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Nunca mezcles estos productos de limpieza

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mezcla productos de limpieza

La mezcla de algunos productos de limpieza puede ser una bomba. Algunos son químicos muy potentes y por norma general no se deben mezclar productos de limpieza entre sí, pero existe la errónea creencia de que al mezclar distintas sustancias se pueden obtener mejores resultados.

Hoy en día, hay infinidad de productos en el supermercado que garantizan la máxima calidad y no son nocivos.

El problema es que puede ser dañino para la salud, porque pueden producirse reacciones químicas. Por ello, la web Good Housekeeping ha preguntado a expertos del Instituto Americano de la Limpieza, por los productos que no se pueden mezclar. Las combinaciones desaprobadas son, curiosamente, algunas de las más recomendadas por usuarios en Internet.

Mezcla de productos de limpieza: estos son los riesgos

Lejía y Vinagre

Al mezclar lejía con vinagre, que no es más que una disolución de ácido acético, se produce gas cloro. Este gas produce quemaduras en las mucosas, los ojos y las vías respiratorias.

Lejía y Amoníaco

Estos dos productos mezclados producen un gas tóxico llamado cloramina, el cual irrita los ojos, puede causar quemazón en el pecho, y problemas respiratorios. Esta es una de las mezclas domésticas más peligrosas y que más vidas ha costado.

Agua oxigenada y vinagre

Al combinar el peróxido de hidrógeno del agua oxigenada y el hipoclorito de sodio de la lejía pueden reaccionar formando ácido peracético, que es una sustancia oxidante e irritante que puede dañar la piel, los ojos y el sistema respiratorio.

Vinagre y bicarbonato

Esta combinación es muy común, y, aunque no es peligrosa en sí misma, sí es bastante ineficiente. Mezclar bicarbonato con vinagre produce esencialmente agua y acetato de sodio, además de mucha espuma. No tiene poder de desinfección, ya que las dos sustancias se neutralizan entre sí.

Lejía y agua oxigenada

El agua oxigenada puede reaccionar con la lejía, da lugar a una serie de reacciones químicas exotérmicas, es decir, que desprenden calor. El aumento de la temperatura y la formación de estos compuestos acarrea un elevado riesgo de explosión.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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