nombre está vinculado a la estructura de la fundación Lucum, a través de la cual se canalizaron los fondos recibidos de Arabia Saudí.

La reclamación que se planteaba contra él ascendía a 3,5 millones de euros, mientras que la dirigida contra Corinna Larsen alcanzaba los 70 millones.

El rey emérito pretendía cuestionar las circunstancias de las operaciones económicas y exigir responsabilidades por los perjuicios que consideraba haber sufrido.

No obstante, la decisión de no presentar la demanda afecta a ambos y deja sin materializar aquella iniciativa judicial.

La relación entre Juan Carlos I y Corinna Larsen, marcada por las polémicas

La relación personal entre Juan Carlos I y Corinna Larsen ha protagonizado numerosos titulares durante las últimas décadas.

La empresaria alemana, conocida también como Corinna zu Sayn-Wittgenstein, mantuvo una estrecha vinculación con el entonces monarca y su nombre apareció posteriormente asociado a diferentes controversias relacionadas con las finanzas del rey emérito.

El viaje a Botsuana de 2012 contribuyó a que aquella relación adquiriera una gran dimensión mediática.

Con el paso de los años, las diferencias entre ambos trascendieron el ámbito privado y llegaron a los tribunales.

Las declaraciones públicas de Larsen sobre su relación con Juan Carlos I y las operaciones económicas relacionadas con el antiguo jefe del Estado también contribuyeron a mantener el caso en la actualidad informativa.

La intención anunciada en 2025 de reclamar judicialmente los millones transferidos parecía abrir un nuevo capítulo en ese enfrentamiento.

Sin embargo, la renuncia a presentar la demanda supone, por ahora, que no se iniciará ese nuevo procedimiento por parte del emérito.

Juan Carlos I evita una nueva batalla judicial por su fortuna

La decisión de Juan Carlos I llega después de varios años en los que sus actividades financieras han sido objeto de investigaciones y procedimientos judiciales tanto en España como en el extranjero.

Desde 2018, diferentes asuntos relacionados con el patrimonio y las operaciones económicas del rey emérito han generado una importante controversia pública.

Los procedimientos a los que se refiere la información publicada han terminado archivados, aunque la repercusión de estas investigaciones ha continuado afectando a su imagen.

En este contexto, la posibilidad de presentar una nueva demanda contra Corinna Larsen y Dante Canónica suponía volver a abrir un frente judicial de gran repercusión mediática.

La renuncia a reclamar los 65 millones de euros evita, al menos por esta vía, que las circunstancias de aquella donación vuelvan a examinarse en un nuevo procedimiento promovido por Juan Carlos I.

¿Qué ocurrirá ahora con los 65 millones de euros de Corinna Larsen?

La consecuencia inmediata de esta decisión es que Juan Carlos I no ha presentado la reclamación judicial que había anunciado para intentar recuperar el dinero.

La transferencia realizada en 2012 se formalizó mediante un documento que establecía expresamente su carácter irrevocable.

Por tanto, y de acuerdo con la información conocida, no existe una nueva resolución judicial que obligue a Corinna Larsen a devolver aquella cantidad.

El emérito tampoco ha formalizado la reclamación económica prevista contra Dante Canónica.

De este modo, Juan Carlos I deja atrás, por ahora, la posibilidad de recuperar mediante la demanda anunciada los 65 millones de euros entregados a su expareja, una fortuna cuyo origen y posterior transferencia han marcado algunos de los episodios más controvertidos de su trayectoria tras abandonar la jefatura del Estado.

 

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