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Consumo

Muere el periodista José María Íñigo

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El periodista José María Íñigo ha muerto este sábado, tal y como ha informado Pepa Fernández, presentadora del programa No es un día cualquiera de Radio Nacional de España (RNE) en el que colaboraba el comunicador. Abatidos con la noticia, desde los micrófonos de RNE le recordaban como un buenísimo compañero y excelente profesional que les había ayudado a crecer dentro y fuera de la radio.

Sus primeros contactos con el mundo de la comunicación fueron en su tierra natal, al ser contratado por Radio Bilbao y posteriormente por la cadena COPE. En esa época comienza a escribir en La Gaceta del Norte. Con 18 años ya trabaja en el Servicio de Reportajes Especiales de la Agencia EFE.

Más tarde se traslada a Londres, desde donde colabora con varios programas musicales de la Cadena SER. A su regreso a España, se instala en Madrid, y colabora con los programas El Musiquero, El Gran Musical y Los 40 Principales.

Al mismo tiempo, escribió para distintas publicaciones sobre música y otros temas de actualidad como Mundo Joven y El Musiquero.

Su debut en TVE se produce el año 1968 en el programa de Pedro Olea, codirigido por Iván Zulueta, Último Grito, un espacio que pretendía mostrar las tendencias artísticas y musicales punteras en el momento. Más tarde presentaría el programa musical Ritmo 70, bajo realización de Pilar Miró.

En 1970 estrenaba en el entonces canal UHF el programa de Estudio abierto de entrevistas, reportajes y variedades,4​ que cuando pase a la primera cadena en 1972 lo lanzó definitivamente al estrellato televisivo y en el que consagró su imagen adornada con unos enormes mostachos. El programa se emitiría hasta 1974 y, en una segunda etapa, entre 1983 y 1985.

A Estudio abierto, siguieron otros programas, de corte similar en los que Iñigo alternaba la presentación de actuaciones musicales con las entrevistas a personajes famosos o a ciudadanos desconocidos para el gran público, pero con cosas curiosas que contar o mostrar como Uri Geller, el mentalista. Todos esos espacios lo convirtieron en uno de los rostros más populares en España durante los años setenta: Directísimo, Esta noche…fiesta, Fantástico …

Tras la llegada de las televisiones privadas, y tras unos años de silencio, José María Íñigo volvió a ponerse delante de una cámara, acompañando a otra veterana del medio, Laura Valenzuela en el programa Las mañanas de Telecinco (1993-1994). Desde entonces, se ha dejado ver en diferentes programas de cadenas públicas y privadas en presentación de espacios de variedades, concursos o incluso reality shows. Al mismo tiempo, y desde 2000 colabora en el programa de Radio Nacional de España No es un día cualquiera.

También participó en el programa de Televisión Española Las mañanas de La 1, con Mariló Montero.

El 15 de junio de 2011 fue nombrado Padrino del Club Exxpopress de Periodistas de Galicia.

Fuente: Wikipedia

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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