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Septiembre finaliza con más de un 80% de ocupación en los hoteles de la Comunitat

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El secretario autonómico de la Agència Valenciana del Turisme, Francesc Colomer, ha avanzado que «los hoteles del litoral de la Comunitat Valenciana han cerrado septiembre con una ocupación media superior al 86,4%, ligeramente superior a la registrada en el mismo mes del año anterior», según los resultados de la Encuesta de Ocupación en Temporada de Verano, realizada por la AVT.

Asimismo, el titular de Turisme ha indicado que «los apartamentos turísticos han sido la modalidad de ocupación que mayor crecimiento de ocupación ha registrado con respecto a septiembre del año pasado». Con una media del 70%, los apartamentos de la Comunitat han conseguido aumentar en cerca de 5 puntos interanuales su ocupación en septiembre.

Colomer ha realizado estas declaraciones en València, tras la presentación de las jornadas sobre ‘Cocina de Autor’ que se celebrarán en la Red de CdT de la Comunitat Valenciana de la mano de grandes referentes de la gastronomía nacional.

De la misma encuesta se desprende que Benidorm ha registrado durante el pasado mes una ocupación del 93,65% y la ciudad de València ha rozado cerca del 90%, más de 6 puntos superior que la registrada en septiembre de 2016.

Por su parte, el litoral de Alicante, sin Benidorm, ha logrado ocupar cerca del 87% de sus plazas hoteleras, el litoral de Castellón ha superado el 77,3% y el litoral de la provincia de València ha registrado un 73,3% de ocupación hotelera.

En el interior, destaca la provincia de Alicante que consigue aumentar en 7,3 puntos su ocupación durante el pasado mes. Por otra parte, la modalidad de campings también ha registrado en septiembre subidas en las tres provincias, incrementos que varían de entre 5 y 15 puntos porcentuales, tanto en parcelas como en bungalows. La media de ocupación ha oscilado entre el 65% y el 75% durante el pasado mes.

Francesc Colomer ha valorado los resultados de la encuesta como «positivos», ya que «la realidad ha superado nuestras previsiones», al tiempo que ha explicado que «nuestros principales mercados han reaccionado adecuadamente, incrementando y recuperando la rentabilidad en el sector turístico».

Aun así, el responsable de Turisme se ha mostrado «prudente», ya que «nuestro objetivo es estar abiertos todo el año y que los buenos resultados se alcancen de enero a diciembre». Para Colomer, «no es nada relevante que julio y agosto funcionen bien» y ha recordado que el objetivo prioritario de la Agència Valenciana del Turisme es «incrementar la rentabilidad y desestacionalizar».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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