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Sucesos

Tomás Gimeno podría seguir vivo y haber arrojado el móvil al mar para despistar

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Vuelco en las pesquisas sobre el crimen de las niñas de Tenerife. Fuentes de la investigación han reconocido que no se descarta en absoluto que Tomás Gimeno hubiese lanzado su móvil al mar y se hubiese dejado llevar por la corrientes marinas, que conocía bien, para escapar.

La comprobación de las balizas marítimas y las antenas de telefonía terrestre la noche de la desaparición de Anna y Olivia han confirmado que no había ninguna embarcación en la proximidades a la que se pudiese subir Gimeno, pero la Guardia Civil investiga todos los escenarios posibles.

Mientras tanto, el «Ángeles Alvariño», el buque de investigación oceánica que ya encontró el cuerpo de Olivia, la mayor de las niñas, continúa las labores de búsqueda en la zona. El área está delimitada por la triangulación que se hizo en su día de la señal del móvil de Gimeno, aunque se ha ampliado con la otra hipótesis, que Gimeno arrojase primero el teléfono y él se lanzara al mar después.

El robot del buque oceanográfico «está al límite» de su operatividad, reconocen fuentes de la Benemérita, pero continuará buscando «hasta que se rompa». Hoy mismo a vuelto a puerto para reavituallarse y volver a salir inmediatamente. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, confirmó el viernes que se buscarán «todos los medios» posibles cuando el «Ángeles Alvariño» no pueda continuar.

Por otra parte, en las últimas horas se ha confirmado el hallazgo de grandes cantidades de cajas de ansiolíticos en casa del presunto asesino, lo que podría demostrar lo que piensan los investigadores: que Gimeno asesinó a sus hijas obligándolas a ingerir los medicamentos.

 

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Indemnizan con 225.000 € a la familia de una paciente fallecida tras 36 horas en Urgencias del Hospital General de València

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indemnización hospital general pancreatitis
Hospital General de València en imagen de archivo - GVA - Archivo

La compañía aseguradora de la Conselleria de Sanidad y el Consorcio Hospital General Universitario de València indemnizarán con 225.000 euros a la familia de una paciente de 69 años que falleció por una pancreatitis aguda tras permanecer 36 horas en Urgencias sin recibir atención médica continuada.

El acuerdo se ha alcanzado tras la reclamación presentada por la asociación El Defensor del Paciente, cuyos letrados, Ica Aznar y Juan Carlos Montealegre, han logrado que ambas aseguradoras asuman la compensación económica por los daños causados.


36 horas en un box sin seguimiento médico

Según detalla la asociación en un comunicado, la paciente permaneció en un box de Urgencias desde las 00:12 horas del día de su ingreso hasta las 07:32 horas del día siguiente, momento en el que se certificó su fallecimiento.

Durante ese periodo, denuncian que no consta registro de constantes vitales, analíticas ni nuevas exploraciones médicas, más allá de la evaluación inicial realizada a su llegada al hospital.

El acuerdo se ha producido en el marco de un procedimiento administrativo tras interponerse una reclamación patrimonial contra la sanidad pública por presunta negligencia médica.


Ingreso sin cama disponible y falta de atención

Los hechos se remontan al 7 de mayo de 2025, cuando la paciente acudió a Urgencias con síntomas como dolor abdominal, vómitos y sensación de hinchazón.

Tras las primeras pruebas, entre ellas una ecografía abdominal, se detectó litiasis biliar y se diagnosticó una pancreatitis aguda biliar, por lo que se ordenó su ingreso hospitalario.

Sin embargo, ante la falta de camas disponibles, la paciente permaneció en el área de Urgencias a la espera de traslado y tratamiento.

Según la asociación, durante ese tiempo la mujer estuvo “36 horas esperando atención” y finalmente falleció sola en el box sin que ningún profesional sanitario advirtiera la situación a tiempo.


Una patología que requiere vigilancia intensiva

La pancreatitis aguda puede evolucionar de forma leve o grave. En los casos más severos, puede provocar inflamación extensa, necrosis pancreática y fallo multiorgánico, con tasas de mortalidad que superan el 30%.

Por ello, este tipo de pacientes requiere monitorización constante, uso de escalas pronósticas y tratamiento intensivo precoz para evitar complicaciones.

La asociación denuncia que no se aplicaron estos protocolos básicos, lo que, a su juicio, derivó en una muerte evitable.


Denuncian “inacción” y falta de atención mínima

El Defensor del Paciente considera que la fallecida tenía “altas expectativas de curación”, pero que la falta de atención sanitaria le privó de recibir el tratamiento necesario.

“La paciente fue abandonada en un box de Urgencias sin la supervisión mínima exigible”, subraya la entidad, que insiste en que este tipo de situaciones son evitables con un seguimiento básico de los pacientes ingresados.

Asimismo, recalcan que no es aceptable que durante más de un día ningún profesional sanitario se acercara a valorar su estado, lo que consideran una grave negligencia asistencial.

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